lunes, 4 de febrero de 2019

El rincón de la lengua


ADAPTANDO PRÉSTAMOS


Al hilo de lo publicado en el número 63 de nuestra revista (enero de 2019, Notas dispares sobre el uso del idioma IV), vamos a repasar más palabras tomadas del inglés que empiezan por “s” seguida de consonante (st… y sp… sobre todo) que en español adaptamos añadiéndoles una “e” al principio, como en eslogan o esmoquin, de las que ya se habló en el mencionado artículo. A esta vocal se la denomina protética, porque actúa como una prótesis para acomodar la palabra a nuestra pronunciación. Algunas de ellas son ya muy utilizadas, como estrés, escáner, estándar, espray (en este caso el diccionario recoge también la forma original spray, pero nos recomienda usar “aerosol”), estatus (del latín status, pero a través del inglés), esquí (del noruego ski, pero a través del francés), eslalon (del noruego slalåm, pero a través del inglés), escúter (también se admite scooter), autoestop (y autoestopista) o autostop (autostopista), estriptis (o estriptís), esnob (y esnobismo), esprint (el diccionario recoge también la forma original sprint, y hay derivados como esprintar y esprínter), estand (el diccionario recoge también la forma original stand, pero podemos decir igualmente caseta, puesto, pabellón, mostrador, expositor…, según el contexto), estárter (dispositivo del motor de los coches) o espanglish (también recoge el diccionario spanglish). Otras no tan conocidas son esmog (fusión en inglés de smoke y fog, que se ha calcado en español sumando niebla y humo: “neblumo”), esplín (melancolía), esprúe (una enfermedad), y escultismo (y escultista), de la que quizá nos resulte más familiar el original scout (movimiento scout). También tenemos un término procedente del italiano: espagueti (spaghetti); otro de origen francés: estor (store); y otro que es adaptación del nombre de una marca: escay (Skai®), el material sintético que imita el cuero.

Hay otro grupo de palabras no adaptadas a las que denominamos xenismos o extranjerismos crudos, y que debemos escribir siempre en cursiva o entrecomillados (mejor aún sustituirlos por palabras españolas equivalentes). Varios ya se han mencionado más arriba como opción alternativa a la palabra españolizada. Pero hay unos cuantos más: stock (existencias), sponsor (patrocinador), spot (anuncio), spam (correo basura), stent (tecnicismo médico), sport (informal, deportivo, cómodo: Suelo vestirme de “sport”), standing (alto “standing”), spa, squash, slip y sparring. En relación con estas dos últimas palabras, el Diccionario panhispánico de dudas (2005) proponía adaptarlas como “eslip” y “esparrin” respectivamente. De igual modo proponía “estríper” (persona que se dedica a hacer estriptis).

La última incorporación de este tipo en el DRAE (actualización de 2018) es escrachar y escrache (quizá del inglés to scratch). ¿Qué nuevas incorporaciones y adaptaciones nos esperan? Tal vez “espóiler” (de spoiler), dado que los términos españoles “destripamiento”, “desvelamiento” o “desvelación” son palabras muy largas y poco usadas (de hecho, ya hemos visto en la prensa un intento de acortar la primera como “destripe”). No nos despidamos por hoy sin recordar que las locuciones latinas deben escribirse como los extranjerismos crudos, entrecomilladas o en cursiva: statu quo, stricto sensu (o sensu stricto), stabat mater.


Óscar Sobral

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