miércoles, 8 de febrero de 2017

El sorteo de la ONCE

Quiero contaros algo que sucedió a mediados de noviembre del año pasado. Era un viernes y, más o menos, a última hora de la jornada laboral. Serían las dos de la tarde. Los trabajadores terminan su jornada a las tres de la tarde, y a una empleada de una empresa de seguros le entregaron un sobre que contenía  cuarenta y siete decimos del sorteo de la ONCE, conocido como el "cuponazo"  de los viernes. La joven Interpretó que alguien se había confundido y se empleó a fondo en ver como lo podía resolver. Pero jugaba con el poco tiempo del que disponía para ello y gracias a la red y a Internet descubrió que los recibos los distribuía Correos a todas las provincias, y que esos correspondían a una de ellas. Se comunicó con la provincia en cuestión y tuvo la suerte (para el empleado) de que la persona que respondió al teléfono era la misma que había cometido el error, que a su vez no salía de su asombro y no pudo dar crédito a sus ojos. El envió tenía que haber llegado a otra dirección. Y como no había margen de tiempo para enviar a nadie a recogerlos, la empleada de la Mutua de Seguros se ofreció a escanearlos y enviárselos por correo electrónico. Así lo hicieron y lo que consiguieron con ello fue que si hubieran resultado premiados los números en cuestión habrían  figurado para la organización como no vendidos, y el empleado se ocuparía , de que el primer día hábil, un recadero iría a recogerlos .

Queda por aclarar los comentarios de los de los compañeros que iban en esta línea:

—Yo me quedaría con ellos

—Tú eres tonta hija

—la oportunidad de tu vida de hacerte rica

—bien que te puede arreglar la vida y no tienes que volver a trabajar.

Quiero llamar la atención sobre la actitud ejemplar, generosa y desinteresada de esta joven que no se planteo en ningún momento quedarse con ellos. Todos sabemos lo que se debe hacer pero en muchas ocasiones la tentación es muy grande y queda patente de que si llega a otras manos ni siquiera se habrían planteado devolverlos. Yo no voy a revelar la fuente pero esto sucedió un viernes de noviembre en Madrid.

Amelia

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