domingo, 24 de marzo de 2019

Con el poder del amor (IV) Maternidad


En este escalón de la vida. En el que la palabra ser madre casi no se quiere pronunciar. Al menos pronunciar con orgullo. Me han venido a la mente y el corazón, recuerdos, quizás añoranzas de la mia. Es posible que a todos no les suceda lo mismo. Se que han cambiado las cosas, las circunstancias que nos rodean. Pero no el papel insustituible de ésta.

Quiero componer un canto a la maternidad, y a esas madres buenas y generosas que pasaron y pasan ocultas, a las que tanto debemos. No eran ignorantes ni cortas de miras. Pero, y eso te lo confirmo, eran valientes y tenían un coraje de heroínas. No se les ponía nada por delante y la mayoría de ellas eran polifacéticas. Puedo hablar de la mía: Era matrona, enfermera, modista, profesora, peluquera, cocinaba de chuparte los dedos. Era limpia, ordenada, era economista, pues con muy poco dinero hacia auténticos milagros; era empresaria, cuentacuentos, etc., era todo.

Si alguien se atreve a debatirme que no eran nadie, que tan sólo eran, amas de casa, esposas y madres, me gustaría tener un cara a cara para comparar quién es más completa. No tuvieron másteres, quizás no estudiaron cursos superiores, pero se han abierto camino en la universidad de la vida, cursando todas las ciencias.

Como decía, ha cambiado muy deprisa la vida, ¿para mejor?, ¿para peor? No. Es lo que toca, Pero, con mucho respeto y veneración, por las que eligieron y eligen esta misión. No como esclavas, sino muy libres. ¿Con complejo de inferioridad? Te puedo asegurar que no. Pues eran los cimientos del hogar, los niños no poseíamos gran cosa, pero eramos muy felices, no teníamos el estrés y la inseguridad que tienen muchos niños de ahora. Lo tienen todo, pero pasan 12 horas fuera de casa, en muchas actividades y muy poco tiempo con su familia, llegan agotados todos a la tarde noche a la casa y toca; ducha, cena, cama. No hay tiempo, no hay espacios familiares para expandirse, contar, preguntar, compartir, etc. Incluso en estos cortos espacios, asume el protagonismo, la omnipresencia de la televisión, móviles, play. etc

Después de este preámbulo, quiero agradecer, dar luz a tantas madres. Que lucen a la sombra de sus maridos, hijos, nietos etc. Y logran mantener, como una piña, a la familia unida.

Yo voy cumpliendo años y casi me acerco a los que tenía mi madre cuando partió al cielo, me doy cuenta que desde aquí, se sigue sintiendo la lozanía que regala la existencia y que aún queda mucho por hacer, muchas cosas por las que asombrarse y compartir, deseos y proyectos que alcanzar, en definitiva, ganas de vivir, reír, anhelar y esperar.

Que poco cálculo tienen los jóvenes y, menos aún, los niños de lo que realmente hace el paso del tiempo en las personas. Parece que los que nos rodean siempre han estado ahí y que siempre seguirán, aguardando y ayudando.

La fuerza de la inexperiencia, cuando somos jóvenes y tenemos todo un porvenir por delante, nos hace correr mirando siempre al frente, con la aspiración de conquistar metas en el estudio, en el deporte, en los bocetos de futuro que toda juventud se fragua. Al mismo tiempo que el almanaque sigue adelante consumiendo con ritmo acompasado días, semanas, meses, años, que, en un suspiro, se van.

Aunque un hijo siempre será un niño para su madre, el poso que van dejando los intrincados caminos de la vida, nos hacen más reflexivos, más serenos y ponderados. Maduran el cuerpo y el espíritu. Surgen nuevos proyectos, nuevas etapas que toca asumir, a veces con sorpresas, como un regalo, otras con desganas, pero en todos los casos como una obligación que no se puede eludir. Se despierta el deseo, convertido en añoranza, de tener cerca el abrigo del corazón materno. Ese corazón, que llenaba de grandeza lo más pequeño e inapreciable, siempre dispuesto, alegre y amable… ¡Quién mejor que ella para poder compartir vivencias, reveses, sinsabores y escuchar nuestras experiencias!

Mientras el sol de la vida avanza superando algo más del medio día, fue: Cuando supe quien eras. Lo que realmente significabas, el lugar que en la vida te tocó ocupar. Cuando supe quién eras pude explorar la eternidad, buscando entre los recuerdos la piedra preciosa que tantas veces, en el espejo de tus ojos, vi brillar. Tu incesante actividad y tu firme voluntad. Fueron la fuerza impulsora para conquistar nuestro futuro. Y siempre un refugio de paz, un faro de luz. Esperanza hecha sonrisa.

En el cielo, las madres, deben tener una tribuna muy especial. "Singularísimas cooperadoras de Dios en la transmisión de la vida humana" anidaron en sus entrañas un nuevo ser. Portadoras de amor y de vida. Confirmado queda, por muchos testimonios, el vínculo de unión que alimenta el corazón del hijo sin que lo impidan la distancia o el tiempo. ¡No sé dónde estará el quid, la esencia o la razón de este incomprensible misterio! Algo divino lo envuelve. El papel irreemplazable y necesario de una madre, su valor no tiene medida que lo encuadre

El día que supe quien eras un clandestino dolor quiso hacer presa en mi alma. Ella, que educó mi corazón a la luz de la fe, con la naturalidad de una fuente constante de agua mansa y serena, también dejó señalado el camino por donde dirigir mis pasos vacilantes o dudosos, cuando, inevitablemente apareciesen el dolor, las penas o sinsabores: La columna invisible de valores que sembraste en mi, discretamente arraigada, hecha vida con espontaneidad y cuajada en sencillas obras. 

Muchos acontecimientos se celebran frecuentemente en el mundo, pero “El día de la madre” es el que más se merece una celebración; un homenaje al amor más tierno, más desinteresado y más hermoso que pueda existir.

“Los grandes hombres se forman en las rodillas de sus madres”; todo hombre, por tanto, tiene necesidad de una madre. A esta ley humana no escapa la vida. Incluso Jesús quiso tener una Madre en la tierra que también lo es de toda la Humanidad.

El día que supe quien eras, también comprendí, que nunca quedaría huérfana, pues de ti aprendí a querer, con particular afecto y devoción a la Virgen bajo cuyo manto me cobijo

Ojalá que todas las mujeres se sientan orgullosas, felices de su maternidad, pues eso es lo más grande que han recibido. Que se sientan felices con sus hijos, orgullosas de sus hijos, realizadas en ellos, en su misión de madres por encima de cualquier cosa en su vida.

Otras tareas, profesión u oficios pueden añadir algo a su persona, pero ninguna como la gloria y la alegría de ser madres y sentirse llamadas mamá.

Lucia Sanz

jueves, 21 de marzo de 2019

¿Hasta cuándo?

DESDE MI ATALAYA

Recientemente los medios de comunicación me han proporcionado imágenes o comentarios que me han llevado a preguntarme: ¿Hasta cuándo?

Para conseguir determinados logros, somos capaces, en muchas ocasiones, de desacreditar al prójimo. ¿Hasta cuándo?

Lo habitual es que, si se pretende desalojar de un cargo, destino, etc. a alguien, no sea para poner al más idóneo, sino que se recurra al consabido “quítate tu que me pongo yo”, o quien yo quiera. ¿Hasta cuándo?

Cuando se pretende la igualdad de sexos -cosa muy loable, por cierto-, se suele ir contra el machismo para imponer el feminismo, o viceversa. ¿Hasta cuándo?

Alguien pidió en su día: paz, piedad y perdón. Por el contrario, hay quien contrapone: riña, rencor y revancha. ¿Hasta cuándo?

Decía Antonio Machado:
Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón. 

Ochenta años después determinadas personas, fundamentalmente políticos, nos siguen recordando las dos Españas. ¿Hasta cuándo?

Durante muchos años los “enemigos públicos números uno” eran los comunistas y los masones. Ahora es así -al menos con idea de insultar- casi todo aquello que termine en …ista: machista, feminista, fascista, franquista, nazista, y algún que otro …ista que quede por ahí. Total, que egoísta o similar van quedando casi como halagos. ¿Hasta cuándo?

Decía Agustín de Foxá que los españoles “estábamos condenados a ir siempre detrás de los curas, con el cirio o con el garrote”. Hay para quien parece sigamos estándolo. ¿Hasta cuándo?

Debiéramos reconocer que el hombre y la mujer somos iguales para unas cosas y diferentes para otras, pero siempre con los mismos derechos y obligaciones. Pero no es así. ¿Hasta cuándo?

Para Unamuno cuando en España se habla de cosas de honor, un hombre sencillamente honrado tiene que echarse a temblar. ¿Hasta cuando?

En palabras de Julio Camba: “la envidia del español no es conseguir un coche como el del vecino, sino conseguir que el vecino no tenga coche”. En muchos casos así lo sigo creyendo. ¿Hasta cuándo?

Aquel que puede robar y no lo hace por honrado, es tonto. El que dice que su palabra vale tanto como un documento, es idiota. El que se las da de patriota es facha. Para el que se tiene por progresista el otro es retrogrado. Si alguien habla de honor, como mínimo provocará alguna risita. De izquierdas, mínimo rojillo. De derechas, mínimo fachilla. ¿Hasta cuándo?

¿Llegaremos algún día a alcanzar un nivel cultural que nos permita evitar tanto interrogante?

David Díaz

lunes, 11 de marzo de 2019

Recuerdos de mi infancia

RECUERDOS DE MI INFANCIA

Hoy me encuentro tranquilamente sentada en mi jardín, arrullada por el trino de los pájaros y el ladrido lejano de algún perro que me acompañan. Me dejo llevar por mis recuerdos a la época de mi primera etapa de estudiante.

“OS LO VOY A CONTAR”

Tendría como diez u once años, cuando a mi padre le cambiaron de trabajo a otra ciudad. Ocurrió en el verano, por lo que al llegar a su destino lo primero que hicieron mis padres fue informarse de los colegios que había para matricularme. Encontraron uno que les gustó y así hicieron.

Mientras tanto yo trababa amistad con los vecinos y casualmente algunos niños iban al mismo colegio que habían elegido mis padres. Al enterarse comenzaron a ponerme al corriente de todo lo referente a ese colegio y sobre todo a hablarme de los profesores (entonces teníamos solo un profesor o profesora que nos enseñaba todas las asignaturas, es decir que cada clase tenía su docente y pasábamos años con él.

-¡Como te toque Doña Pepita está lista! ¡Menudo hueso es! ¡En su clase no se puede ni respirar!

¡Reza para que vayas a otra clase! Me decían. Me dejaron asustada con esa posibilidad pero pronto lo olvidé y continué disfrutando del verano.

Cuando llegó el comienzo del curso. ¡Efectivamente tuve la SUERTE de que me tocó estar en la clase de la Pepita! Enseguida comprobé que lo que me habían dicho no era mentira. En su clase imponía mucha disciplina. No podíamos hacer “un ruido”, teníamos que estar siempre atentos. Rápidamente nos llamaba al orden. Nos pedía tener siempre los cuadernos limpios y ordenados. Todo lo que me habían dicho se cumplía, pero no nos dábamos cuenta de que gracias a todo ello eramos la clase mas adelantada.

Recuerdo que cuando terminaba de explicarnos algo, siempre nos decía que le hiciéramos preguntas, pero eso sí, que pensáramos bien cómo hacerlas, que las formuláramos bien. Después se extendía todo lo necesario para explicárnoslo hasta que comprobaba que nos habíamos enterado todos. Nos ponía ejemplos con situaciones diarias y así la entendíamos muy bien. Tenía muchas frases y las repetía a menudo. Una era:

—¡Tenéis que tener la cabeza bien ordenada, igual que tenéis vuestros cuadernos y carteras, de esa forma comprenderéis todo mejor! 

Otra era: 

—¡Vuestras mentes son como un huerto, no es suficiente con tener buena tierra, hay que limpiarlo de malas hierbas, ararlo, abonarlo, regarlo, y después plantar buenas semillas. Solo así conseguiréis buena cosecha!

Plantó muchas y buenas semillas en nuestras mentes hasta que se marchó. Lo sentí mucho, aprendía muchísimo con ella y me gustaba su disciplina. Me enseñó a ser exigente conmigo misma, a ser perseverante, a querer hacer bien las cosas y despertó en mí unas gana enormes de aprender, que antes no tenía.

Vino a sustituirla otra profesora mas joven. Se llamaba doña Rosario, y venía con otro método de enseñanza. En sus clases todo eran risas, conversaciones, cambios de sitio... Nos hacía trabajar en grupos o en parejas. Cada día nos sorprendía con algo diferente. Nunca sabíamos qué nos iba a enseñar ni cómo.

Cuando hacíamos alguna pregunta, no nos la respondía, nos decía que la buscáramos nosotros, que investigáramos. Ella no estaba de acuerdo en aprender las cosas de memoria de los libros. Nos hacía discutir los temas entre nosotros y que cada uno expusiera su opinión. Era otra forma de enseñar que a todos nos chocó mucho. Nos hablaba de sentimientos y de valores, temas a los que no estábamos acostumbrados a prestar atención. Nos hacía mirar en nuestro interior y sacar a flote nuestras emociones.

También con ella aprendimos mucho. Éramos la envidia del colegio. Habíamos tenido la suerte de tener dos profesoras buenísimas. Fueron dos maneras distintas de enseñar. Dos personalidades diferentes. Las dos me dejaron huella. Me hubiera gustado habérselo dicho, pero entonces yo no era consciente de su influencia. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de la importancia que tienen, para bien o para mal, los profesores en nuestra vida. Personalmente he tenido la suerte de haber conocido a buenos, ya que no guardo malos recueros de ninguno.

Ahora al cabo de tantos años, me gustaría saber cómo les fue a estas dos profesoras en la vida.

Me pongo a pensar en que si volvieran a nacer, doña Pepita sería otra vez maestra, pues la gustaba enseñar, y a pesar de sus exigencias era cariñosa y simpática. Doña Rosario, seguro que sería psicóloga y de las buenas. Le gustaba mucho ayudar a todo el mundo, se preocupaba por todos nosotros y por nuestro futuro.

Aunque ellas no puedan saberlo, nunca las olvidaré.

Mi homenaje y agradecimiento a todas y todos los profesores que han pasado por mi vida y a los que están ahora en ella. 

Mercedes Gozálvez

viernes, 8 de marzo de 2019

Recuerdos

Una idea, un pensamiento, un recuerdo
nos hacen disfrutar de esos bellos momentos
si no los recordamos, podemos perderlos.
Recordar todos los días algún pasaje
de nuestras vidas,
es mantener vivo ese acontecimiento.
Cosas bonitas, cosas agradables.
Algunos recuerdos no son bien recibidos
(pero también conviene recordarles).
Los recuerdos son grandes,
mi memoria pequeña.
Con los ojos cerrados
y la mente en blanco,
consigo acordarme de los buenos
¡no de los malos!
Los recuerdos son…eso, recuerdos,
nunca los cogeremos
no están al alcance de nuestras manos.
Con nuestras manos apretadas,
atrapamos los buenos.
Con las manos abiertas,
dejemos escapar los malos,
todos tenemos recuerdos.
Recordar, recordar, recordar es bueno
(hasta que dejemos de hacerlo)
Pero si un día no los tenemos,
tendremos a nuestros hijos,
a nuestros nietos,
que nos seguirán recordando,
aquellos bellos momentos.

Juana Taboada

Canto a la mujer


Ensalzando a la mujer a través de la canción



  letra entre-sacada de tres canciones: Juanes (a Dios le pido). De Presuntos implicados ( gente) y de Andrea Bocheli  (vivo por ella)
Que mis ojos se despierten
Con la luz de tu mirada yo
A Dios le pido
     Vivo por ella sin saber si la encontré o me ha encontrado,
ya no recuerdo como fue, pero al final me ha conquistado
vivo por ella que me da toda verdadera fuerza
vivo por ella y no me pesará
   Dos, tres, horas para disfrutarte
 dos de cada siete días para darte
Un pasaje en la más bella historia de amor
Dos, tres, horas para contemplarte
Y dos de cada siete días para darte
Me acomodo en un rincón de tu corazón
    Esperaré a que vayas por donde yo voy,
a que tu alma me des como yo te la doy.
Esperaré a que aprendas de noche a soñar,
a que de pronto me quieras besar.
     Para vivir así, en miradas transparentes
Recibir su luz, definitivamente
Nubes van y van pasando
Pero aquella luz, nos sigue iluminando
  Es gente, que pide por la gente en los altares
  En las romerías
  Gente, que da la vida
   Gente que infunde fe
Gente que crece y que merece paz
Gente, que se funde en un abrazo ante el horror
Gente que comparte el oleaje de su alma
Gente que nos renueva las pequeña esperanzas
De un día vivir en paz
    Es la musa que te invita, a tocarla suavecita
en mi piano a veces triste
la muerte no existe si ella está aquí...
   Que fresca es la sombra que ofrecen
Que limpia el agua dulce de sus miradas
       Es por ti que empiezo un nuevo día
Hay Ángeles entre nosotros
Ángeles entre nosotros
      Por los días que me quedan
Y las noches que aún no llegan
Yo, a Dios le pido
Por los hijos de mis hijos
Y los hijos de tus hijos
A Dios le pido
   Esperaré que las manos me quieras tomar,
que en tu recuerdo me quieras por siempre llevar,
que mi presencia sea el mundo que quieras sentir,
que un día no puedas sin mi amor vivir.
    Que mis ojos se despierten
Con la luz de tu mirada yo
A Dios le pido

jueves, 7 de marzo de 2019

El jardín de los cerezos


El martes 5 de marzo un nutrido grupo de alumnos del CEPA Pablo Guzmán asistió, acompañado por varios profesores y amigos, a la representación de El jardín de los cerezos (Anton Chéjov, 1860-1904) en el Teatro Valle-Inclán del barrio de Lavapiés. Ernesto Caballero ha versionado y dirigido en esta ocasión la obra, con un reparto en el que destacaba la conocida actriz Carmen Machi en el papel de Lyubov Andreyevna, así como los actores Secun de la Rosa, Tamar Novas o Nelson Dante.

El jardín de los cerezos (1904) pretende, como otras obras de Chéjov, mostrar la realidad de su país, el profundo cambio social que vivía Rusia, la decadencia de las clases aristocráticas y de una particular forma de vida. En sus dramas presentó la degradación cultural y económica de los terratenientes y la evolución de una nueva clase social, la llamada intelliguentsia o clase media burguesa.

La acción transcurre en la hacienda de Lyubov Andreyevna (Carmen Machi), una amplia propiedad rural que tiene un huerto de cerezos. La propietaria vuelve a su casa después de una larga estancia en París. Su situación económica es desastrosa, las deudas harán que pierda la propiedad. Lopahim (Nelson Dante), el hijo de unos siervos, se ha convertido en un adinerado comerciante y aconseja a la familia que transformen el huerto de los cerezos en pequeñas parcelas que podrán comprar familias para construir su casa de campo. Andreyevna y su hermano Leonid Gayev (Secun de la Rosa) dejan pasar los días sin tomar una decisión, apegados a sus recuerdos y a su ociosa forma de vida. Finalmente Lopahim compra la propiedad, los antiguos propietarios deben abandonarla y lo primero que hace es talar los cerezos.

Los ensayos de la obra a finales de 1903 fueron complicados, pues los actores no terminaban de entenderla. Konstantín Stanislavski, director del Teatro del Arte de Moscú, recordaba: El espectáculo transcurría con dificultad, y no es extraño porque la obra es muy difícil. Su encanto está en un imperceptible, oculto y profundo aroma. Para poder percibirlo hay que hacer como si se abriese el botón de una flor y se la obligase a desplegar los pétalos. Pero debe hacerlo por sí misma, sin presión, pues de lo contrario se romperá la delicada flor y perecerá. Chéjov asistía a muchos ensayos, a pesar de que su tuberculosis se agravaba. Se sentaba en una fila del fondo, no en la mesa del director, y no ponía pegas a los cambios que Stanislavski introducía en el texto. Cuando le preguntaban decía: yo ya lo he escrito todo, soy médico, no director.

Después del estreno en Moscú, la función tuvo una larga vida. La compañía del Teatro del Arte la representó por toda Europa e incluso por América. A medida que maduraba, la obra aumentaba su calidad, según el propio director reconocía. En 1925 se estrenó traducida al inglés en Londres. En España la obra se conoció primero en ruso, en 1932, cuando el Teatro del Arte de Moscú la estrenó en el Teatro Español de Madrid. El jardín de los cerezos pudo verse en castellano por primera vez en España en 1960, estrenada en el Teatro María Guerrero, con traducción  de Víctor Imbert y Josefina Sánchez Pedreño. La dirección fue de José Luis Alonso y el reparto estuvo compuesto por Josefina Díaz, María Dolores Pradera, José Bódalo, Berta Riaza, Alicia Hermida, Lola Gálvez, Ricardo Alpuente, Antonio Ferrandis, José María de Prada y Manuel Tejada, con decorados de Víctor María Cortezo.

                       (Cuadernos Pedagógicos del Centro Dramático Nacional, nº 116)

martes, 5 de marzo de 2019

Alerta XP5

En Luss pasaban acontecimientos difíciles de explicar y tenían a todo el pueblo en vilo. La primera vez que tuvo lugar un caso extraño o al menos el primer recuerdo de las personas que vivían en Luss ocurrió a principios del siglo xx. Pasó que llegó una familia al pueblo, Karen, Alex y Magie Jackson, la familia alquiló una casita cerca del lago, las vistas eran idílicas, enfrente de la casa un inmenso y bello lago y a espaldas de ella un hermoso valle. En Luss no vivían muchas personas, todos los habitantes eran muy agradables pero nadie abría su hogar a cualquiera y es que se habían vuelto muy desconfiados, habían comenzado a suceder episodios raros en aquel lugar.

La familia Jackson se adaptó muy pronto a su nueva forma de vida y a sus nuevos vecinos. Pero fue al poco tiempo de llegar ellos al pueblo que sucedió algo que puso en alerta a todos los habitantes de la pequeña comarca. Sucedió que una mañana como tantas salió Alex con su hija Magie de camino al colegio, la carretera que pasaba al lado del lago era tétrica, con muy poca visibilidad. Esa mañana Alex tardaba en regresar a casa y Karen preocupada porque no volvía, salió en su busca. Su marido hacía el mismo recorrido siempre, y no hubiera sido raro que Karen se hubiera cruzado con él, cuando en una curva encontró el coche volcado de Alex.

Karen bajó corriendo de su coche, llegó a la altura del coche de Alex, llamó desesperada a su marido y a su hija, al no obtener respuesta, Karen comprobó con sorpresa y desesperación que dentro del coche no estaban, además no había rastro alguno de sangre ni objetos personales de su familia. Karen llamó inmediatamente a la policía, los efectivos policiales llegaron al lugar y tras rastrear el lugar del accidente, certificaron que no había nadie, se los había tragado la tierra.
Como no hubo rastro alguno de Alex y de Magie ni de sus pertenencias, la policía no pudo coger huellas en el lugar que pudieran determinar qué sucedió en esa curva esa fatídica mañana.
A partir de ese suceso, algunos habitantes de hasta ese momento, tranquilo pueblo de Luss, creyeron haber visto seres cerca del lago, no tenían apariencia humana, muchos creyeron haber visto seres con aspecto alienígena.
La policía que investigó la desaparición de Alex y de Magie Jackson y los casos que se produjeron después, llamó a ésta investigación Alerta XP5.
Pasaron los años, las investigaciones no estaban dando los resultados deseados, incluso habiendo más presencia policial por el entorno del lago, la policía no avanzaba demasiado en sus pesquisas, no se daban los resultados que ellos esperaban para poder esclarecer qué les había podido suceder esa mañana y si las apariciones, sin explicación, de seres alienígenas en la zona hubiera podido estar relacionado con la desaparición de Alex y de Magie Jackson.
Pasaron los años Karen había dejado el pueblo hacía tiempo, se trasladó a la ciudad. Ella no se desvinculó del todo de aquel lugar, de Luss.
De vez en cuando la policía le informaba de los avances que se daban, aunque escasos, de la investigación. Nunca se llegó a cerrar el caso por completo.
Karen en su retiro escribió su historia, la historia de la familia Jackson.

El libro lo tituló ALERTA XP5.

Maricarmen Prieto

lunes, 25 de febrero de 2019

Green Book


I enjoyed the movie a lot. It was very amusing and interesting. The main character, the white man, Tony Lip and the black man, Don Shirley must travel together because Shirley is a pianist and he hires Tony as his driver.

During the journey both men live poignant situations. Apart from social injustices like racism, both men learn very important things from each other.

María Luisa 

Leí que las películas como "The Green Book" se llaman "feel good movies". En otras palabras, a muchas personas les gustará porque te hace sentir bien.

Estoy de acuerdo. Una historia sólida de un hombre italiano grosero básico que encontrará un trabajo como conductor y una especie de guardaespaldas de un pianista negro altamente educado y un poco pretencioso, de gira en los estados del Sur de los Estados Unidos (profundamente racista) en los años 50.

Aunque sean muy diferentes entre sí, finalmente ambos hombres aprenderán a respetarse por lo que son y desarrollarán una amistad sincera.

Basado en una historia real, una película fácil de ver que sorprende por la definición inusual de los personajes principales, con el gran trabajo de los actores. En definitiva, muy recomendable.

Soledad Martínez


Tony lip es contratado como chófer porque no tiene trabajo. El doctor Shirley es un músico de piel negra que le dice:

—Vamos a tener muchos problemas por eso lugares por su color.

Los primeros días tuvieron muchas diferencias y tanscurrido el tiempo fueron haciendose cada vez más cómplices en cada concierto.

En uno de los viajes Tony le dice que no tiene dignidad dando conciertos a blancos, y que en la música uno se entrega en cuerpo y alma.

Cristina Coronel


Sin duda, el argumento de la película, lo que quiere mostrarnos es el racismo, y lo hace de manera muy amena. A mí me ha transmitido otro mensaje, y es el cambio de opinión que Tony Lip tiene hacia las personas negras. Tony empieza tirando a la basura dos vasos en los que habían bebido dos tabajadores negros, pero termina haciéndose amigo de una persona de color.

Mercedes Gozálvez



Un pianista afroamericano llamado Don Shirley (Mahershala Ali) contrata a un rudo italoamericano Tony Vallelonga (Viggo Mortensen) para que sea su chófer y guardaespaldas durante una gira por el sur de los Estados Unidos en 1962, un viaje que les adentra en un territorio y una época manchados por el racismo.

Green Book lleva al público a un viaje sorprendentemente suave a través de un tema potencialmente accidentado.

Con el libro en la mano, los dos personajes se ponen en ruta, y poco a poco van conociéndose el uno al otro, hasta que nace entre ambos un afecto que hace que te quieras levantar de la silla para abrazarlos. A mi me encantó volvería a verla.

Mercedes Raposo

domingo, 24 de febrero de 2019

Niños Españoles nacidos en Ucrania



Estoy siguiendo, y me preocupa como a muchos de vosotros seguramente, la noticia de que, están detenidos en Ucrania 20 familias (hablan de algunas más) españolas que han sido padres por gestación subrogada. Ellos han seguido las indicaciones de algunas de las agencias privadas que les aseguraron que no iban a tener ningún tipo de problemas. Por otro lado se sospecha de que algunas de estas clínicas están siendo investigadas por tráfico de niños. Estas agencias se ocupan de todos los trámites para conseguir en ese país ese ansiado hijo para todas estas parejas y así conseguirles la ilusión de tener su bebé por gestación subrogada previo pago de entre 35.000 y 45.000 Euros.

En este país del Este está regulado por ley para extranjeros dar todo tipo de facilidades y las parejas se desplazan aquí y no a otro país, principalmente, por el tema económico. Han nacido con este procedimiento en 6 años 231 bebés aproximadamente. Hay mucha diferencia con Estados Unidos que pasan en 6 años de los 500 bebés. Pero la diferencia es que es mucho más caro conseguirlo, y unas 200 parejas viajan al año a Ucrania para conseguir su hijo con este método.

Parece ser que el 5 de Julio la embajada Española emitió un comunicado al consulado de Ucrania y comunico que, según la normativa de la Unión Europea General de Protección de Datos, y no se puede reconocer a los recién nacidos mediante un vientre de alquiler. Con solo una prueba de ADN del padre, esta prueba se recogía delante de un funcionario presencial de la embajada de Ucrania, y se enviaba a un laboratorio español que procedía con el resultado de los datos obtenidos, enviarlos a ese país y acreditaba así la filiación del padre. Por su parte el consulado español en Ucrania facilitaba a la vista de los resultados el pasaporte español al recién nacido y el paso siguiente era que, llegando a España la madre tenía que iniciar los trámites de adopción del pequeño, y estos podían retrasarse más o menos dos años. Así funcionaban, se procedía igual que en Ucrania y Georgia a diferencia de Estados Unidos, Canadá y Grecia que es el juez el que acredita que el procedimiento se ha hecho legalmente y que la paternidad según sus leyes locales es perfecta pero no en España, donde la ley es diferente.

Aseguran que se lo indicaron a las Agencias Privadas pero que ellas no le dieron crédito pensando que no iban a ser tan tajantes, teniendo en cuenta que hasta la fecha del alumbramiento que, naturalmente, se está gestando, las parejas seguían llegando al país en fechas posteriores al 5 de Julio, y posiblemente pensaron que ya lo resolverían de alguna forma.

Según comentan los afectados, son el último recurso que tienen para conseguir su deseado bebé. Son muchas las razones diferentes de estas parejas y están muy desesperadas, ya han pasado por innumerables abortos en muchos casos también con tratamientos de fecundación in vitro, que,  a su vez no lo han logrado. Son muy caros porque económicamente no se lo pueden permitir, y también, otra de las razones, es que se les ha pasado la edad tope de 40 años que establece la Seguridad Social para aplicarles el tratamiento sin coste. Muchas de estas parejas aquí están agotando su último cartucho con un vientre de alquiler, para conseguir de esta forma su sueño de ser padres. Algo tan normal para la mayoría de las parejas pero tan difícil y tan triste para ellos, y hay que ponerse en su piel y entender que se van si hace falta al otro lado del mundo, y sienten en este crítico momento que su país, con todos los razonamientos que les quieran contar, los han abandonado a su suerte.

Pero parece que el Gobierno español en este momento ha dado luz verde y están empezando, el consulado español en Kiev a inscribir a los primeros bebés.

Por otro lado también asegura Exteriores que atenderá únicamente a los 39 menores ya nacidos que tienen pendientes, pero a su vez la Embajada de España anuncia que ya no inscribirá a los que nazcan por gestación subrogada y que estén pendientes, ya que quedaran en manos de resolverlo las autoridades ucranianas, según informaciones aparecidas hoy en el diario 20 Minutos, también comenta la información Europa Press.

Amelia G. Luengo

viernes, 22 de febrero de 2019

Green Book



Dicen que la screwball es una comedia donde hombres y mujeres, ricos y pobres, viejos y jóvenes cambian sus roles. La alegría de la screwball tiene algo de sorpresa al ver las cosas del revés. En Green Book, un chófer blanco es el criado de un elegante jefe negro. El negro es culto y bienhablado, y el blanco es bocazas y grosero. El negro es rico y el blanco es pobre. Pero en la América profunda que recorren los dos, los negros tienen que dormir en hostales de mala muerte y el blanco tiene derecho a todos los caprichos.

El viaje por la América sureña de 1962 es un viaje al corazón de los estereotipos. Los dos son víctimas de sus clichés, de su piel. Los dos buscan un sentido a su identidad en un viaje lleno de bromas sanas y amables con cargas de profundidad.

La road movie de una América apestada de segregacionismo podría haber sido resuelta con una solución bienpensante. La inteligencia de Peter Farelli hace del cliché, del racismo, un elemento de discusión. A veces el rudo conductor entiende la discriminación, porque es italiano, a veces lo entiende el músico negro. Entre los dos negocian la manera de cómo digerir la basura de una sociedad que en estos mismos tiempos quería ser un ejemplo para el mundo.

En el momento álgido, bajo la lluvia, los dos discuten sobre quién es más negro, ¿el Dr Shirley, o el italoamericano? La discusión parece tocar nervio en el músico. No es negro para los negros, ni es un blanco entre los blancos ni es un macho. ¿Es un problema de identidad? Yo diría que es más aún. Tony Lip no tiene derecho a compararse con él, porque él no tiene cerrada ninguna puerta desde el nacimiento.


José Contreras

Enlaces:

Huffpost: Zeba Blay and Matthew Jacobs: ‘Green Book’ Is As Disappointing As It Is Tone-Deaf On Race. However well-meaning, the road trip movie starring Mahershala Ali and Viggo Mortensen has less to say than it thinks.
The observer. Rex Reed: Viggo Mortensen’s Charm Is as Big as His Belly in One of the Best Films of the Decade.




GREEN BOOK ★★★★★
(5/5 stars)
Directed by: Peter Farrelly
Written by: Nick Vallelonga, Brian Currie, Peter Farrelly
Starring: Viggo Mortensen, Mahershala Ali, Linda Cardellini
Running time: 130 mins. 

miércoles, 20 de febrero de 2019

lunes, 18 de febrero de 2019

Diario de una ciudadana de a pie

Día uno. Estoy en la parada del autobús. El día ha amanecido encapotado, pero creo distinguir a lo lejos un cielo libre de nubes. Llevo unos minutos debajo de la marquesina de mi parada y observo de manera discreta el ir y venir de las personas. La gente ensimismada en sus quehaceres no se percata de mi presencia ni de mi observación. Permanezco amparada a la sombra. Pues llevo gafas de sol de manera continua. De esta manera, mi observación puede ser más exhaustiva, no deja huella en los ojos de los demás. Abrigo la esperanza de que no se den cuenta y empiezo a especular que clase de vida llevan. Hace tiempo que el autobús ha pasado de largo sin darme cuenta. Y el siguiente creo que va a tardar más de lo esperado. Me entretengo en mirar los jardines que hace tiempo nadie los riega. El cerco que los protegía ha desaparecido, ahora queda un baldío terreno que es difícil recuperar. Alguna flor asoma tímidamente recordándonos que empieza la primavera, con tanto empeño que se diría que nos da la bienvenida. Y pienso que, la resistencia que ofrece, la protegerá contra el viento y la marea.

Pero las fachadas irrumpen mi percepción y no logro reconocer lo que en un tiempo fue un bello barrio. Mi incursión de observador cesa bruscamente porque el autobús acaba de llegar. No he estado atenta y me precipito hacia él. No quiero que me vuelva a dejar en el mismo lugar de antes. Sonrío con un gesto que no dice nada. Pero a él, al conductor, no le importa; está acostumbrado a los gestos sin motivo de los usuarios; y responde de la misma manera. Procedo a sentarme. Es habitual que escoja el último asiento. Siempre hago lo mismo. Es un hábito adquirido que no puedo superar. Me da igual que sea un autobús que cualquier otro medio de transporte. Es una manía que tengo. Pero estoy pensando que queda poco tiempo para llegar a mi parada. El tráfico me lo pone difícil y una llamada que no espero interrumpe mis pensamientos. Mi objetivo es llegar, sí, pero no con prisas; estas añaden a mi temperamento emocional un deje de estrés que no puedo controlar. Nada de esto me beneficia. Me predispone en una tesitura que no quedaría bien en una dama. Y me esfuerzo, impulsada por un control que está a punto de desaparecer. Estoy convencida que, antes que llegue mi parada, tendré un magnifico sentido del humor. Hoy es un día diferente, intento poner en práctica las lecciones de cómo ser más feliz con poco. Pero con poco ¿de qué? De amigos, de tiempo, de lugares de ensueño, de vacaciones sin retorno. Dejo a un lado estos pensamientos negativos y me embarco en otras preocupaciones. Tengo que estar a la altura de este compromiso –pienso–, pero no es fácil ser amable y encantadora; supone un gran esfuerzo adivinar en cuestión de segundos cómo permanecer increíblemente inteligente delante de quien no conoces. Pero alguien dijo que es cuestión de práctica. Entones creo que hoy es el día en el que tengo que practicar. Pero hoy es un día especial. Reconozco que lo tengo difícil. No conozco a mis contertulios de mesa. Y la mesa ya está reservada. No pude decir que no. Tampoco puedo predecir si la situación quedara en tablas. Solo tengo que llegar. Cuando llegue a mi parada, sabré si ha sido una buena elección ponerme una falda estrecha y unos zapatos de tacón. Esta es bastante ajustada y los tacones son altos. Bajarme del autobús va a ser un problema; esta contrariedad me distrae. Veré si cuando llegue a mi parada, tendré que hacer alguna maniobra rara para bajarme con discreción y elegancia. Y me pregunto: ¿Por qué no habrá una manera más fácil de subir y bajar del autobús para alguien que lleve falda estrecha y zapatos de tacón? Veré qué puedo hacer. Creo que puede ser una buena reivindicación. Ahora que las mujeres están en el poder. De esta manera habría más zapatos de tacón resonando en las aceras. ¡Esto último no lo digo yo! Por fin he llegado. El lugar es un laberinto de obras, el ayuntamiento ha levantado todas las aceras; las buenas y las malas, no hay por donde pasar. Las grúas invaden todo el espacio por donde los viandantes pasamos a trompicones. Son tan altas que llegan hasta la última planta del Hotel… Dicen que es para rehabilitar los antiguos edificios y convertirlos en hoteles low cost.

Hay un polvillo suspendido en el aire que hace difícil respirar. Las grúas remueven el pavimento abriendo profundos boquetes, desde arriba se pueden ver las profundas cavidades de la ciudad a cielo abierto. Da miedo y piensas ¿si hay un escape de gas donde iremos? Pero el ayuntamiento en base a su buen juicio, ha acordonado un largo y estrecho pasillo por el cual pasamos un ejército de ciudadanos cada día en cuestión de minutos. Apuro el paso para cruzar el pasillo que, sin duda, es el camino más corto. Es de suponer que este lío es provisional. Somos muchos los viandantes que cruzamos por allí. Algunos van con maletas, mochilas y carritos de niños; todos nos aventuramos a tropel por el estrecho pasillo por donde, los que vienen de frente, se topan con los que venimos de atrás. Es un verdadero caos. Pero por fin consigo salir de aquel tapón. Hace tiempo que no voy por allí. Es un verdadero mosaico de gentes de la más diversa procedencia y condición. El idioma inglés predomina según avanzo por la calle; esto me sorprende, y, entonces, alguien se me acerca y me pregunta una dirección que no entiendo porque todo es en ese idioma. Entonces me acuerdo que es un reto que permanece en el olvido. Me quedo en silencio; ¡como me hubiera gustado responder a esa pregunta! Pero respondo brevemente con un clásico: I'm sorry, I don't speak English. Que todo el mundo conoce. Y de esta manera me quito el compromiso y sigo mi camino. El ruido de las grúas persiste, y los agujeros de la calle son cada vez más profundos. Parece una zona abatida… Aligero el paso y me alejo…

Ana Lozano