martes, 21 de febrero de 2017

Cuando el Ártico se descongela

¿Qué están dispuestas a hacer las superpotencias para evitar la descongelación del Ártico? Hay noticias alarmantes en cuanto a este tema, de hecho si no hay más concienciación por parte de todos a finales de siglo Groenlandia ya estará descongelado y las nefastas consecuencias que tendría, especialmente en el sur de Europa. Habría litorales de los países del sur de Europa en los cuales subiría mucho el nivel de agua en el peor de los casos.

La rapidez con que se están industrializando países que están en vía de desarrollo hace que se generen gases de efecto invernadero tan perjudiciales para la capa de ozono, y como consecuencia haya un aumento de la temperatura.

Los gobiernos deberían rechazar el petróleo que llega de las prospecciones que se están haciendo en el Ártico, así al no tener salida en el mercado tendrían que cerrar.

También habría que limitar la especulación y la explotación de zonas protegidas para extraer petróleo, más oro, etc, todo ello lleva al calentamiento global.

¿Qué planeta vamos a dejarles a nuestras futuras generaciones? Por desgracia no hay mucha esperanza en que esto tenga una solución a corto plazo, mucho deberían de cambiar la mentalidad de los que dirigen los países más industrializados . Hay un boom de consumo con la cual la producción aumenta, es la pescadilla que se muerde la cola. La codicia por querer más poder nos traerá poco a poco a la destruccción del planeta.

Se debería fomentar el consumo de otras energías más limpias para el medio ambiente, el planeta en el que vivimos nos puede abastecer de la energía solar e hidráulica y podríamos abastecernos de por vida y no tendría impacto para la capa de ozono.

Hago una reflexion, ojalá que las generaciones venideras piensen que merece la pena tener un planeta más habitable.

M. Carmen P .

Wilson



Un balón amigo, que salvó de la locura a un náufrago, inseparable e imprescindible en la vida de Chuck, le salvó de sus devaneos mentales, le acompañó en sus idas y venidas, le condujo por el camino de la claridad mental, aguantó sus desfallecimientos y le acompañó en los buenos y malos momentos día tras día.

Le acompañó en su huida hacia la libertad, aguantó los embistes del mar, como sabiéndose cuidador del malherido, del desesperado, del maltrecho. Un día Wilson partió solo, sin rumbo y dejó solo a su amigo, a su hermano que durante cuatro largos años le había servido de hombro en el cual lamentarse, gritar, desesperarse e ilusionarse y Chack se quedó hundido, sin esperanza y derrotado. Wilson se fue sabiendo que pronto su destino cambiaría. Gracias a Wilson, Chuck pudo aguantar cuatro largos años de soledad.

El apio un buen aliado



Ya quedan cada vez menos días de frío, se acercan ya temperaturas más agradables.

Esta mejora del clima hace que muchos de nosotros empecemos a pensar ya en cuidar la dieta y perder algún kilito de más.

Pues bien, si os proponéis comenzar a cuidaros os recomiendo que incluyáis el apio en vuestra alimentación, en serio, funciona. Es un vegetal muy saludable y bastante recomendable.

El apio, es una hortaliza de invierno, de tallos jugosos y uno de los alimentos con menos calorías que existen, por lo tanto, es ideal en las dietas de adelgazamiento.

100 gramos de porción de apio crudo solamente aportan 10 Kcal, el 94,4 % es agua, por lo que su consumo favorece la función diurética.

El apio casi no contiene azúcares y menos de un 5% de hidratos de carbono. Es muy digestivo y es un buen regulador intestinal que combate el estreñimiento y favorece la eliminación de los gases.

El apio es un vegetal muy beneficioso, que a pesar de ser muy pobre en aporte de energía, es muy rico en micronutrientes, lo cual lo convierte en un alimento ideal para quienes realizan actividad física y necesitan reponer el sodio y el potasio perdido con el sudor. El apio crudo contiene también 14 mg de magnesio.

Y si hablamos de vitaminas.

Pues bien, interesante saber que en esta hortaliza destacan la vitamina A, buena para la piel. Ácido fólico, vitaminas del grupo B y vitamina C, entre otras. Aporta carotenoides (los encontramos en la gran mayoría de los colores presentes en los vegetales) con efectos antioxidantes.

El apio además de ser muy valorado en el mundo de la gastronomía también lo ha sido en la medicina natural.

El apio contiene flavonoides que tienen actividad antioxidante, vasodilatadora, antiinflamatoria, antibacteriana y antiviral.

Todos estos beneficios para la salud son gracias a los aceites esenciales que se encuentran en esta hortaliza, los cuales nos pueden ayudar a eliminar cualquier infección que se pueda encontrar en los riñones, al igual que tienen la capacidad de ayudar a eliminar cálculos o piedras que se hayan podido formar tanto en los riñones como en la vesícula.

La mejor manera de consumir el apio

El apio está formado por tallos que forman una penca con hojas verdes parecidas a las del perejil. Solemos consumir el tallo del apio, aunque las hojas también son comestibles. Se utiliza para elaborar sabrosas sopas, purés y ensaladas.

Se puede consumir crudo o hervido, y también para aromatizar guisos y pucheros. La mejor manera de aprovechar todas sus propiedades saludables es consumirlo en crudo, tal cual, bien limpio y eliminado las hebras de los tallos, aunque también podemos triturarlos para incorporarlo a batidos o zumos.

En definitiva, el apio tiene un sinfín de propiedades gracias a su gran cantidad de nutrientes y por su bajo nivel calórico, es decir, depura, nutre y no engorda.

Paloma S.



viernes, 17 de febrero de 2017

Pienso que...



Pienso que, después de unos cuantos años sin verla, cuando contemplé la foto me impresioné como nunca lo había hecho. Estuve bastante tiempo ensimismado ante esa imagen con mis 10 años de edad aproximadamente. Como si me costara trabajo el reconocer que aquel era yo.

Pienso que debió de ser la primera que me hacían, junto con otras a tamaño carnet que irían en el libro de escolaridad y en el carnet que me pedían en los exámenes del instituto donde estudiaba por libre. Las únicas maquinas de fotos que yo acostumbraba a ver eran, en las fiestas del pueblo, aquellas en las el fotógrafo metía la cabeza y luego había que sonreír y mirar al "pajarito" o a su mano izquierda levantada —eso sí, nunca con el puño cerrado—. Mi padre decía que eran muy caras, pues había que pagar unas cuantas perras gordas.

Pienso que, transcurridos más de 60 años desde entonces, no pude evitar hacer una especie de balance de mi vida cuando la miré con detenimiento. Incluso llegué a pensar que llegar a ser mayor es un privilegio extraordinario, sobre todo cuando uno ve la cantidad de cosas que se han ido quedando por el camino, y que con aquella edad cuando veía a alguien con la que tengo hoy, ese alguien era viejísimo.

Pienso que he realizado muchas cosas desde que me hicieron esa foto de ellas me quedo con mi familia, pero no sé si me he realizado yo, y eso es, porque, entre otras muchas cosas, ignoro cuando uno debe considerarse como tal. Afortunadamente creo que me quedan muchas cosas por hacer, y digo lo de la fortuna porque si tener todo hecho fuera estar realizado, yo no quiero estarlo nunca.

Pienso que no está nada mal que el mirar una foto nos haga reflexionar, sobre todo, si ello no nos hace caer en ningún tipo de pesimismo, sino más bien todo lo contrario, como puede ser el pensar que simplemente estamos más cerca del final del camino que hemos de recorrer, pero que "nos quiten lo bailao".

Pienso que ya está bien. Total para decir algo de una foto.

David D.L.

jueves, 16 de febrero de 2017

Pon una sonrisa a la vida

Como siempre hoy ibas con prisa, pero al verla te has detenido y la has ayudado a cruzar la calle, era una mujer bastante mayor que llevaba dos bolsas muy pesadas. Después de dejarla, ¡caramba!, que bien te has sentido.

Lo haces casi por instinto, o quizá por educación, sin obligación alguna y sin que nadie te lo mande. Al final te sientes pleno y lleno de satisfacción y cuando te dan las gracias se te dibuja una sonrisa en la cara que te llega de oreja a oreja.

Hoy estás muy feliz, pero no porque hayas hecho feliz a otra persona, sino porque hoy te has sentido verdaderamente útil.

Total no nos cuesta nada ser un poco amables con personas que nos necesitan ¿verdad?

Y mientras os cuento todo esto estoy pensando en todas aquellas personas anónimas, personas que desconocemos, personas en las que nunca pensamos, aquellas personas que dedican su vida a esto, a ayudar, a hacer la vida más amable y más llevadera, siempre con una sonrisa en los labios, cuando la vejez, una enfermedad o una discapacidad arriban a nuestras vidas.

Me siento muy afortunada porque yo conozco a una de esas personas, sí, a una de esas personas de verdad, auténticas y tan valiosas, personas de las que nunca hablamos, pero que existen, que están ahí, a una persona de esas que ayudan a otras personas, totalmente entregada, que trabaja con ellos día a día, para facilitarles y proporcionarles todo lo que ellos son incapaces de hacer por si mismos.

Pues bien, aquí, entre nosotros tenemos a una de esas personas, es un compañero más del Cepa. Os aseguro que es un ser sensible y cariñoso que irradía ternura, me siento tremendamente orgullosa de haberle conocido.

Desde esta modesta publicación, que hacemos muchos de nosotros, quiero dedicarle todo mi cariño y respeto y decirle gracias, mil gracias por ser como eres y por ser tan generoso.

Os confieso que yo no podría realizar esta tarea tan dura, me moriría de pena, no podría soportarlo ni física ni mentalmente, pero él en cambio se siente inmensamente feliz realizando su labor y sobre todo cuando, simplemente, alguno de ellos le dedica una sonrisa que lo expresa todo.

Tú y otros como tú sois los que verdaderamente poneis una sonrisa a la vida.

Paloma S.

El arroz en el punto de mira




Cocinar el arroz con el método tradicional podría dañar tu salud.

Los niveles de arsénico en el arroz podrían ser preocupantes.

El arroz tiene entre 10 y 20 veces más de arsénico que otros cereales.
El Dr.Andy Meharg, profesor de ciencias biológicas de la Universidad de Queens en Belfast, realizó un estudio para comprobar cuál era la mejor forma de cocinar el arroz y así reducir los niveles de este tóxico.

Para ello probó tres formas de cocinar el arroz y así poder averiguar si se alteraban los niveles de arsénico.

Primero recurrió al método tradicional: dos partes de agua por una de arroz, la medida clásica que casi todos solemos emplear cuando nos ponemos manos a la obra. Lo que el biólogo encontró es que este sistema deja en el arroz altos niveles de arsénico.

En cambio, al cocinarlo con el segundo método utilizando cinco partes de agua y una de arroz, los niveles de arsénico se redujeron a la mitad.

Pero con el tercer método, remojando el arroz durante la noche previa a cocinarlo, los niveles de arsénico se redujeron hasta un 80 por ciento.

Por lo que, según sugiere este estudio, el método más seguro de cocinar el arroz es ponerlo a remojo durante la noche, luego lavarlo y enjuagarlo hasta que el agua esté limpia, antes de hervirlo en una cacerola, con una proporción de cinco partes de agua y una parte de arroz.

Como ya habéis visto al comenzar, el arroz contiene entre 10 y 20 veces más de arsénico que otros cereales. Esto se debe a que las plantas de arroz absorben fácilmente el arsénico que contiene el agua, agua que por supuesto está contaminada. Como el cultivo del arroz requiere grandes cantidades de agua, hasta encharcar totalmente la planta, el cereal absorbe muy fácilmente este tóxico.

El arroz es el segundo cereal más cultivado en el mundo, se puede decir que el arroz es el cereal más importante en la alimentación humana.

El arsénico es un elemento químico natural, que además de estar libremente en la naturaleza tiene usos industriales. Es esencial para la vida, aunque tanto el arsénico como sus compuestos son extremadamente tóxicos.
Paloma S.

Va de generaciones

DESDE MI ATALAYA

Fundamentalmente como consecuencia de la última crisis en la que tan popular se nos hizo la “prima” del tal “riesgo”, la mayoría hemos oído hablar de la generación “ni, ni”, o sea ni estudio ni trabajo. El índice de paro juvenil se ha disparado en estos últimos años, y si bien ya era alto antes de la crisis, el “ladrillo” la amortiguaba algo, pues ante la falta de perspectivas podía existir el recurso del yeso, el cemento o la ferralla.

Y como casi siempre intentamos sacarle punta a las cosas, y a veces hasta provechosamente, yo me he preguntado si no habremos cooperado a la formación de la generación “ni, ni” los que tanto hemos hecho por crear la “si, si”. ¿Qué cual es esa? pues aquella formada a partir de la década de los sesenta del pasado siglo, en las que tras las penurias de todo tipo de la pos-guerra, ante el “yo quiero esto o aquello” de cualquier niño, la respuesta era “sí cariño”, “sí amor”. Bueno era y es; por lo que no resulta nada exagerado pensar que una puede ser heredera de la otra.

Y ya metidos en el tema, es muy posible que lleven tiempo formándose las generaciones que yo daría en llamar “todo, nada”. Allá por el año 2000 tuvo un entrenador el F. C. Barcelona, holandés y nombre Louis van Gaal. En algunas ruedas de prensa en la que los periodistas presentes le reprochaban los malos resultados de su equipo, él les respondía: “ustedes todo negativo, nada positivo”. En la actualidad, y sobre todo entre la gente que ya no tenemos acné, es muy corriente ver todo malo o nada bueno. Es cierto que existe la tendencia, a mi modo de ver, de extremar y huir de los términos medios y eso influye y mucho en ese “todo, nada”.

Eso me da pie a pensar, si seriamos capaces algún día de ir haciéndonos a la idea de que mejor “ni todo”, “ni nada”, es decir: ni todo tan malo, ni nada tan bueno o viceversa, día en el que los primeros beneficiados seriamos nosotros empezando por la gastronomía. Iríamos admitiendo que cualquier tiempo pasado no fue ni mejor ni peor. Que no todo lo conservadurista o progresista es malo o bueno por el solo hecho de serlo. Que ser alto o bajo, feo o guapo, no es forzosamente síntoma de virtud o problema. Y así sucesivamente, podríamos seguir viendo cosas que ni son tan buenas como nos dicen, ni tan malas como nos aseguran.

Viajaba en “metro”. La gente en rededor con sus “móviles” ejercitando sus dedos u oyendo música. Yo pensando en generaciones.

Dadile

miércoles, 15 de febrero de 2017

La Tierra el planeta en que vivimos





Cuántas veces hemos visto nuestro impresionante planeta fotografiado desde el espacio exterior. Una inmensa bola blanca y azul que maravillaría a cualquier ser, ya sea de aquí o de más allá de las estrellas.

Visto desde fuera, por sí solo, es grandiosamente bello, y desde dentro y a nuestros pies la belleza, inimitable, la tenemos en cada palmo, y en cada rincón de nuestros continentes.

Bajo mi punto de vista "La belleza de la naturaleza" es una obra que jamas el hombre podrá lograr o imitar con toda su ciencia y esfuerzo.

Viajar al espacio no está al alcance de cualquiera, lo que no quiere decir que los terrestres no podamos disfrutar de los tesoros naturales que la Tierra nos regala desde hace millones de años.

Desde el Big Bang hasta nuestros días, la Tierra no ha parado, sin descanso, de brindarnos todo lo necesario para subsistir.

Respiramos su oxígeno, bebemos de sus aguas limpias, nos resguardamos del aplastante sol bajo las ramas de sus árboles, nos alimentamos de sus frutos, y un sin fin de dones más.

¿Qué hacemos nosotros en agradecimiento….?

Talamos sus selvas y bosques, contaminamos sus mares y ríos, destruimos todo tipo de vida animal y vegetal.

En las antiguas y no tan antiguas civilizaciones, egipcios, griegos, romanos, celtas, vikingos, etc. Adoraban y respetaban a la Madre Tierra, es más, para ellos era una diosa y la consideraban madre y creadora de la vida agradeciéndola todos sus dones.

Hoy en día, y a pesar de tanta tecnología la estamos agotando.

Algunas grandes potencias mundiales ya están enviando sondas al espacio, a millones de Km., en busca de nuevos planetas, semejantes al nuestro y que puedan albergar vida. Parece ciencia ficción, pero por ahora La Tierra es el único planeta de nuestro sistema capaz de albergar vida.

¿Estamos acabando con todos los recursos de la Tierra…?

Los expertos nos aseguran que el progreso y la conservación de la naturaleza son compatibles.

Sí esto es así ¿a qué estamos esperando…..?

Desde aquí, os invito a hacer una reflexión.

De nosotros depende la conservación de la naturaleza. Todo lo que hagamos hoy por preservar el medio ambiente garantizará el futuro de nuestros hijos para que así puedan seguir habitando nuestro planeta.

La Tierra nos regaló la vida ahora su futuro y el nuestro están en nuestras manos.

jueves, 9 de febrero de 2017

Violencia

¡Qué sociedad estamos fomentando que solo engendramos violencia y malos modos, con nuestros vecinos, compañeros y hasta incluso con nuestra familia!

Siempre había oído decir que todo esto venía por la falta de estudios, tan común en nuestro país a mediados del siglo XX, pero hemos avanzado, ahora casi todos tienen o tenemos nuestros estudios primarios o secundarios y hasta muchos se educan en la Universidad de nuestro país, e incluso se sale al extranjero con bastante asiduidad

Pero educación cada vez hay menos, o eso es lo que noto en los ámbitos en que suelo moverme

Los buenos días, el por favor, las gracias son vocablos que parecen están olvidados

Hay más violencia en nuestro alrededor, las noticias están llenas de ellas. Empiezan los niños en los colegios, institutos... Y ya no digo nada cuando se coge un coche, ahí salen los peores instintos del ser humano.

Pero lo que me preocupa es eso que ahora llaman “bulling” y que empieza en los colegios, metiéndose con un niño una niña que suele ser el más débil y lo machacan hasta le extenuación.

¿Pensamos que daño están o estamos haciendo a esa persona que se esta formando?

A mi no me vale que digan que no sabían nada en el colegio o instituto, tanto los profesores como la dirección tienen que esta al tanto que algo esta pasando en el Centro.

Lo estamos viendo esas personas, que suelen ser brillantes, pero todavía inmaduras no pueden con la presión, y muchas terminan suicidándose.

Pero pensemos que, en algunas otras, su mente puede, en un momento dado, revolverse ante sus verdugos y soltar toda esa rabia que se ha acumulado dentro de él o ella . Y ahí entra lo que yo pienso (no soy ninguna erudita en estos casos). ¿No pueden ser estos adolescentes los que en un momento de enajenación o rabia cojan un cuchillo o navaja y entren en el instituto pensando en agredir a quien se cruce en su camino?

Ahí dejo esta reflexión, que me hago se que yo no puedo hacer nada, pero procuro que los que están a mi alrededor no sientan esa mala influencia que se siente en nuestro alrededor.

Laura Oñoro






miércoles, 8 de febrero de 2017

El aburrimiento

Muchas veces hemos escuchado esta frase: “que aburrimiento” y yo me pregunto ¿existe ese concepto? Hay infinidad de instrumentos para vencer el “aburrimiento”. Tenemos todo el tiempo del mundo para hacer cosas que antes por falta de ese tiempo o por desgana no hicimos. Todavía tenemos mucho que aprender… y, cómo no, también algo que aportar.

Cuando me despierto por la mañana pienso en todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la medianoche. El deporte, la lectura, escuchar música… todo esto nos ayuda a sentirnos bien con nosotros mismos y en la medida que tengamos sentimientos de valía personal, mejorar nuestras relaciones con los demás.

Acabamos de estrenar un nuevo año. No pensemos en lo que podíamos haber hecho, eso ya pasó. Miremos lo que podemos hacer hoy. Como dice la canción de Serrat: “hoy puede ser un gran día, date una oportunidad”.

Mi trabajo es escoger que clase de día voy a tener; tengo responsabilidades que cumplir. Puedo quejarme porque el día este lluvioso, o puedo dar gracias por ese agua tan beneficioso para la naturaleza, para nuestra salud. Quejarme porque tengo que ir a trabajar o estar contento por ese trabajo.

Reflexionemos sobre las ventajas de ser optimista y aplicar ese optimismo a la realidad diaria de cada uno. Tengo una familia, uno amigos, ¿de que me puedo quejar?

Aprovechemos este gran centro, el CEPA PABLO GUZMÁN, aquí encontramos esos amigos con los que pasamos ratos estupendos, tenemos ocupada nuestra mente y así nunca tendremos que decir “¡que aburrimiento!”.

Pilar Santoyo
Enero 2017

El sorteo de la ONCE

Quiero contaros algo que sucedió a mediados de noviembre del año pasado. Era un viernes y, más o menos, a última hora de la jornada laboral. Serían las dos de la tarde. Los trabajadores terminan su jornada a las tres de la tarde, y a una empleada de una empresa de seguros le entregaron un sobre que contenía  cuarenta y siete decimos del sorteo de la ONCE, conocido como el "cuponazo"  de los viernes. La joven Interpretó que alguien se había confundido y se empleó a fondo en ver como lo podía resolver. Pero jugaba con el poco tiempo del que disponía para ello y gracias a la red y a Internet descubrió que los recibos los distribuía Correos a todas las provincias, y que esos correspondían a una de ellas. Se comunicó con la provincia en cuestión y tuvo la suerte (para el empleado) de que la persona que respondió al teléfono era la misma que había cometido el error, que a su vez no salía de su asombro y no pudo dar crédito a sus ojos. El envió tenía que haber llegado a otra dirección. Y como no había margen de tiempo para enviar a nadie a recogerlos, la empleada de la Mutua de Seguros se ofreció a escanearlos y enviárselos por correo electrónico. Así lo hicieron y lo que consiguieron con ello fue que si hubieran resultado premiados los números en cuestión habrían  figurado para la organización como no vendidos, y el empleado se ocuparía , de que el primer día hábil, un recadero iría a recogerlos .

Queda por aclarar los comentarios de los de los compañeros que iban en esta línea:

—Yo me quedaría con ellos

—Tú eres tonta hija

—la oportunidad de tu vida de hacerte rica

—bien que te puede arreglar la vida y no tienes que volver a trabajar.

Quiero llamar la atención sobre la actitud ejemplar, generosa y desinteresada de esta joven que no se planteo en ningún momento quedarse con ellos. Todos sabemos lo que se debe hacer pero en muchas ocasiones la tentación es muy grande y queda patente de que si llega a otras manos ni siquiera se habrían planteado devolverlos. Yo no voy a revelar la fuente pero esto sucedió un viernes de noviembre en Madrid.

Amelia

jueves, 2 de febrero de 2017

El misterio de la Cripta embrujada. Tertulia literaria

El lenguaje | La sociedad de 1978 | La sexualidad.  | La novela picaresca y la hipérbole | El final

El lenguaje. Eduardo Mendoza crea una novela sorprendente, donde un interno de un psiquiátrico, confidente de la policía, y ex-delincuente, nos habla de la aventura que vivió para desentrañar una serie de crímenes policiales en un lenguaje extraordinariamente elaborado, culto, ocurrente y plagado de inventiva verbal. ¿Por qué un lenguaje tan exquisito y sofisticado en un personaje tan bajo? Una de nuestras tertulianas opinó que estaba mal elegido, otra opinó que hay gente inculta que tiene tales dones.

El lenguaje de Mendoza tiene algo de un guiñol. Mendoza hace desfilar delante de nuestros ojos más y más personajes sacados de todas las esferas sociales. Pero todos hablan igual. Todos hablan con una cultura y un amor por la digresión que no consigue, y, sin duda, no quiere ocultar un hecho, que detrás de cada uno de ellos está la mano de un hombre, Mendoza que se lo está pasando como nunca en su vida poniendo más y más incisos para explicar cosas que no vienen a cuento y que el lector implora que no dejen de manar de esa fuente inagotable de imaginación que es la cabeza del escritor. El gran placer del libro es jugar a seguir el guiñol porque sabemos que no son los personajes los que hablan, sino que oímos, inconfundible, la voz del autor.

La sociedad de los 70. El libro está escrito en la España de la transición, y ese bullir de manifestaciones, de políticos y policías corruptos, de burgueses temerosos de los nuevos vientos, están en la novela. Bajo la voz de Mendoza, aparecen personajes que hablan de sus destinos. El dentista habla de la clases sociales. Y el policía de la secreta que conduce el taxi y va a votar a González son dos botones de muestra.

Me dijo que sí, apretó los dientes y salió disparada en pos del Seat. Yo paré un taxi, que ya antes había avizorado, y saltando dentro dije al taxista:
—Siga a esos dos coches. Soy de la secreta.
El taxista me mostró una chapa.
—Yo también —dijo—. ¿Qué rama?
—Estupefacientes —improvisé—. ¿Cómo va lo de los trienios?
—Mal, como de costumbre —dijo el falso taxista—. Veremos a ver ahora con las elecciones. Yo pienso votar a Felipe González, ¿y tú?
—A quien me digan los jefes —atajé para evitar unas confianzas que habrían acabado por ponerme en evidencia.

El dentista:

Pero, claro, usted no entiende lo que le estoy diciendo. Usted pone cara de a mí qué más me da. Usted, por su apariencia, pertenece a esa clase feliz a la que también se le da todo mascado. No tienen ustedes de qué preocuparse: ni mandan a sus hijos a la escuela ni los llevan al médico ni tienen que vestirlos ni darles de comer: los sueltan desnudos a la calle y allá te las compongas. Les da lo mismo tener uno que cuarenta. Visten de harapos, viven hacinados como bestias, no frecuentan espectáculos ni distinguen entre un solomillo y una rata chafada. Las crisis económicas no les afectan. Sin gastos que atender, pueden destinar todos sus ingresos a degradarse y, ¿quién les pide luego cuentas? Si el dinero no les basta, hacen huelga y esperan a que el Estado les saque las castañas del fuego. Se hacen viejos y, como no han sabido ahorrar un duro, se echan en brazos de la seguridad social. Y, mientras tanto, ¿quién permite el desarrollo?, ¿quién paga los impuestos?, ¿quién mantiene la casa en orden? ¿No lo sabe? ¡Nosotros, señor mío, los dentistas!

La sexualidad. La sexualidad del libro es parte de esa alegría exultante que expresa el lenguaje con toda su exuberancia irreprimible. Los tipos del libro se definen a veces en modos exacerbados y profundamente cómicos, tales como el jardinero morigerado o Mercedes Negrer que, a tenor de los tiempos de libertad parece sentirse obligada a contemporizar con las posturas más licenciosa pero al final no le queda más remedio que confesar que es una reprimida y aún no ha abandonado su virginidad.

El jardinero morigerado:

—Nunca hicimos uso del matrimonio, mi esposa y yo. A la antigua usanza. Hoy en día la gente se casa por hacer cochinadas. No, no debería decir eso: no juzguéis y no seréis juzgados. Y bien sabe Dios que a veces nos fue difícil resistir la tentación. imagínese usted: treinta años durmiendo juntos en ese camastro tan estrecho. El Altísimo nos dio fortaleza. Cuando las pasiones estaban a punto de vencernos, yo le pegaba a mi esposa con el cinturón y ella me daba a mí con la plancha en la cabeza.
Mercedes Negrer:

Este vano intento de disimulo me confirmó la disparidad de criterios que a mi ver existe en punto a belleza entre los hombres y las mujeres, creyendo éstas que su atractivo radica en los ojos, los labios, el cabello y otros atributos ubicados al norte del gañote, en tanto que el género masculino, por así llamarlo, salvo que prono a desviaciones electivas, centra su interés en otras partes de la anatomía, con absoluto desdén de las ya mencionadas. Y, así, por más que Mercedes Negrer hubiera hecho lo que ella juzgaba más eficaz para pasar desapercibida, un simple atisbo de su incendiaria delantera me habría bastado para identificarla aunque mediaran entre nosotros leguas de distancia.

La novela picaresca. En la tertulia, María José apuntó la influencia Cervantina con un acierto notable. También es de señalar la deuda confesa de Mendoza con otro de nuestros géneros literarios más peninsulares, el de la novela picaresca. De un modo parecido al Buscón de Quevedo, o al Lazarillo de Tormes, hay en “El misterio de la cripta embrujada” un ejercicio de hiperbolización de la suciedad, la miseria moral y la bajeza que muchos se apresuran a identificar con el realismo pero que yo me resisto a creer como tal. Las miserias y exageraciones de los protagonistas de la novela picaresca de nuestro siglo de oro, tales como el hambre que pasaban son tan exageradas que si uno las lee con atención no puede admitirlas como biológicamente posibles. Y algo parecido ocurre con el detective improvisado que inventa Mendoza. Su hermana llena de despropósitos anatómicos, difícilmente habría sobrevivido la lactancia y la Barcelona de arrabal y barrios bajos es de tal suciedad que un suburbio de la región más desfavorecida de la India habría podido presumir delante de ella. Mi opinión es que Mendoza (y mi opinión es que también los autores de nuestra maravillosa picaresca) no observa, crea, y recrea con los ojos de la imaginación frondosa la hipérbole y el esperpento una degradación que sólo es posible en un libro y/o en los altos territorios de la comedia.

Descripción de Cándida, la hermana del protagonista:
De su cuerpo ni que hablar tiene: siempre se había resentido de un parto, el que la trajo al mundo, precipitado y chapucero, acaecido en la trastienda de la ferretería donde mi madre trataba desesperadamente de abortarla y de resultas del cual le había salido el cuerpo trapezoidal, desmedido en relación con las patas, cortas y arqueadas, lo que le daba un cierto aire de enano crecido, como bien la definió, con insensibilidad de artista, el fotógrafo que se negó a retratarla el día de su primera comunión so pretexto de que desacreditaría su lente.

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Paloma Gómez Crespo30 años después
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