jueves, 21 de noviembre de 2019

Seven Brides for Seven Brothers


La película plantea que las personas deben ser queridas y respetadas no solo utilizadas como mano de obra. Milly, la protagonista exige ser considerada como persona y no solo ser usada como fuerza de trabajo.

No hay que cuestionar otras culturas sin conocer sus orígenes. Adam, el protagonista, al vivir en el medio inhóspito y duro del Oregón de 1850, no tiene tiempo para cortejar y pide casarse con Milly en el mismo momento que la conoce. La joven se crece ante las dificultades, siendo el centro vital tanto de su casa como del pueblo, por su carácter y forma de comportarse. Todos la quieren y buscan su consejo y ayuda.

Los buenos modales y aspecto cuidado nos hacen ser más aceptados en la sociedad; cuando los desgreñados hermanos se afeitan, asean y muestran buen comportamiento, son bien recibidos en el poblado. Deseados por las jóvenes y envidiados por los rivales masculinos. En la pelea no hay ganadores: Lo que empieza en una fiesta solidaria en el pueblo, para construir el granero acaba en pelea, destrozos, fin de fiesta, perdida de la ternera y dolor y malestar para todos.

Aparte de ser divertida la estupenda escena de baile, me recordó alguno de los bailes entre rivales del film “West Side Story”, también el argumento me llevó al cuento de “Blancanieves y los 7 enanitos”, y el film, “La leyenda de la ciudad sin nombre”.

Toda la película recrea escenarios naturales hechos en los estudios, claro que se entiende porque dicen en internet, que la película se rodó en 48 días.


Olivia Morales



Millie has two bones to pick with the family Pontipee. First bone with the unpolished brothers whom she will have to teach manners and courting, and a bigger bone with the eldest, her husband, who does not appreciate a woman because he takes her for granted since he got her for marriage in just one day.

The Pontipees have one bone to pick with the villagers because they fall in love with six girls which they are being courted by the locals. Following Millie’s advice they renounce to fighting. And the barn sequence works, because rivalry transcends into dancing, and everyone looks innocent and naive. Fights in this movie look like a cartoon: unrealistic, fun, and void of spite.

Maybe the film would not stand the sexist standards of our times but, who cares? We want the brothers to get away with their mischievous kidnapping and the sabines to stay there for ever as in elation.

José C.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Reencuentro, de Fred Uhlman, en la Tertulia Literaria


Fred Uhlman. Reencuentro.
Tertulia el día 13 de diciembre a las 12.30.

Dos jóvenes de dieciséis años son compañeros de clase en la misma selecta escuela de enseñanza media. Hans es judío y Konradin, un rico aristócrata miembro de una de las más antiguas familias de Europa. Entre los dos surge una intensa amistad y se vuelven inseparables. Un año después, todo habrá terminado entre ellos. Estamos en la Alemania de 1933, y, tras el ascenso de Hitler al poder, Konradin entra a formar parte de la fuerzas armadas nazis mientras Hans parte hacia el exilio. Tan sólo muchos años después, instalado ya en Estados Unidos, donde intenta olvidar el siniestro episodio que los separó amargamente, y en principio para siempre, «reencuentra» Hans, en cierto modo, al amigo perdido. Esta pequeña obra maestra resurge hoy con la misma capacidad de conmover que cuando se publicó por primera vez en 1960. Su repentino e inesperado enorme éxito le ha merecido ser finalmente traducido y leído en el mundo entero.


Papel en blanco. Se adentra en el dolor del exilio, de esas personas que ven como, poco a poco, sus vecinos, sus compañeros de trabajo, sus amigos, se vuelven contra ellos como una marea imparable. Que ven en ellos diferencias insalvables casi de la noche a la mañana y no pueden hacer nada para evitarlo o convencerles de lo contrario.
La tertulia literaria punto com. El autor no se oculta e, igual de descarnadamente que nos hablaba de su amor por su amigo, nos muestra cómo va leyendo los nombres de los compañeros de escuela fallecidos que le despreciaron o atormentaron, sin ocultar su resentimiento hacia los mismos. Es entonces cuando la novela asesta un giro final a los acontecimientos, el círculo se cierra de manera brusca y sorprendente y, leyendo al fin el protagonista en la carta el destino final de su amigo perdido, le recupera, dando sentido al conjunto de “Reencuentro”.
Vagando por Urano. El gran acierto del libro estriba en la sencillez con que nos explica, en una novela iniciática, el ascenso del nazismo en un período muy corto de tiempo, teniendo como una de sus consecuencias el crecimiento a pasos agigantados del antisemitismo, incluso en escuelas de la alta burguesía.

Dándose a los demás



Hay mucha gente buena en el mundo, más de las que nos podemos imaginar. A diario se cruzan en nuestro camino, pasando inadvertidas, pero sus vidas son fecundas, generan bien, dan amor, y la mayoría de las veces la sonrisa y el buen humor son sus señas de identidad. Podrían compararse al aire limpio, a la hierba fresca, a esas pequeñas plantas de tallo tierno, que en silencio cubren grandes superficies.

El tiempo corre veloz. Pero me gustaría hacer mención a la conmoción que causo la noticia del accidente sufrido por el grupo de jóvenes, que recién terminado el curso, decidieron dar lo mejor de ellas en un proyecto solidario en Costa de Marfil.

Mientras amigos y compañeros preparaban sus hamacas y chancletas para pasar el verano tumbados al sol, treinta jóvenes estudiantes, emprendían un viaje de 4000 km para dirigirse a una zona del África occidental, lejos de la comodidad de sus hogares, donde realizarían labores de voluntariado y solidaridad. Allí las esperaban con los brazos abiertos, para recibir impulso en su formación, y ayuda en tareas sanitarias y educativas; todo impregnado del cariño, generosidad y de esa alegría desbordante propia de los corazones jóvenes.

Un fortuito accidente frustró estos magnánimos deseos. La noticia, salto rápidamente a los informativos, y por la prensa se supo todo lo que en años anteriores habían realizado desde este proyecto de apoyo a África. De no haber ocurrido el lamentable suceso, hubieran pasado ignorado y oculto para la mayor parte del mundo.

Estas jóvenes como la hierba fresca que callada crece; llevaban con su presencia, su trabajo y buen hacer una ráfaga de esperanza y cercanía hacia los más necesitados y no se sentían heroínas ni titanes, porque cuando es el amor el que mueve a hacer las cosas no hay medida, ni cálculos tacaños. Así vivía Teresa Cardona, la única fallecida en el accidente; una de las encargadas y promotoras de este gran proyecto social africano. Mujer de sonrisa abierta y magnánimo corazón, que llevaba esa generosidad a su día a día. Era profesora de un colegio en Barcelona.

Nos parecen que los tiempos están revueltos, que la juventud anda confundida, desorientada y sin ideales, sin embargo estas afirmaciones no hacen justicia a la valentía y disposiciones que hoy siguen teniendo nuestros jóvenes. Además por experiencia propia…..por lo poquito que damos y ayudamos. Recibimos multiplicado, lecciones de gratitud, de alegría, de autoestima, de generosidad. Egoísta-mente diría que recibimos multiplicado cada ápice de lo que damos.

Pasa el tiempo, surgen otras noticias, nuestra atención se dispersa con tanta información que cada día nos llega. Pero a pesar de todo esto, esa fresca hierba seguirá creciendo callada y fecunda y algún día, de nuevo, caeremos en la cuenta de que realmente; la felicidad que llena la vida, se encuentra cuando se vive en disposición de continua apertura a los demás.

Fotografía en el aeropuerto antes de partir (Teresa es la de arriba)  

Lucia Sanz

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Gigi



Todas las historias tienen un conflicto. ¿Lo hay en Gigi? Lo hay, pero no entre individuos, sino entre dos modos de ver el mundo. Honoré Lachaille y Aunt Alicia son dos maestros del mundo cortés. Él sabe cómo tratar a una novia infiel y cómo ser portada en las revistas de sociedad. Honoré es un comprador y comprende el mercado. Sabe lo que compra y dónde pone su dinero.

Ella sabe que los príncipes ricos regalan joyas pequeñas porque no necesitan destacar, son los pequeños los que regalan joyas caras. Ella conoce el mercado y sabe cuánto dinero debe exigir.

Del otro lado, los dos pupilos son dos inocentes que no entienden de precios. Se divierten juntos jugando a las cartas, y no les gusta el mundo de sus mentores. Gastón se aburre en ese mundo de cocktails y de cotilleos. Gigi es una pésima alumna comiendo caracoles.

¿Y Madame Alvarez? Ella es el pasado. Tuvo un romance con Honoré y “she remembers it well”. Ella es la inocencia de los jóvenes pero se ha hecho mayor.

Gastón propone a al joven ser otra portada de revista, y ella accede a vender su amor cortesano con la misma cara de aburrimiento que tiene él. Todo está bien, pero todo carece de sentido. Necesita ese largo paseo por París para dar sentido a lo que ocurre. Él está jugando a las reglas del tío Honoré y tía Alicia, con el poder de un dinero que a él le sobra. Pero lo que quiere es vivir como Madame Álvarez.

La película es el espejo de tantas vidas que revolotean de agitación por parecer felices sin serlo, de tantas vidas que parecen felices pero no han buceado en sí mismas para encontrar lo que han encontrado Gastón y Gigi.







Prince Charming

Is Gaston a Prince Charming in this fairy tale? A definition is required. Prince Charming is no the archetype of an ideal husband, instead, it is the man who sees further in you. Prince Charming is the knight who values you when everybody else doesn’t. It is the counterpart to the frog-kissing princess who discovers the prince in disguise. Gigi gives herself as one courtesan for Gaston’s record. Then he changes and realizes that he wants more than trading after she has sold herself cheap in the exchange world of Aunt Alicia. That makes him no other thing than Prince Charming.

José Contreras


lunes, 4 de noviembre de 2019

Nostalgia

COSAS MÍAS

Yo soy de un pueblo de la llanura manchega, un pueblo normal de la provincia de Cuenca, donde abuelos, padres, hermanos y primos nacieron y yo lo llevo con orgullo.

Mi pueblo no tiene montañas, tampoco castillos ni palacios. Lo que sí tiene es una iglesia preciosa fruto de las gentes del pueblo que, con sus donaciones, la han mantenido así de bonita.

Yo salí muy joven de mi pueblo, pero cada vez que voy a él, o me hablan de él, me entra la nostalgia.

En la vida hay momentos en que uno tiene que tener presente de donde viene. En España hay pueblos preciosos, con sus montañas, valles, castillos y palacios. Pero la mayoría de sus habitantes no perciben la grandeza de haber nacido en ellos. Sólo hablan de tener un pueblo donde se lo pasan muy bien en las fiestas o las vacaciones. El resto del año, se olvidan.

Al hablar de su pueblo, sus gentes, de sus padres, abuelos, hermanos y primos, les entra la nostalgia.

Yo soy uno de ellos.

Me da pena cada vez que oigo o veo los pueblos olvidados o desérticos, la España olvidada, o vacía. Me acuerdo de mi pueblo, que posiblemente el día de mañana sea otro más.

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Que el caminar no te condicione
Que los días no te acomplejen
que el tiempo no te agobie.
Vive para ser feliz.

La inteligencia es un arte
La sabiduría es un don
La listeza es un aprovechamiento del momento

Cuanto más tiempo pasa, vivimos menos. La vida es una luz fugaz a la que hay que mimar el máximo tiempo antes de que se apague.

Celestino López 

martes, 15 de octubre de 2019

James Rhodes

El pasado día 13 de Septiembre asistí al concierto de piano que dio James Rhodes en el Auditorio Nacional de Madrid, lleno absoluto hasta la bandera, nada menos que 2340 localidades que tiene de aforo, que no es broma, además casi el 85% eran gente joven, tanto es así que cuando cogí el ascensor para subir al segundo anfiteatro donde yo tenía mi localidad. Me encontré que iba sola. Ahí me di cuenta de que eran casi todos jóvenes.

Este pianista de nacionalidad inglesa de 44 años de edad, esta afincado en España hace unos pocos de años, es un admirador de Bach, Bettowen, Chopen etc... ademas no es un músico a la antigua usanza, en cada pieza que toca te explica un poco de lo que va, con ello consigue que lo entiendas mejor. Luego está su vestimenta, él sale al escenario con zapatillas deportivas, pantalón vaquero y camiseta básica, y este conjunto de peculiaridades hace que le sientas más cercano.

Algunos críticos de música no le ponen muy bien, dicen que es muy plano en sus interpretaciones y un oportunista, a mí me gustó su concierto (será que no soy tan purista), el público estuvo totalmente entregado y lo llenó de aplausos.

Ahora voy a explicar porque le llaman oportunista:

Además de pianista ha escrito varios libros, donde comparte el lado más oscuro de su vida, al relatar las violaciones que sufrió de niño cuando tenía seis años por su profesor de gimnasia, que se alargaron por espacio se cinco años, estas violaciones fueron tan brutales que le produjeron lesiones en la columna vertebral, por lo que más tarde tuvo que pasar por el quirófano, estos sucesos le desestabilizaron tanto en su adolescencia que él mismo confiesa sus adicciones y sus instintos suicidas, que también le hicieron pasar por un psiquiátrico, cuenta que a partir de los 28 años pudo conectarse con la música "Y ese fué mi salvavidas" (resalta el poder sanador de la música).

En la actualidad además de sus conciertos, coopera con Save the Children, es un activista muy comprometido en la denuncia sobre los abusos a menores y también defiende las enfermedades mentales y a los suicidas.

Bien esto es lo que quería contaros sobre James Rhodes, si podéis ir a verle en alguna ocasión creo que merece la pena.

Conchi Castellanos

lunes, 16 de septiembre de 2019

El gran mercado del mundo. De Calderón de la Barca



¡Vamos al teatro!

Martes 22 de octubre a las 19.00

Apúntate en conserjería.

Teatro de la comedia
Calle del Príncipe 14 (Metro Sol)

Precio de la entrada: €12,50

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Un oasis en Chamartín



"Noches del Olivar", así se llama el espectáculo que fuimos a ver mi hijo y yo un sábado del pasado mes de julio. Se trataba de música Jazz interpretada por un cuarteto de jovenes saxofonistas, un homenaje a Pedro Iturralde con motivo de su 90 cumpleaños como músico y compositor. Ya es una leyenda viva del saxofón que ha influido en cada generación de saxofonistas. Los jovenes que interpretarón varias obras de Iturralde lo defendieron bastante bién, además de ilustrarnos con bastante gracia y desparpajo, sobre los distintos tipos de los instrumentos que llevaban: saxo soprano, saxo alto, saxo tenor y saxo baritono. ¡Yo me quedé gratamente sorprendida!

Bueno, lo que yo quería contaros es el lugar donde dieron el concierto, me pareció un sitio muy peculiar, allí esta enclavada la Fundación Olivar de Castillejo, situada en la calle de Menéndez Pidal, 3 bis, al lado del Paseo de la Habana. Para mi sorpresa, ¡allí existe un olivar! con una extensión de una hectarea de terreno, con cien olivos, muchos de ellos centenarios, almendros, madroños, granados, jaras, lavandas, romero, hierbabuena. Todo me pareció extraordinario y me puse a indagar.

El Olivar de Castillejo está cargado de historia, fue testigo de la presencía de Napoleón que acampó allí en Madrid alrededor de 1808. Desde su arbolada atalaya observó la ciudad rebelde que se extendía a sus pies.



Un siglo después un grupo de intelectuales formado por el catedrático de Derecho Romano, José Castillejo, el científico Ignacio Bólivar creador del Museo de Ciencias Naturales y el filólogo Ramón Menéndez Pidal, adquirieron parcelas, que mantuvieron abiertas para disfrute común.

En 1917 fundaron una institución de enorme alcance en la política cultural: la Junta de Ampliación de Estudio, que vendría a aplicar a la cultura española los ideales de la Institución Libre de Enseñanza con la impronta progresista del librepensamiento, no en vano José de Castillejo había sido discípulo de Francisco Giner de los Ríos.

La Fundación Olivar de Castillejo es una entidad sin ánimo de lucro, apuesta por la sostenibilidad y la protección al medio ambiente, así como un centro de iniciativas culturales que promocionan los jóvenes valores de la música clásica.

Es un rincón pintoresco, poco conocido en la zona norte de Madrid, una isla verde que conserva un encanto rural, y que, milagrosamente, se ha salvado de la especulación inmobiliaria gracias al empeño que han puesto sus herederos.

Aún se conservan las casas de José de Castillejo y Ramón Menéndez Pidal ambas declaradas de interes por el Colegio de Arquitectos de Madrid.

Se me olvidaba comentaros que después de las actuaciones, también sirven cenas, en un ambiente como muy verbenero, con sus mesas de hierro y sus guirnaldas de bombillas de colores por entre los olivos, a mí me recuerda a las noches de Kermes, en mi juventud, cuando en verano había fiestas en mi barrio de Vallecas.

Conchi Castellanos

Recuerdos de mi infancia

Como en más de una ocasión creo haber comentado, mis recuerdos de infancia son muy buenos, fuí la primera niña de una familia bastante extensa, nueve tíos y dos abuelas, juntando la familia materna y paterna. Aunque mi nacimiento tuvo lugar en el año 1939 recién terminada la guerra civil española, y las condiciones de vida no eran para nada fáciles, a mí, en particular no me faltó de nada, nunca sentí el hambre que se pasó en Madrid, supongo que la falta de alimentos recaerían en los mayores pero nunca en mí.

Me viene a la memoria las cartillas de racionamiento que existían entonces ¿alguno de vosotros las recordáis? Cada persona tenía una, con una especie de cupones que se iban cortando cada vez que en la tienda de ultramarinos se cambiaban por arroz, aceite, harina, azúcar, garbanzos, alubias... pero no creais que eran kilos ni mucho menos, era como un cuarto de kilo por persona y semana el pan también había que ir a la tahona siguiendo el mismo procedimiento del cupón, de tal forma que existía mucha gente que se dedicaba al "estraperlo", que era una forma de ganarse la vida.

Recuerdo un día de Reyes que fue muy especial, porque tuve muchos juguetes. Tenía un tío que era lo que ahora se dice un manitas, me hizo una habitación de muñecas, con su cama, su armario sus mesitas de noche, pintada de color azul cielo además vestida con su correspondiente colchón, almohada, sábanas, colcha, ahí entró la colaboración de mi abuela materna. También había un cabás para ir al colegio y varios cuentos, en mi memoria está gravado en especial El gato con botas, este cuento era el que me leía mi madre todas las noches al acostarme.



También recuerdo el haber ido muchisimas veces al Circo Price entonces estaba ubicado en la Plaza del Rey lo que es ahora la Plaza de Pedro Zerolo. Mi padre era repartidor de giros telegraficos, trabajaba en el Palacio de Telecomunicaciones lo que es ahora el Ayuntamiento de Madrid por su trabajo iba a entregar giros de dinero a los empleados del circo y le regalaban invitaciones para asistir a los espectáculos circenses, por eso yo iba tanto al circo, ¿sabeis a quiénes vi actuar de payasos? a los primeros de la saga de la familia Aragón: Popof, Tedy, Zampabollos y Nabuconodosorcito los tengo gravados en mi memoria como si los hubiera visto ayer mismo, esos eran los padres y tíos de los famosisimos Fofo, Gaby, Miliky y Milikito, los Payasos de la Tele, ¡de estos si que os acordais! ¿verdad?

Bueno basta ya de tantas " batallitas de la abuela" prometo seguir contando en otra ocasión más historias.

Conchi Castellanos

lunes, 2 de septiembre de 2019

Los peligros de las redes

Unos meses atrás apareció en los medios una noticia tremenda: «Una mujer se suicida». Me ha impactado, como no podía ser de otra manera, igual que a muchos de vosotros, esa noticia que comentaron todas las redes. Una mujer se ha suicidado. ¿Por qué? ¿Qué razón había detrás?

La razón es bien triste: porque estaba circulando un vídeo porno de contenido sexual suyo con un amante, de una relación anterior, por las redes. Si nos quedamos únicamente con el título de la noticia, uno se piensa que el amante es un ser desalmado que en un momento concreto decide vengarse de ella, pero parece ser que esto no se ha producido así, según han ido explicando los medios de comunicación.

La pareja en cuestión trabajaba en una multinacional de automoción llamada IVECO, con una plantilla aproximadamente de 2.500 empleados. Es fácil entender el impacto en esta mujer. Dicen que la historia se remonta a unos cuatro años atrás, aproximadamente. Cuando empezó a circular este vídeo por toda la empresa, comentaron que había algunos compañeros que se acercaban a verla para comprobar que efectivamente era ella la mujer del vídeo.

Y hay que sumarle el terror al comprobar que esta historia llegara a oídos de su marido, porque en este intervalo de tiempo ella había formado una familia. El marido efectivamente no sabía nada. Ella sufrió un ataque de pánico y no fue capaz de soportar la presión. También comentaron que se dirigió a la dirección de su empresa y no le prestaron ninguna ayuda porque entendieron que era un tema privado y lo tenían que resolver ellos. Parece ser que está pareja en su momento estuvo enviándose correos desde su centro de trabajo, y la empresa se supone que tenía el control de todos los correos. Se entiende que los empleados, naturalmente, no sabían nada. Parece ser que el amante en ningún momento puso en circulación este vídeo, y no está claro todavía de quién partió la idea de hacerlo circular entre una plantilla de empleados tan enorme. Cómo no iba esta mujer a sufrir un ataque de nervios al enterarse; es comprensible que no pudiera con la presión en el trabajo, en su entorno familiar, y se quitó de en medio.

Ahora, cuando ya las circunstancias no van a cambiar nada, todos se arrepienten: la empresa, quizás, por no haber prestado ayuda; y, seguramente, los empleados, por haberse mofado de esta historia. Pero lo que nos queda muy claro es que no somos conscientes y alegremente enviamos nosotros mismos correos, datos, fotos y todo tipo de información, y las redes están siendo utilizadas por cualquiera que puede hacer “buen” uso de todo ello, sin nuestro consentimiento. Deberíamos aprender de un drama semejante.

Para esta pareja, utilizar las redes les ha costado: a ella la vida, un marido destrozado y dos niños de 4 años y 9 meses sin madre; y al amante, si es un hombre de bien, una marca para el resto de su vida.

Amelia G. Luengo

lunes, 5 de agosto de 2019

El Nobel de Galdós


A comienzos de siglo el nombre de Galdós se coló seguidas veces en el listado de la Academia Sueca, como apuntó el experto galdosiano Pedro Ortiz-Armengol, autor de la premiada biografía Vida de Galdós.

Dado que Galdós fue miembro de la Real Academia Española, él mismo recibía las circulares del comité del Nobel, que invitaba a los académicos a proponer candidatos. Y muchos presentaron el nombre de Galdós, quien se sumó a los 31 aspirantes al premio en 1912. También contó con el apoyo de medio millar de miembros del Ateneo de Madrid, que promovieron una campaña a favor de Galdós, capitaneada por el escritor Ramón Pérez de Ayala. Éste invocó a su favor su «fertilidad creadora, emoción misericordiosa, humanidad y universalidad».

Sin embargo, fue el alemán Gerhart Hauptmann quien se hizo con el Nobel en 1912. Al año siguiente, fue el bengalí Rabindranath Tagore quien derrotó a Galdós y Guimerá en 1913. En 1914, la Academia suspendió los premios con motivo de la Primera Guerra Mundial. Al reanudarlo en 1915, Galdós volvía a engrosar la nómina de candidatos junto a otros 10. Pero entonces, la Academia puso en conocimiento del comité del premio la recepción de muchos telegramas de protesta en 1913 en contra de la elección de Galdós. Uno de los principios de la institución es alejar cuestiones de índole política en sus valoraciones y estas cartas disparaban contra el escritor por su ideología liberal y anticlerical.

En 1915 fue el primerizo escritor francés Romain Rolland, un hombre consternado por la violencia de la guerra, quien se hizo con el Nobel.

Ese año, Galdós se sometió a la primera de varias operaciones de sus ojos. Para 1917, ya veía sombras y recitaba sus misivas a un amanuense. Renunció al Nobel para siempre. Dos años después de su muerte, en 1922, el madrileño Jacinto Benavente se alzaba con el premio.

lunes, 15 de julio de 2019

Fortunata y Jacinta. Tertulia literaria





Fortunata y Jacinta es una novela del escritor español Benito Pérez Galdós publicada en 1887, dentro del ciclo de las Novelas españolas contemporáneas. Según la opinión mayoritaria de la crítica literaria, se trata de la mejor novela de su autor, y junto a La Regenta de Leopoldo Alas,​ una de las más populares y representativas del realismo literario español y de la novela española del siglo XIX.​ Situada en el Madrid de la segunda mitad de dicho siglo, relata las vidas cruzadas de dos mujeres de distinta extracción social unidas por un destino trágico.​

Además de muy diversas versiones teatrales, la novela fue llevada al cine por Angelino Fons en 1970, con una premiada interpretación de Emma Penella, como Fortunata. Diez años después, Televisión Española realizó y emitió una adaptación de la novela a la pequeña pantalla a cargo del director Mario Camus, con Ana Belén y Maribel Martín en los papeles principales.


La novela

Los críticos coinciden en reconocer que Galdós escribió Fortunata y Jacinta "en la cima de su poder creador", y el propio autor parecía consciente de ello. De ahí que, a pesar de ser un escritor de 'incontenible fertilidad', en esta ocasión emplease año y medio en concluir el manuscrito de la novela. No se sabe si en ese inusitado tesón por crear la obra perfecta pudo influir la reciente publicación de La Regenta, obra máxima de «Clarín», su colega, amigo y par.

Galdós inicia la redacción de la novela al regresar del viaje a Portugal que al final de la primavera de 1885 ha realizado con el escritor José María Pereda y un amigo suyo. Invierte en concluir la Primera Parte casi ocho meses —junio de 1885 a enero de 1886—, dejando un manuscrito plagado de modificaciones (que con el resto de la novela ha dado lugar a las dos versiones de Fortunata y Jacinta, conocidas entre los investigadores como “la versión alfa y la versión beta”). Tras otros cuatro meses de intensa dedicación remata la Segunda Parte, firmada en mayo de 1886; y tras un breve respiro estival acomete la Tercera Parte —la más corta de las cuatro— que cierra siete meses más tarde, en diciembre de aquel año. La Cuarta Parte, la última y más larga, la escribe Galdós en seis meses, de enero a junio de 1887.


Marco y personajes

Más de un centenar de personajes secundarios con un perfil psicológico bien dibujado, dentro de un conjunto coral que se acerca al millar de tipos, forman 'la comedia humana' que Galdós, como Balzac y Dickens habían hecho años antes, hará girar en torno a un gran tiovivo alimentado por las emociones y los actos de los dos personajes protagonistas que “se odian y se aman al mismo tiempo”, ​ Fortunata, la mujer del pueblo, instintiva y víctima de su propia fortaleza, y Jacinta, la hembra estéril, sensible hasta la obsesión y finalmente salvada por su instinto maternal frente al acoso de su propia clase.

Los estudios críticos y las versiones visualizadas (en cine y televisión) han profundizado y mostrado un buen boceto de la psicología de los grandes personajes protagonistas o conductores de la trama de esta novela. El magno escenario aludido, con millares de comparsas y escenarios modelados e iluminados por los sentimientos de Fortunata y Jacinta solo puede percibirse recorriendo línea a línea las cuatro partes de la novela, en un gran retablo en el que conviven “al lado de la vida la muerte”.



Descripciones de personajes del propio Galdós


Fortunata, "una mujer bonita, joven, alta...", hace así su aparición en la novela, mostrándose ante Juanito Santa Cruz —alias el Delfín— con una metáfora de corral y gallinero:

La moza tenía pañuelo azul claro por la cabeza y un mantón sobre los hombros, y en el momento de ver al Delfín, se infló con él, quiero decir, que hizo ese característico arqueo de brazos y alzamiento de hombros con que las madrileñas del pueblo se agasajan dentro del mantón, movimiento que les da cierta semejanza con una gallina que esponja su plumaje y se ahueca para volver luego a su volumen natural.
Muchos autores (críticos, eruditos galdosistas e hispanistas) aceptan el protagonismo y singularidad de Fortunata en el contexto general de la historia, como portavoz naturalizado del pensamiento de Galdós. ​ Una mujer —lo que en la obra galdosiana ya es en sí mismo una categoría— que forma parte de ese "pueblo" que "posee las verdades grandes y en bloque", que sobrevive, miserable y castizo, en el "Cuarto Estado" de la capital de España, y que constituye "lo esencial de la Humanidad, la materia prima".​

Jacinta es presentada en el capítulo IV de la Primera Parte. El escritor la esboza en dos tiempos: "Jacinta era una chica de prendas excelentes, modestita, delicada, cariñosa y además muy bonita. Sus lindos ojos estaban ya declarando la sazón de su alma o el punto en que tocan a enamorarse y enamorar." Tras la caricatura, el retrato:

Jacinta era de estatura mediana, con más gracia que belleza, lo que se llama en lenguaje corriente una mujer mona. Su tez finísima y sus ojos que despedían alegría y sentimiento componían un rostro sumamente agradable. Y hablando, sus atractivos eran mayores que cuando estaba callada, a causa de la movilidad de su rostro y de la expresión variadísima que sabía poner en él. (...) Sabía triunfar del amaneramiento con el arte, y cualquier perifollo anunciaba en ella una mujer que, si lo quería, estaba llamada a ser elegantísima. (...) Por su talle delicado y su figura y cara porcelanescas, revelaba ser una de esas hermosuras a quienes la Naturaleza concede poco tiempo de esplendor, y que se ajan pronto, en cuanto les toca la primera pena de la vida o la maternidad.
Juanito Santa Cruz, es presentado en el primer capítulo con generosidad, como hijo único, mimado por sus padres, "muy bien parecido y además muy simpático, (...) vestía con elegancia y tenía tan buena educación, que se le perdonaba fácilmente el hablar demasiado." Galdós, en su genialidad natural, remata el retrato con esta reflexión:

Juanito acabó por declararse a sí mismo que más sabe el que vive sin querer saber que el que quiere saber sin vivir, o sea aprendiendo en los libros y en las aulas. Vivir es relacionarse, gozar y padecer, desear, aborrecer y amar. La lectura es vida artificial y prestada, el usufructo, mediante una función cerebral, de las ideas y sensaciones ajenas, la adquisición de los tesoros de la verdad humana por compra o por estafa, no por el trabajo. No paraban aquí las filosofías de Juanito, y hacía una comparación que no carece de exactitud. Decía que entre estas dos maneras de vivir, observaba él la diferencia que hay entre comerse una chuleta y que le vengan a contar a uno cómo y cuándo se la ha comido otro, haciendo el cuento muy a lo vivo, se entiende, y describiendo la cara que ponía, el gusto que le daba la masticación, la gana con que tragaba y el reposo con que digería.
Maximiliano Rubín, el representante más desgraciado de la familia Rubín, anti-héroe, se presenta en el capítulo I de la Parte Segunda con un párrafo que recupera la picaresca y anticipa el esperpento: "Maximiliano era raquítico, de naturaleza pobre y linfática, absolutamente privado de gracias personales. Como que había nacido de siete meses y luego me le criaron con biberón y con una cabra." Por si no ha quedado claro, al autor, en el capítulo II, añadirá:

La cabeza de Maximiliano anunciaba que tendría calva antes de los treinta años. Su piel era lustrosa, fina, cutis de niño con transparencias de mujer desmedrada y clorótica. Tenía el hueso de la nariz hundido y chafado, como si fuera de sustancia blanda y hubiese recibido un golpe, resultando de esto no sólo fealdad sino obstrucciones de respiración nasal, que eran sin duda la causa de que tuviera siempre la boca abierta. Su dentadura había salido con tanta desigualdad que cada pieza estaba, como si dijéramos, donde le daba la gana. Y menos mal si aquellos condenados huesos no le molestaran nunca; ¡pero si tenía el pobrecito cada dolor de muelas que le hacía poner el grito más allá del Cielo! Padecía también de corizas y las empalmaba, de modo que resultaba un coriza crónico, con la pituitaria echando fuego y destilando sin cesar. Como ya iba aprendiendo el oficio, se administraba el yoduro de potasio en todas las formas posibles, y andaba siempre con un canuto en la boca aspirando brea, demonios o no sé qué.
Guillermina Pacheco, se presenta como personaje secundario en el capítulo VII de la Parte Primera. El primer dibujo lo hace el escritor y es una concesión a la galería folletinesca: "Guillermina, que fue bonita y aun un poquillo presumida, no tuvo nunca amores, y si los tuvo no se sabe absolutamente nada de ellos. Es un secreto guardado con sepulcral reserva en su corazón." Unas páginas más allá, Galdós deja que sea la propia dama de la caridad quien se presente a sí misma:

La costumbre de pedir me ha ido dando esta bendita cara de vaqueta que tengo ahora. Conmigo no valen desaires ni sé ya lo que son sonrojos. He perdido la vergüenza. Mi piel no sabe ya lo que es ruborizarse, ni mis oídos se escandalizan por una palabra más o menos fina. Ya me pueden llamar perra judía; lo mismo que si me llamaran la perla de Oriente; todo me suena igual... No veo más que mi objeto, y me voy derechita a él sin hacer caso de nada. Esto me da tantos ánimos que me atrevo con todo. Lo mismo le pido al Rey que al último de los obreros. Oigan ustedes este golpe: Un día dije: 'Voy a ver a D. Amadeo'. Pido mi audiencia, llego, entro, me recibe muy serio. Yo imperturbable, le hablé de mi asilo y le dije que esperaba algún auxilio de su real munificencia. '¿Un asilo de ancianos?' -me preguntó. 'No señor, de niños'. -'¿Son muchos?'. Y no dijo más. Me miraba con afabilidad. ¡Qué hombre!, ¡qué bocaza! Mandó que me dieran seis mil guealés... Luego vi a doña María Victoria, ¡qué excelente señora! Hízome sentar a su lado; tratábame como su igual; tuve que darle mil noticias del asilo, explicarle todo... Quería saber lo que comen los pequeños, qué ropa les pongo... En fin, que nos hicimos amigas... Empeñada en que fuera yo allá todos los días... A la semana siguiente me mandó montones de ropa, piezas de tela y suscribió a sus niños por una cantidad mensual.


Mauricia la Dura aparece con todo su tronío en el capítulo VI de la Segunda Parte. El autor sólo necesita un párrafo para esculpirla en piedra literaria:

Mauricia la Dura representaba treinta años o poco más, y su rostro era conocido de todo el que entendiese algo de iconografía histórica, pues era el mismo, exactamente el mismo de Napoleón Bonaparte antes de ser Primer Cónsul. Aquella mujer singularísima, bella y varonil tenía el pelo corto y lo llevaba siempre mal peinado y peor sujeto. Cuando se agitaba mucho trabajando, las melenas se le soltaban, llegándole hasta los hombros, y entonces la semejanza con el precoz caudillo de Italia y Egipto era perfecta. No inspiraba simpatías Mauricia a todos los que la veían; pero el que la viera una vez, no la olvidaba y sentía deseos de volverla a mirar. Porque ejercían indecible fascinación sobre el observador aquellas cejas rectas y prominentes, los ojos grandes y febriles, escondidos como en acecho bajo la concavidad frontal, la pupila inquieta y ávida, mucho hueso en los pómulos, poca carne en las mejillas, la quijada robusta, la nariz romana, la boca acentuada terminando en flexiones enérgicas, y la expresión, en fin, soñadora y melancólica. Pero en cuanto Mauricia hablaba, adiós ilusión. Su voz era bronca, más de hombre que de mujer, y su lenguaje vulgarísimo, revelando una naturaleza desordenada, con alternativas misteriosas de depravación y de afabilidad.

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Carlos Mayoral. Galdós y Pardo Bazán.
Ramiro Pinto "Fortunata y Jacinta".