jueves, 17 de noviembre de 2016

Autobús

Entro en el autobús camino de mi casa, y voy hacia un asiento que con suerte está libre. Es ese asiento que va doble en la segunda mitad del autobús.

¿Y con que me encuentro? . Pues a un par de jóvenes que van naturalmente sentados y llevan estirados sus pies, poniendo sus zapatos y pisando el asiento que yo voy a ocupar que, a su vez, son los dos asientos los que van en sentido opuesto a la dirección de la marcha y me dirijo a ellos.

-Perdonad ¿Por favor retirar los pies de los asientos que voy a sentarme?- silencio…… -Es que no comprendéis que yo o cualquiera que se siente aquí tiene que utilizar este asiento y lo estáis manchando.

Ellos no contestan y ni me miran, se ponen a hablarse entre ellos como si yo no les hubiera comentado nada y como si no estuviera alli. Yo por el contrario los miro a los ojos para que por lo menos se sientan un poco avergonzados de su actitud (ni me miran) pero ellos siguen a lo suyo tan tranquilos llegan a su parada se bajan y ya está.

Siento que no pude hacer más que lo que hice porque entiendo que estos jóvenes de entre 14 y 16 años se limitaron a hacer que no escuchaban pero, en otras situaciones y no sería la primera vez que te encuentras con que te contestan de con malos modales e incluso agresivos.

Y pienso que aporté mi pequeño granito de arena aunque no dejas de ser triste. ¿Tan mal estamos enseñando a nuestros niños?

Amelia

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