domingo, 31 de marzo de 2019

V Concurso INTERCEPAS de lectura en voz alta

V CONCURSO INTERCEPA

DE LECTURA EN VOZ ALTA

El 27 de Marzo de 2019 y en espera del largo trayecto que teníamos que realizar, nos aprestamos a realizarlo en transporte público, que nos llevaría aproximadamente una hora y media en llegar a Fuenlabrada (lugar donde se celebraba el evento). Afortunadamente el trayecto se nos hizo corto porque durante todo el viaje estuvimos comentando sobre distintos e interesantes temas.
Al llegar a Fuenlabrada preguntamos a una vecina del Municipio para que nos indicara el camino mas corto para llegar al Teatro Josep Carreras, donde iba a tener lugar el V Concurso INTERCEPA de Lectura en Voz Alta, y como era la hora de comer, también consultamos a esta persona si conocía algún restaurante económico cercano, contestándonos muy amablemente sobre ambos casos e indicándonos el restaurante y trayecto más corto al teatro. El restaurante a pesar de ser de tipo económico presentaba unos menús muy apetecibles. Cada uno de los comensales elegimos el menú que nos apetecía. La comida se desarrolló en un ambiente distendido y con una charla amena entre los comensales. Una vez terminada la comida iniciamos el recorrido a pie, de unos veinte minutos, hasta el Parque de la Paz donde adosado a una de sus tapias se encontraba el Teatro Josep Carreras. Como aún sobraba un poco de tiempo pudimos contemplar diversos tipos de árboles y arbustos floridos e igualmente disfrutar del frescor de su sombra, ya que el día fue bastante bochornoso.
En la entrada se identificaron: la representante del CEPA Pablo Guzmán, Doña Mercedes Gozálvez Sánchez, acompañada de D. Luis Pinzolas como esposo, y el profesor del CEPA D. Óscar Sobral ante los representantes del CEPA Paulo Freire (organizadora del evento). A las cinco el presentador D. Gonzalo Toraño inició la apertura del evento dando todas la indicaciones que se necesitaban y el orden de como se realizarían las lecturas tanto de Iiniciales como de Secundaris. Los centros representados fueron veintiseis y el total de representantes cuarentaiseis.
Primeramente iniciaron las lecturas los veintidós representantes de los CEPAS de los Cursos de Iniciales y una vez terminada la lectura, ésta se reiniciaría con los veinticuatro representantes de los Cursos de Secundaria. Terminada la lectura de ambos grupos, el jurado se retiró a deliberar y elegir a las tres personas de cada ciclo que efectuarían una nueva lectura, para galardonar a cada uno.
El jurado estuvo representado por:
Doña María Díaz: Directora Técnica de la Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Fuenlabrada. D. Javier Magerit: Locutor de radio M21, D. Roberto Nistal: Actor, director y autor teatral y Doña Silvia Nieva: Docente investigadora en Logopedia en la Universidad Complutense de Madrid, lingüista, poeta cofundadora del Poetry Slam de Madrid.
En los intervalos para las distintas votaciones, fuimos animados por el Grupo de Teatro del CEPA Paulo Freire con una obra corta titulada Eternidad y por el cantante del coro de Gospel de Madrid, D. Amador Padilla del nivel II de secundaria del CEPA Paulo Freire que nos deleitó con una canción en inglés de Great Showman.
En la primera votación fueron elegidas tres personas de cada nivel entre las que figuraba nuestra representante. A continuación se iniciaron las lecturas, que venían en sobres cerrados y que según el orden del número marcado en cada sobre empezarían las lecturas. Una vez terminadas éstas, el jurado se retiró de nuevo a deliberar y en el intervalo nos volvió a deleitar con otra D. Amador Padilla. Cunado se inició la lectura indicando las posición de cada representante, se notaba la tensión en el aire y los nervios en los participantes. Al llegar al nivel de Secundaria, nuestra representante Doña Mercedes Gozálvez fue nominada consiguiendo un honroso tercer puesto (siendo el total de participantes veinticuatro), en segundo puesto quedó Doña Laura Rodrigo Palomo del CEPA Rosalía de Castro y en el primer puesto Doña Paloma Calero del CEPA Las Rozas que además de recibir su propio regalo recibió también un obsequio para el Centro al que pertenece.
Dándose por clausurado el acto y cuando estábamos recogiendo nuestras cosas un miembro del jurado Doña Silvia Nieva y una espectadora se dirigieron a nuestra representante del Centro haciendo ambas hincapié en que para ellas su lectura fue la mejor de todas la realizadas.
Con la satisfacción de haber alcanzado ese tercer puesto, emprendimos el regreso a Madrid.
Debido a la hora que era y como teníamos sed, paramos en una cafetería cercana donde tomamos unas bebidas que fueron acompañadas con unas tapas bastante grandes. El viaje fue muy ameno comentando todo lo que había ocurrido en el acto así como las ausencia de acompañantes del CEPA y algún alumno, ya que el resto de representantes estuvieron acompañados por compañeros de clase y algún profesor. Agradezco a sus profesores Doña María José Alejo y D. Óscar Sobral el esfuerzo que han realizado para la preparación de Doña Mercedes Gozálvez para el evento realizado así como los ánimos que la han ido dando para que no decayera su ánimo.
GRACIAS

Luis Pinzolas

Calila y Dimna


El pasado 27 de marzo se celebró en el Teatro Josep Carreras de Fuenlabrada la quinta edición del Concurso Intercepas de Lectura en Voz Alta, organizado en esta ocasión por el CEPA Paulo Freire de dicha localidad. La alumna Mercedes Gozálvez, en representación de nuestro CEPA Pablo Guzmán, obtuvo el tercer premio en la categoría “Secundaria” leyendo un pequeño fragmento de Calila y Dimna, colección de cuentos didácticos cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. Sepamos ahora algo más de esta obra y de su más famoso traductor: Abdalá Benalmocaffa.

ʿAbd Allāh Ibn al-Muqaffaʿ (en adelante Abdalá Benalmocaffa) nació entre el año 720 y el 726 (101-107 de la hégira) en la ciudad iraní de Gur (actual Firuzabad). Participó en la sustitución de la dinastía omeya por la abasí. Se convirtió del mazdeísmo de sus padres al islam. Siendo su idioma el persa, escribió en árabe (lo estudió en Basora) y fue el iniciador de la prosa artística en esta lengua, gracias a su retórica. Se cree que no llegó a los cuarenta años de edad (aunque las fechas son inseguras), pues fue víctima de un crudelísimo asesinato. Culto e inteligente, Benalmocaffa escribió y tradujo numerosas obras del persa al árabe, especialmente tratados sobre el arte del gobierno y la relación con los poderosos. Entre sus obras originales destacan “Educación mayor” (al-Ádab al-kabir) y “Educación menor” (al-Ádab as-saguir). Sin embargo, la traducción que le valió el máximo reconocimiento como erudito de la lengua fue la del célebre libro de fábulas indias Calila y Dimna. Hay que decir que sus traducciones eran más bien una recreación y no una traducción literal de los textos originales. Aunque no se sabe con exactitud la fecha de su muerte, se cree que pudo ocurrir entre el 757 y el 759 (140-142 de la hégira).

Calila y Dimna es, pues, una colección de cuentos, frecuentemente protagonizados por animales, con propósito didáctico, que ha circulado por Europa desde el siglo XII hasta el siglo XVIII en diferentes traducciones y adaptaciones del texto árabe de Abdalá Benalmocaffa. Gracias a los preámbulos conservados de la versión árabe, sabemos que existieron dos versiones anteriores a esta. La primera es la sánscrita (de la India), conocida como Panchatantra (está formada por cinco libros). La segunda versión, escrita en pelvi (forma antigua del persa literario), no se ha conservado. Se sabe que se tradujo del sánscrito en la Persia sasánida en el siglo VI d.C., y que a los cinco libros originales del Panchatantra se les agregaron otros materiales procedentes del Mahabharata y de otras fuentes indias. Parece claro que esta fue la base de la traducción árabe realizada por Abdalá Benalmocaffa en el año 750 d.C. (134 de la hégira).

A partir de la versión de Benalmocaffa, entre los siglos XI y XIII surgen siete traducciones nuevas, a lenguas como el hebreo, el griego o el castellano (esta última, encargada en 1251 por Alfonso X el Sabio, influirá en la colección de cuentos El conde Lucanor, de don Juan Manuel, o en el Libro de buen amor del Arcipreste de Hita, entre otras obras). Las siete traducciones, a su vez, dan lugar en siglos posteriores a un amplio abanico de versiones en más lenguas (la mayoría europeas).

La inclusión de elementos de nueva invención ha sido práctica común a todas las versiones, por lo que la idea de un original pierde sentido. Los traductores de Calila y Dimna, empezando por Benalmocaffa, han tendido a apropiarse de la obra, actuando no como meros traductores sino como autores de ella en mayor o menor medida. Hoy tenemos versiones y adaptaciones en 32 lenguas de un libro cuya existencia original no se consigue probar, lo cual alimenta la leyenda… ¿Hubo en algún momento una versión original de Calila y Dimna? Y, si la hubo, ¿de qué materiales se componía? Los autores de los preámbulos idearon orígenes míticos, anteriores al tiempo, haciendo de Calila y Dimna tanto un libro concreto como un libro soñado o el fantasma de un libro. Tal vez por ello ha sido y es un poderoso acumulador y una frontera móvil de las relaciones de fascinación y provocación entre Oriente y Occidente.

(FUENTE: Marcelino Villegas en Abdalá Benalmocaffa: Calila y Dimna, Alianza Editorial, 1991)

Subamos al cielo (Mont Blanc)

Esperamos en silencio la noche, con la complicidad de los primerizos y la sangre alterada en estado gaseoso. Nervios, miradas, deseando saltar del catre y asaltar la oscuridad. Se escucha una voz lejana, rota, con textura de blues, canturreando:

Esta noche crecerá la Semilla de Luna
Como hiedra trepadora
Esta noche sonará el latido enloquecido del alma
Nuestras voces remontarán el viento
Esta noche contaremos las estrellas
Y subiremos a recogerlas
Quiero que nos subamos al Cielo
Quiero ver desde el Aire la Tierra y el Mar
Yo no quiero morirme
Yo quiero subir y poder bajar
Quiero que nos subamos al cielo

Llegado el momento, salimos en silencio a la noche, con un nudo en la garganta y el corazón deseando escaparse. Arnés, cuerdas, crampones mordiendo con sus colmillos la nieve en un extraño beso. Somos los últimos, no hay prisa, vamos despacio… el cielo no caerá esta noche sobre nuestras cabezas. No lo hará, ahora que queremos subirlo. Ante nuestros frontales sólo tenemos nieve, más allá nada. No hay montañas, todo ha desaparecido. Miramos impresionados la escalera de luces que forman las ilusiones de hacer cumbre.

Cohorte celeste suspendida en el infinito.

Caminamos. Habladores, caminamos al principio.

Caminamos. Pensativos, caminamos concentrados.

Hacemos juntos la primera subida. Luego vendrá otra. Y otra más sin vuelta atrás. Con lágrimas secretas despedimos a un compañero que no puede continuar. No será lo mismo ya. Nos ordena que sigamos adelante, que lo consigamos por él.

“El Mont Blanc nos pone a cada uno es nuestro lugar, nos devuelve un reflejo real de lo que somos”.

¡Qué sabio eres siempre!

Obedecemos con la promesa de llenar su ausencia con el recuerdo de jornadas compartidas en el pasado.

Va clareando… Nos sentimos dentro de postales irreales al adivinar la silueta de las montañas, sus esbeltos picos nos rodean. Todos tienen nombre pero no nos atrevemos a decirlos. Insignificantes, somos como manchitas en una sábana limpia, inacabable.

Frente a nosotros se levanta una de las paredes de hielo más bellas para trepar. Mientras el Sol nacido nos saluda calentando huesos y ánimo, hacemos amigos en la espera del Maudit.

Nos toca turno y subimos suave, acariciando, apoyando piolet y crampones sin agredir. Sabemos que no nos dejará caer, esta vez no. La unión es completa.

Acabamos de vivir un momento de pura magia.

Caminamos. Llenos de alegría caminamos.

Caminamos. Hacia la cumbre cada vez más cerca caminamos.

Descansamos sobre nuestras mochilas admirando uno de los muchos glaciares que duermen en los Alpes, nos perdemos en los mil y pico contando tanto pico, sacamos fotos hasta echar humo las cámaras. Resumiendo, la gozamos.

Última subida. ¿Quién dijo que sería fácil?

Es una ladera, no tiene ningún misterio, pero es ahí donde los tambores de adentro te revientan las sienes, el corazón escupe maldades y se te va la vida metro a metro. Se ven hombres de montaña hincados de rodillas, derrotados. Personas acostumbradas a largas travesías sufriendo por no se sabe qué extraña razón. Patanes llevados a rastras por guías que mamaron hielo de glaciar y nieve en sus biberones.

Todo el ser se nos revuelve mientras ascendemos, pero estamos tan cerca, casi la podemos tocar que nos crecemos. Y el muchacho que parecía menos fuerte recoge los trastos del compañero caído, y le come la oreja con palabras de ánimo hasta que consiguen la cumbre.

Hacemos de tripas corazón y vamos contando los pasos que damos de diez en diez, para que queden menos.

Y llegamos. Por fin, la cumbre… ¿Dónde está? Aquí no hay nada.

Nos quedamos perplejos. ¿Decepcionados? Ahora sabemos que no. Pero ha tenido que pasar un mes para darnos cuenta de lo que llegamos a conseguir.

Una ruta por los cuatromiles de nuestro interior. Un encuentro con el yo oculto que asoma raramente en circunstancias normales por educación, y que en el entorno extremo de la naturaleza aflora salvaje y sin vergüenza.

Cada uno con su reflejo. Eso es Mont Blanc: Mont Miroir, Mont Regard, Mont Toi Même.

La bajada es otra cosa. Nos dejamos llevar.

Seguimos una arista preciosa que nos muestra la grandeza de lo creado, seguimos unos pasos marcados por miles de compañeros que nos precedieron y que sintieron parecido a nosotros, seguimos y aprendimos.

Y la casa se nos cae encima cuando llegamos, porque hemos vivido sin techo durante unos días, porque hemos vivido sin necesidades de más.

Porque hemos subido al Cielo.

Cristina González Plana

viernes, 29 de marzo de 2019

Madrid

Mar de asfalto y arena, torres como olas, ríos bajo el suelo. Nubes blancas que decoran tu cielo, nubes negras que estremecen tus horizontes y la lluvia que lava tu cara. Tu luna es un espejismo en las noches de enero, es una inmensa bola de color fuego. En otoño nos asombras con los vivísimos colores de tu vegetación, a lo mejor, para compensarnos por tus fríos vientos, y tu luz, mágica, juega a impresionarnos en cada rincón de la ciudad cuyo nombre es Madrid. Sí, Madrid, que nos acoges bajo el gran techo azul, cuando se te antoja. Azul intenso cuando el aire barre tus espacios y nos envuelve en su frescor. Madrid ruidosa, que no impides a las golondrinas cantar cuando tu sol decide que ya es hora de tramontar. Madrid loca, chispeante, divertida y luminosa, que recibes a quien de cualquier lugar viniera sin preguntar siquiera su nombre; que, en verano, nos cueces y en invierno nos hielas y, sin embargo, aquí seguimos fieles a ti, porque de aquí no nos vamos y si nos fuimos, aquí volvimos.

Mª Luisa López

domingo, 24 de marzo de 2019

Con el poder del amor (IV) Maternidad


En este escalón de la vida. En el que la palabra ser madre casi no se quiere pronunciar. Al menos pronunciar con orgullo. Me han venido a la mente y el corazón, recuerdos, quizás añoranzas de la mia. Es posible que a todos no les suceda lo mismo. Se que han cambiado las cosas, las circunstancias que nos rodean. Pero no el papel insustituible de ésta.

Quiero componer un canto a la maternidad, y a esas madres buenas y generosas que pasaron y pasan ocultas, a las que tanto debemos. No eran ignorantes ni cortas de miras. Pero, y eso te lo confirmo, eran valientes y tenían un coraje de heroínas. No se les ponía nada por delante y la mayoría de ellas eran polifacéticas. Puedo hablar de la mía: Era matrona, enfermera, modista, profesora, peluquera, cocinaba de chuparte los dedos. Era limpia, ordenada, era economista, pues con muy poco dinero hacia auténticos milagros; era empresaria, cuentacuentos, etc., era todo.

Si alguien se atreve a debatirme que no eran nadie, que tan sólo eran, amas de casa, esposas y madres, me gustaría tener un cara a cara para comparar quién es más completa. No tuvieron másteres, quizás no estudiaron cursos superiores, pero se han abierto camino en la universidad de la vida, cursando todas las ciencias.

Como decía, ha cambiado muy deprisa la vida, ¿para mejor?, ¿para peor? No. Es lo que toca, Pero, con mucho respeto y veneración, por las que eligieron y eligen esta misión. No como esclavas, sino muy libres. ¿Con complejo de inferioridad? Te puedo asegurar que no. Pues eran los cimientos del hogar, los niños no poseíamos gran cosa, pero eramos muy felices, no teníamos el estrés y la inseguridad que tienen muchos niños de ahora. Lo tienen todo, pero pasan 12 horas fuera de casa, en muchas actividades y muy poco tiempo con su familia, llegan agotados todos a la tarde noche a la casa y toca; ducha, cena, cama. No hay tiempo, no hay espacios familiares para expandirse, contar, preguntar, compartir, etc. Incluso en estos cortos espacios, asume el protagonismo, la omnipresencia de la televisión, móviles, play. etc

Después de este preámbulo, quiero agradecer, dar luz a tantas madres. Que lucen a la sombra de sus maridos, hijos, nietos etc. Y logran mantener, como una piña, a la familia unida.

Yo voy cumpliendo años y casi me acerco a los que tenía mi madre cuando partió al cielo, me doy cuenta que desde aquí, se sigue sintiendo la lozanía que regala la existencia y que aún queda mucho por hacer, muchas cosas por las que asombrarse y compartir, deseos y proyectos que alcanzar, en definitiva, ganas de vivir, reír, anhelar y esperar.

Que poco cálculo tienen los jóvenes y, menos aún, los niños de lo que realmente hace el paso del tiempo en las personas. Parece que los que nos rodean siempre han estado ahí y que siempre seguirán, aguardando y ayudando.

La fuerza de la inexperiencia, cuando somos jóvenes y tenemos todo un porvenir por delante, nos hace correr mirando siempre al frente, con la aspiración de conquistar metas en el estudio, en el deporte, en los bocetos de futuro que toda juventud se fragua. Al mismo tiempo que el almanaque sigue adelante consumiendo con ritmo acompasado días, semanas, meses, años, que, en un suspiro, se van.

Aunque un hijo siempre será un niño para su madre, el poso que van dejando los intrincados caminos de la vida, nos hacen más reflexivos, más serenos y ponderados. Maduran el cuerpo y el espíritu. Surgen nuevos proyectos, nuevas etapas que toca asumir, a veces con sorpresas, como un regalo, otras con desganas, pero en todos los casos como una obligación que no se puede eludir. Se despierta el deseo, convertido en añoranza, de tener cerca el abrigo del corazón materno. Ese corazón, que llenaba de grandeza lo más pequeño e inapreciable, siempre dispuesto, alegre y amable… ¡Quién mejor que ella para poder compartir vivencias, reveses, sinsabores y escuchar nuestras experiencias!

Mientras el sol de la vida avanza superando algo más del medio día, fue: Cuando supe quien eras. Lo que realmente significabas, el lugar que en la vida te tocó ocupar. Cuando supe quién eras pude explorar la eternidad, buscando entre los recuerdos la piedra preciosa que tantas veces, en el espejo de tus ojos, vi brillar. Tu incesante actividad y tu firme voluntad. Fueron la fuerza impulsora para conquistar nuestro futuro. Y siempre un refugio de paz, un faro de luz. Esperanza hecha sonrisa.

En el cielo, las madres, deben tener una tribuna muy especial. "Singularísimas cooperadoras de Dios en la transmisión de la vida humana" anidaron en sus entrañas un nuevo ser. Portadoras de amor y de vida. Confirmado queda, por muchos testimonios, el vínculo de unión que alimenta el corazón del hijo sin que lo impidan la distancia o el tiempo. ¡No sé dónde estará el quid, la esencia o la razón de este incomprensible misterio! Algo divino lo envuelve. El papel irreemplazable y necesario de una madre, su valor no tiene medida que lo encuadre

El día que supe quien eras un clandestino dolor quiso hacer presa en mi alma. Ella, que educó mi corazón a la luz de la fe, con la naturalidad de una fuente constante de agua mansa y serena, también dejó señalado el camino por donde dirigir mis pasos vacilantes o dudosos, cuando, inevitablemente apareciesen el dolor, las penas o sinsabores: La columna invisible de valores que sembraste en mi, discretamente arraigada, hecha vida con espontaneidad y cuajada en sencillas obras. 

Muchos acontecimientos se celebran frecuentemente en el mundo, pero “El día de la madre” es el que más se merece una celebración; un homenaje al amor más tierno, más desinteresado y más hermoso que pueda existir.

“Los grandes hombres se forman en las rodillas de sus madres”; todo hombre, por tanto, tiene necesidad de una madre. A esta ley humana no escapa la vida. Incluso Jesús quiso tener una Madre en la tierra que también lo es de toda la Humanidad.

El día que supe quien eras, también comprendí, que nunca quedaría huérfana, pues de ti aprendí a querer, con particular afecto y devoción a la Virgen bajo cuyo manto me cobijo

Ojalá que todas las mujeres se sientan orgullosas, felices de su maternidad, pues eso es lo más grande que han recibido. Que se sientan felices con sus hijos, orgullosas de sus hijos, realizadas en ellos, en su misión de madres por encima de cualquier cosa en su vida.

Otras tareas, profesión u oficios pueden añadir algo a su persona, pero ninguna como la gloria y la alegría de ser madres y sentirse llamadas mamá.

Lucia Sanz

jueves, 21 de marzo de 2019

¿Hasta cuándo?

DESDE MI ATALAYA

Recientemente los medios de comunicación me han proporcionado imágenes o comentarios que me han llevado a preguntarme: ¿Hasta cuándo?

Para conseguir determinados logros, somos capaces, en muchas ocasiones, de desacreditar al prójimo. ¿Hasta cuándo?

Lo habitual es que, si se pretende desalojar de un cargo, destino, etc. a alguien, no sea para poner al más idóneo, sino que se recurra al consabido “quítate tu que me pongo yo”, o quien yo quiera. ¿Hasta cuándo?

Cuando se pretende la igualdad de sexos -cosa muy loable, por cierto-, se suele ir contra el machismo para imponer el feminismo, o viceversa. ¿Hasta cuándo?

Alguien pidió en su día: paz, piedad y perdón. Por el contrario, hay quien contrapone: riña, rencor y revancha. ¿Hasta cuándo?

Decía Antonio Machado:
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón. 

Ochenta años después determinadas personas, fundamentalmente políticos, nos siguen recordando las dos Españas. ¿Hasta cuándo?

Durante muchos años los “enemigos públicos números uno” eran los comunistas y los masones. Ahora es así -al menos con idea de insultar- casi todo aquello que termine en …ista: machista, feminista, fascista, franquista, nazista, y algún que otro …ista que quede por ahí. Total, que egoísta o similar van quedando casi como halagos. ¿Hasta cuándo?

Decía Agustín de Foxá que los españoles “estábamos condenados a ir siempre detrás de los curas, con el cirio o con el garrote”. Hay para quien parece sigamos estándolo. ¿Hasta cuándo?

Debiéramos reconocer que el hombre y la mujer somos iguales para unas cosas y diferentes para otras, pero siempre con los mismos derechos y obligaciones. Pero no es así. ¿Hasta cuándo?

Para Unamuno cuando en España se habla de cosas de honor, un hombre sencillamente honrado tiene que echarse a temblar. ¿Hasta cuando?

En palabras de Julio Camba: “la envidia del español no es conseguir un coche como el del vecino, sino conseguir que el vecino no tenga coche”. En muchos casos así lo sigo creyendo. ¿Hasta cuándo?

Aquel que puede robar y no lo hace por honrado, es tonto. El que dice que su palabra vale tanto como un documento, es idiota. El que se las da de patriota es facha. Para el que se tiene por progresista el otro es retrogrado. Si alguien habla de honor, como mínimo provocará alguna risita. De izquierdas, mínimo rojillo. De derechas, mínimo fachilla. ¿Hasta cuándo?

¿Llegaremos algún día a alcanzar un nivel cultural que nos permita evitar tanto interrogante?

David Díaz

lunes, 11 de marzo de 2019

Recuerdos de mi infancia

RECUERDOS DE MI INFANCIA

Hoy me encuentro tranquilamente sentada en mi jardín, arrullada por el trino de los pájaros y el ladrido lejano de algún perro que me acompañan. Me dejo llevar por mis recuerdos a la época de mi primera etapa de estudiante.

“OS LO VOY A CONTAR”

Tendría como diez u once años, cuando a mi padre le cambiaron de trabajo a otra ciudad. Ocurrió en el verano, por lo que al llegar a su destino lo primero que hicieron mis padres fue informarse de los colegios que había para matricularme. Encontraron uno que les gustó y así hicieron.

Mientras tanto yo trababa amistad con los vecinos y casualmente algunos niños iban al mismo colegio que habían elegido mis padres. Al enterarse comenzaron a ponerme al corriente de todo lo referente a ese colegio y sobre todo a hablarme de los profesores (entonces teníamos solo un profesor o profesora que nos enseñaba todas las asignaturas, es decir que cada clase tenía su docente y pasábamos años con él.

-¡Como te toque Doña Pepita está lista! ¡Menudo hueso es! ¡En su clase no se puede ni respirar!

¡Reza para que vayas a otra clase! Me decían. Me dejaron asustada con esa posibilidad pero pronto lo olvidé y continué disfrutando del verano.

Cuando llegó el comienzo del curso. ¡Efectivamente tuve la SUERTE de que me tocó estar en la clase de la Pepita! Enseguida comprobé que lo que me habían dicho no era mentira. En su clase imponía mucha disciplina. No podíamos hacer “un ruido”, teníamos que estar siempre atentos. Rápidamente nos llamaba al orden. Nos pedía tener siempre los cuadernos limpios y ordenados. Todo lo que me habían dicho se cumplía, pero no nos dábamos cuenta de que gracias a todo ello eramos la clase mas adelantada.

Recuerdo que cuando terminaba de explicarnos algo, siempre nos decía que le hiciéramos preguntas, pero eso sí, que pensáramos bien cómo hacerlas, que las formuláramos bien. Después se extendía todo lo necesario para explicárnoslo hasta que comprobaba que nos habíamos enterado todos. Nos ponía ejemplos con situaciones diarias y así la entendíamos muy bien. Tenía muchas frases y las repetía a menudo. Una era:

—¡Tenéis que tener la cabeza bien ordenada, igual que tenéis vuestros cuadernos y carteras, de esa forma comprenderéis todo mejor! 

Otra era: 

—¡Vuestras mentes son como un huerto, no es suficiente con tener buena tierra, hay que limpiarlo de malas hierbas, ararlo, abonarlo, regarlo, y después plantar buenas semillas. Solo así conseguiréis buena cosecha!

Plantó muchas y buenas semillas en nuestras mentes hasta que se marchó. Lo sentí mucho, aprendía muchísimo con ella y me gustaba su disciplina. Me enseñó a ser exigente conmigo misma, a ser perseverante, a querer hacer bien las cosas y despertó en mí unas gana enormes de aprender, que antes no tenía.

Vino a sustituirla otra profesora mas joven. Se llamaba doña Rosario, y venía con otro método de enseñanza. En sus clases todo eran risas, conversaciones, cambios de sitio... Nos hacía trabajar en grupos o en parejas. Cada día nos sorprendía con algo diferente. Nunca sabíamos qué nos iba a enseñar ni cómo.

Cuando hacíamos alguna pregunta, no nos la respondía, nos decía que la buscáramos nosotros, que investigáramos. Ella no estaba de acuerdo en aprender las cosas de memoria de los libros. Nos hacía discutir los temas entre nosotros y que cada uno expusiera su opinión. Era otra forma de enseñar que a todos nos chocó mucho. Nos hablaba de sentimientos y de valores, temas a los que no estábamos acostumbrados a prestar atención. Nos hacía mirar en nuestro interior y sacar a flote nuestras emociones.

También con ella aprendimos mucho. Éramos la envidia del colegio. Habíamos tenido la suerte de tener dos profesoras buenísimas. Fueron dos maneras distintas de enseñar. Dos personalidades diferentes. Las dos me dejaron huella. Me hubiera gustado habérselo dicho, pero entonces yo no era consciente de su influencia. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de la importancia que tienen, para bien o para mal, los profesores en nuestra vida. Personalmente he tenido la suerte de haber conocido a buenos, ya que no guardo malos recueros de ninguno.

Ahora al cabo de tantos años, me gustaría saber cómo les fue a estas dos profesoras en la vida.

Me pongo a pensar en que si volvieran a nacer, doña Pepita sería otra vez maestra, pues la gustaba enseñar, y a pesar de sus exigencias era cariñosa y simpática. Doña Rosario, seguro que sería psicóloga y de las buenas. Le gustaba mucho ayudar a todo el mundo, se preocupaba por todos nosotros y por nuestro futuro.

Aunque ellas no puedan saberlo, nunca las olvidaré.

Mi homenaje y agradecimiento a todas y todos los profesores que han pasado por mi vida y a los que están ahora en ella. 

Mercedes Gozálvez

viernes, 8 de marzo de 2019

Recuerdos

Una idea, un pensamiento, un recuerdo
nos hacen disfrutar de esos bellos momentos
si no los recordamos, podemos perderlos.
Recordar todos los días algún pasaje
de nuestras vidas,
es mantener vivo ese acontecimiento.
Cosas bonitas, cosas agradables.
Algunos recuerdos no son bien recibidos
(pero también conviene recordarles).
Los recuerdos son grandes,
mi memoria pequeña.
Con los ojos cerrados
y la mente en blanco,
consigo acordarme de los buenos
¡no de los malos!
Los recuerdos son…eso, recuerdos,
nunca los cogeremos
no están al alcance de nuestras manos.
Con nuestras manos apretadas,
atrapamos los buenos.
Con las manos abiertas,
dejemos escapar los malos,
todos tenemos recuerdos.
Recordar, recordar, recordar es bueno
(hasta que dejemos de hacerlo)
Pero si un día no los tenemos,
tendremos a nuestros hijos,
a nuestros nietos,
que nos seguirán recordando,
aquellos bellos momentos.

Juana Taboada

Canto a la mujer


Ensalzando a la mujer a través de la canción



  letra entre-sacada de tres canciones: Juanes (a Dios le pido). De Presuntos implicados ( gente) y de Andrea Bocheli  (vivo por ella)
Que mis ojos se despierten
Con la luz de tu mirada yo
A Dios le pido
     Vivo por ella sin saber si la encontré o me ha encontrado,
ya no recuerdo como fue, pero al final me ha conquistado
vivo por ella que me da toda verdadera fuerza
vivo por ella y no me pesará
   Dos, tres, horas para disfrutarte
 dos de cada siete días para darte
Un pasaje en la más bella historia de amor
Dos, tres, horas para contemplarte
Y dos de cada siete días para darte
Me acomodo en un rincón de tu corazón
    Esperaré a que vayas por donde yo voy,
a que tu alma me des como yo te la doy.
Esperaré a que aprendas de noche a soñar,
a que de pronto me quieras besar.
     Para vivir así, en miradas transparentes
Recibir su luz, definitivamente
Nubes van y van pasando
Pero aquella luz, nos sigue iluminando
  Es gente, que pide por la gente en los altares
  En las romerías
  Gente, que da la vida
   Gente que infunde fe
Gente que crece y que merece paz
Gente, que se funde en un abrazo ante el horror
Gente que comparte el oleaje de su alma
Gente que nos renueva las pequeña esperanzas
De un día vivir en paz
    Es la musa que te invita, a tocarla suavecita
en mi piano a veces triste
la muerte no existe si ella está aquí...
   Que fresca es la sombra que ofrecen
Que limpia el agua dulce de sus miradas
       Es por ti que empiezo un nuevo día
Hay Ángeles entre nosotros
Ángeles entre nosotros
      Por los días que me quedan
Y las noches que aún no llegan
Yo, a Dios le pido
Por los hijos de mis hijos
Y los hijos de tus hijos
A Dios le pido
   Esperaré que las manos me quieras tomar,
que en tu recuerdo me quieras por siempre llevar,
que mi presencia sea el mundo que quieras sentir,
que un día no puedas sin mi amor vivir.
    Que mis ojos se despierten
Con la luz de tu mirada yo
A Dios le pido

jueves, 7 de marzo de 2019

El jardín de los cerezos


El martes 5 de marzo un nutrido grupo de alumnos del CEPA Pablo Guzmán asistió, acompañado por varios profesores y amigos, a la representación de El jardín de los cerezos (Anton Chéjov, 1860-1904) en el Teatro Valle-Inclán del barrio de Lavapiés. Ernesto Caballero ha versionado y dirigido en esta ocasión la obra, con un reparto en el que destacaba la conocida actriz Carmen Machi en el papel de Lyubov Andreyevna, así como los actores Secun de la Rosa, Tamar Novas o Nelson Dante.

El jardín de los cerezos (1904) pretende, como otras obras de Chéjov, mostrar la realidad de su país, el profundo cambio social que vivía Rusia, la decadencia de las clases aristocráticas y de una particular forma de vida. En sus dramas presentó la degradación cultural y económica de los terratenientes y la evolución de una nueva clase social, la llamada intelliguentsia o clase media burguesa.

La acción transcurre en la hacienda de Lyubov Andreyevna (Carmen Machi), una amplia propiedad rural que tiene un huerto de cerezos. La propietaria vuelve a su casa después de una larga estancia en París. Su situación económica es desastrosa, las deudas harán que pierda la propiedad. Lopahim (Nelson Dante), el hijo de unos siervos, se ha convertido en un adinerado comerciante y aconseja a la familia que transformen el huerto de los cerezos en pequeñas parcelas que podrán comprar familias para construir su casa de campo. Andreyevna y su hermano Leonid Gayev (Secun de la Rosa) dejan pasar los días sin tomar una decisión, apegados a sus recuerdos y a su ociosa forma de vida. Finalmente Lopahim compra la propiedad, los antiguos propietarios deben abandonarla y lo primero que hace es talar los cerezos.

Los ensayos de la obra a finales de 1903 fueron complicados, pues los actores no terminaban de entenderla. Konstantín Stanislavski, director del Teatro del Arte de Moscú, recordaba: El espectáculo transcurría con dificultad, y no es extraño porque la obra es muy difícil. Su encanto está en un imperceptible, oculto y profundo aroma. Para poder percibirlo hay que hacer como si se abriese el botón de una flor y se la obligase a desplegar los pétalos. Pero debe hacerlo por sí misma, sin presión, pues de lo contrario se romperá la delicada flor y perecerá. Chéjov asistía a muchos ensayos, a pesar de que su tuberculosis se agravaba. Se sentaba en una fila del fondo, no en la mesa del director, y no ponía pegas a los cambios que Stanislavski introducía en el texto. Cuando le preguntaban decía: yo ya lo he escrito todo, soy médico, no director.

Después del estreno en Moscú, la función tuvo una larga vida. La compañía del Teatro del Arte la representó por toda Europa e incluso por América. A medida que maduraba, la obra aumentaba su calidad, según el propio director reconocía. En 1925 se estrenó traducida al inglés en Londres. En España la obra se conoció primero en ruso, en 1932, cuando el Teatro del Arte de Moscú la estrenó en el Teatro Español de Madrid. El jardín de los cerezos pudo verse en castellano por primera vez en España en 1960, estrenada en el Teatro María Guerrero, con traducción  de Víctor Imbert y Josefina Sánchez Pedreño. La dirección fue de José Luis Alonso y el reparto estuvo compuesto por Josefina Díaz, María Dolores Pradera, José Bódalo, Berta Riaza, Alicia Hermida, Lola Gálvez, Ricardo Alpuente, Antonio Ferrandis, José María de Prada y Manuel Tejada, con decorados de Víctor María Cortezo.

                       (Cuadernos Pedagógicos del Centro Dramático Nacional, nº 116)

martes, 5 de marzo de 2019

Alerta XP5

En Luss pasaban acontecimientos difíciles de explicar y tenían a todo el pueblo en vilo. La primera vez que tuvo lugar un caso extraño o al menos el primer recuerdo de las personas que vivían en Luss ocurrió a principios del siglo xx. Pasó que llegó una familia al pueblo, Karen, Alex y Magie Jackson, la familia alquiló una casita cerca del lago, las vistas eran idílicas, enfrente de la casa un inmenso y bello lago y a espaldas de ella un hermoso valle. En Luss no vivían muchas personas, todos los habitantes eran muy agradables pero nadie abría su hogar a cualquiera y es que se habían vuelto muy desconfiados, habían comenzado a suceder episodios raros en aquel lugar.

La familia Jackson se adaptó muy pronto a su nueva forma de vida y a sus nuevos vecinos. Pero fue al poco tiempo de llegar ellos al pueblo que sucedió algo que puso en alerta a todos los habitantes de la pequeña comarca. Sucedió que una mañana como tantas salió Alex con su hija Magie de camino al colegio, la carretera que pasaba al lado del lago era tétrica, con muy poca visibilidad. Esa mañana Alex tardaba en regresar a casa y Karen preocupada porque no volvía, salió en su busca. Su marido hacía el mismo recorrido siempre, y no hubiera sido raro que Karen se hubiera cruzado con él, cuando en una curva encontró el coche volcado de Alex.

Karen bajó corriendo de su coche, llegó a la altura del coche de Alex, llamó desesperada a su marido y a su hija, al no obtener respuesta, Karen comprobó con sorpresa y desesperación que dentro del coche no estaban, además no había rastro alguno de sangre ni objetos personales de su familia. Karen llamó inmediatamente a la policía, los efectivos policiales llegaron al lugar y tras rastrear el lugar del accidente, certificaron que no había nadie, se los había tragado la tierra.
Como no hubo rastro alguno de Alex y de Magie ni de sus pertenencias, la policía no pudo coger huellas en el lugar que pudieran determinar qué sucedió en esa curva esa fatídica mañana.
A partir de ese suceso, algunos habitantes de hasta ese momento, tranquilo pueblo de Luss, creyeron haber visto seres cerca del lago, no tenían apariencia humana, muchos creyeron haber visto seres con aspecto alienígena.
La policía que investigó la desaparición de Alex y de Magie Jackson y los casos que se produjeron después, llamó a ésta investigación Alerta XP5.
Pasaron los años, las investigaciones no estaban dando los resultados deseados, incluso habiendo más presencia policial por el entorno del lago, la policía no avanzaba demasiado en sus pesquisas, no se daban los resultados que ellos esperaban para poder esclarecer qué les había podido suceder esa mañana y si las apariciones, sin explicación, de seres alienígenas en la zona hubiera podido estar relacionado con la desaparición de Alex y de Magie Jackson.
Pasaron los años Karen había dejado el pueblo hacía tiempo, se trasladó a la ciudad. Ella no se desvinculó del todo de aquel lugar, de Luss.
De vez en cuando la policía le informaba de los avances que se daban, aunque escasos, de la investigación. Nunca se llegó a cerrar el caso por completo.
Karen en su retiro escribió su historia, la historia de la familia Jackson.

El libro lo tituló ALERTA XP5.

Maricarmen Prieto