lunes, 13 de noviembre de 2017

El Jazz



Durante el mes de noviembre, como todos los años, se está celebrando en Madrid el Festival Internacional de Jazz. Por este motivo, hay todos los días grandes conciertos en el Centro Cultural de la Villa y en el Centro Conde Duque, así como proyecciones de películas y conferencias relacionadas con el tema. También, en los centros culturales de nuestro distrito podemos disfrutar del jazz todos los viernes.

Hasta hace pocos años no había puesto mucho interés por este tipo de música, pero ahora soy una humilde aficionada, que sin ser una gran entendida en la materia la escucho con gran placer. Pero, "¿te gusta eso?", me dicen algunas personas de mi generación; pues sí, me gusta y siempre que tengo ocasión me escapo a algún concierto.

El jazz tiene sus orígenes en Nueva Orleans a finales del siglo XIX. Al igual que el blues, proviene de los clases sociales más bajas de Norteamérica, entre los esclavos afroamericanos que empezaron a hacer música durante su trabajo en los campos de algodón partiendo de los sonidos que conocían de su África natal. Estas melodías fueron el origen de las primeras canciones de blues (como desahogo de su dura vida) que, con el paso de los años, fue evolucionando hacia música mas espiritual (Gospel) o hacia un género nuevo llamado jazz. Tuvo su época dorada en los clubs de Nueva York y Chicago en los años 20 y 30 con intérpretes como Louis Armstrong. A mediados del siglo XX llegó a España y se hizo muy popular en círculos intelectuales. Experimentó una decadencia en los años 60, pero llegó a resurgir con gran fuerza llevándolo a otros géneros de la música como el flamenco o el pop, aunque algunas personas opinan que este tipo de experiencias no se pueden encuadrar dentro del jazz auténtico. A mí me entusiasma escuchar el piano de Bebo Valdés acompañando la voz de Diego El Cigala y, aunque no me gusta mucho el flamenco, aquí hacen un "maridaje" casi perfecto.



La música es una buena amiga para cualquier momento y pocas veces defrauda.

Pilar Santoyo Lora
Noviembre 2017

miércoles, 8 de noviembre de 2017

"Los Restos del día" de Ishiguro en la Tertulia Literaria

La tertulia será el 5 de diciembre a las 19h.


Sinopsis:

Mister John Farraday se dispone a viajar a su país, los Estados Unidos, y le sugiere a su mayordomo, Stevens, que, durante su ausencia, podría coger su Ford y pasar unos días fuera, en lugar de quedarse encerrado en la mansión de Darlington Hall, que mister Farraday adquirió tras la muerte de lord Darlington, anterior patrón de Stevens.

Ahora, tras la transacción, la servidumbre la componen cuatro personas, muy pocas para tanto trabajo. Ante la posibilidad de contratar a una persona más, Stevens decide hacer el viaje y visitar a miss Kenton, a la cual cree, debido a una carta, deseosa de volver a la mansión, en la cual trabajó como ama de llaves antes de casarse, y que ahora vive separada.

Emprende, pues, el viaje, admirando el paisaje inglés, al tiempo que expone consideraciones sobre su profesión, recuerda a su padre, también mayordomo, y rememora el tiempo en que miss Kenton trabajaba en Darlington Hall. Por aquel entonces, se celebró en esta mansión una reunión extraoficial de personalidades influyentes con el fin de intentar que se mitigasen algunos aspectos del Tratado de Versalles, que, tras la Gran Guerra, oprimía en exceso a la derrotada Alemania, según la opinión de lord Darlington. Durante esta reunión, fue cuando murió el padre de Stevens, que debido a su avanzada edad, trabajaba en la mansión como ayudante de su hijo.

Tras varias jornadas de viaje y varias peripecias, Stevens llega finalmente a la ciudad donde vive miss Kenton, ahora mistress Benn. Allí se reúne con ella y tras un par de horas de conversación se entera que ha vuelto junto a su marido, y se da cuenta de que en realidad ella no tenía intención de volver a trabajar como ama de llaves en la mansión de Darlington Hall, que esto había sido solamente una deducción errónea por su parte. También descubre que se casó con mister Benn más para fastidiarle a él que por verdadero amor, pues ella había estado secretamente enamorada de él. Pero con el paso del tiempo sí ha llegado a amar a su marido, y ahora la hija de ambos está a punto de ser madre. Con la despedida, termina el viaje de ida de Stevens.

Las muchas virtudes de los restos del día. 

Por Daniel Krauze. 05 de octubre de 2017
Los restos del día es una milagrosa contradicción: una novela hilarante aunque el mayordomo Stevens, nuestro narrador, es incapaz de entender un chiste; un relato profundamente conmovedor a pesar de que Stevens no puede admitir un solo sentimiento; una gran historia de la Segunda Guerra Mundial en la cual el narrador está educado para no registrar lo que ocurre a su alrededor y, por último, un romance entre dos personas que no se tocan ni el meñique. Todo esto contado por una voz en primera persona que en cada página, palabra y diálogo suena, piensa y se comporta como un mayordomo inglés de la primera mitad del siglo XX: un acto que para un escritor supone sostener un malabar por más de doscientas páginas.

La peculiaridad de Stevens como narrador es que en ningún momento da opinión alguna sobre su enamoramiento o sobre el derrumbe moral de Darlington. Como buen mayordomo inglés de aquel entonces, está incapacitado para la reflexión. No puede siquiera titubear cuando recibe una orden, ni poner en tela de juicio el carácter o las motivaciones de quien la emite. Ishiguro parece escribir con camisa de fuerza. La maravilla de este libro es que logra transmitirnos todo ese universo a pesar de las restricciones que el autor mismo se impone. El lector está siempre adelante del narrador: sabemos qué piensa y qué siente aun cuando él no puede saberlo ni verse a sí mismo con honestidad.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Jean Valjean



Ideología. En medio de la Francia revolucionaria de los disturbios de 1832, la derrota de Waterloo y el enfrentamiento entre los monárquicos y los republicanos representados en Marius y su abuelo, Valjean no representa el azote a ninguna forma de pensar, ni a los conservadores ni a los revolucionarios. Lejos de enfrentarse a un sistema que lo secuestra durante dieciocho años de cárcel por robar una barra de pan, lejos de estallar al verse víctima de la persecución obsesiva de un policía con exceso de celo (Javert, que parece miope a mafias, saqueos y villanos como Thenardier, y provisto de visión microscópica para cada pequeña falta del protagonista), Valjean asume como propias las culpas que le atribuyen y se presenta ante su yerno, Marius, como un ex-convicto, como un delincuente. Literariamente, Víctor Hugo quiere que el lector arrope con su amor a la víctima indefensa y bondadosa de Valjean aunque no se defienda a sí misma, pero en un plano ideológico, consigue que la punzante denuncia del sistema quede diluida en un mar de lágrimas.

En todo novelista suele haber un toque burgués de gusto por el pequeño detalle y la vida cotidiana, un afán de atrapar el presente que no encontramos en Hugo. Aunque puede adentrarse en la administración de Marius y su pequeño salario, o en la vida del obispo o la de Valjean en en convento, Hugo procede por acumulación. Recoge todas las opiniones y todos los nombres de las discusiones de la época como un anticuario. Hace todos los paralelismos posibles con la antigüedad clásica y con la mitología. Es difícil decir cómo era leído por sus coetáneos, para el lector del siglo xxi sólo puede ser anonadador.

El descenso a los infiernos. Hugo inventa infiernos impensables para las criaturas que más ama. A Jean Valjean 18 años de prisión por una barra de pan. A Fantine, la pobreza, la degradación y la prostitución para pagar el cuidado de su hija Cosette. A Cosette la humillación de servir a los desalmados Thenardier.

La modernidad de Hugo es apabullante cuando alimenta el masoquismo de sus lectores con destinos desesperados. Valjean viaja por Arras buscando alojamiento rechazado por todos los vecinos. Fantine vende su cabello para pagar a los Thenardier. Luego los incisivos. No es suficiente. ¿Hasta donde va a llegar la narración adentrándose en ese infierno inmerecido? Hugo nos arrastra a leerlo porque nos ha hecho testigos del mal absoluto. Porque después de mirar, ya no podemos apartar la vista.


Cosette sufre elviaje al infierno sometida a la pobreza, a la injusticia de ser la cenicienta de los Thenardier.

Siempre hay un ángel, un salvador. En medio del fango algo nos ilumina. A Cosette la salva Valjean en su camino a la fuente. A Fantine la salva una promesa de Valjean que cuidará a su hija Cosette. A Valjean lo salva el Obispo Bienvenido.

Bienvenido, víctima del robo de Valjean declara ante la guardia que le hizo un regalo.

—Con este acto compro tu alma —le dice al buen ladrón.

Y hace algo más que comprar un hombre. Pone la primera piedra de una cadena de favores. Valjea no dejará nunca el camino de la rectitud, aunque ello pueda destruirlo, como ocurre en el juicio de Champmathieu.


Villanos. Valjean, Fantine, Cosette son seres buenos que sufren infinitamente. Son los miserables que no deberían serlo.

Sus perseguidores, sus enemigos se reducen a dos. Javert persigue a Valjean en nombre de un escrúpulo legal que nada tiene que ver con lo justo. Thenardier lo asedia desde el mero afán de hacerle daño.

Javert sufrirá el resultado de su injusticia en la voz de su conciencia que lo lleva a suicidarse. Se suicida porque ha perseguido toda su vida a un hombre bueno. El suicidio es difícil de creer dentro de su mentalidad de funcionario insensible. Algo le falta al lector cuando le ve dirigirse a ese remolino del Sena donde no puede ser salvado de ahogarse.

El destino de Thenardier es más difícil de entender. Vende a Cosette a Valjean después de regatear mezquinamente. Luego lo persigue y le pide más dinero. Valjean se lo da. Se presenta en casa de Marius para calumniar a Valjean y acusarlo de asesino. Marius sabe que el cuerpo que llevaba en sus hombros en las alcantarillas no era el de una víctima, era el propio Marius. Pero no echa a patadas a embustero, le da dinero, cada vez más dinero.



¿De donde sale esa necesidad de sobornar a la alimaña? ¿Por qué todos pagan el chantaje del monstruo? ¿En quién se inspiró Hugo cuando creó a Thenardier? Esas inconsistencias revelan tanto sobre los recovecos del alma del autor que lejos de verlas como imperfecciones, el lector debería anotarlas como reveladoras.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Estamos de obra


Si hemos sobrevivido a esta experiencia, podremos superar cualquier obstáculo que se nos venga encima.

No puedo decir que nunca más haré obras en casa, pero ahora mismo firmaría donde fuese para no tener que pasar otra vez por una experiencia tan agotadora y estresante.

Todo comenzó un 18 de octubre a las 8:00 am, una cuadrilla de señores muy serios invadió mi hogar.

Con gesto serio y sonrisa forzada, nos dieron los buenos días, pero yo, en el fondo de sus ojos, pude leer sus perversas y terribles intenciones.

Comenzarón a dejar más y más herramientas por todas partes y en unos instantes se transformaron en un auténtico escuadrón demoledor perfectamante armado y uniformado.

Con sus atronadoras herramientas comenzarón, sin piedad, a tirar azulejos, puertas, ventanas y suelos. En prácticamente una mañana acabaron con todo lo que tenian por delante. Mi casa quedó devastada y sumida en una inmensa nube de polvo.

Mientras esto sucedia, mi marido y yo, permanecimos como hipnotizados, expectantes ante este espectáculo desastroso. Un profundo y extremedor sentimiento de asombro y pavor nos invadio por completo. Llegado el medio día mi casa se asemejaba a un campo de devastación nuclear. El polvo y los escombros nos tenian rodeados por todas partes. Imposible volver atrás.

La obra estaba programada para realizarse en el plazo de un mes, y hete aqui que a día de hoy, 31 de octubre, seguimos con la casa patas arriba.

La primera semana todo transcurrió según lo previsto. Pero aquello, según avanzábamos, cada vez iba de mal en peor, vivir en casa era prácticamente imposible. Mi casa paso a ser completamente inhabitable. Las emisiones de polvo en suspensión y la contaminación acústica llegarón a sus máximos niveles soportables, por no hablar de que un día sí y otro también nos dejaban sin agua y sin luz.

Salir de casa no estaba en nuestros planes, pero ante estos hechos no quedaba otra. Yo me fui con mis padres a su casa y mi marido a casa de su madre. La verdad es que volver a vivir con mis padres, después de 38 años de casada, ha sido toda una experiencia. Volver a dormir en mi habitación, ver tus trastos de adolescente guardados en el armario, tu viejo tocadiscos, tus queridas muñecas, todas primorosamente colocadas y dormir en tu antigua cama, todo ello ha sido como un retroceso alucinante en el tiempo, a la vez que muy gratificante, sin mencionar la alegría que mis padres han sentido al tenerme con ellos en casa.

Mientras tanto los problemas, en casa, se iban acumulando día a día. Llamadas tensas, excusas increíbles, retrasos muy sospechosos, fallos tontos y tantas y tantas cosas que prefiero olvidar. Han sido días muy intensos y estresantes, que aún sufrimos.

Como siempre la famosa ley de Murphy, siempre al acecho, no podía faltar.

«Si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal» Pués al pié de la letra, ¡Oye…!

Todos los meses que pasamos programando esta obra se fueron garete en menos que canta un gallo.

Después de un largo e intenso mes, hemos vuelto a casa de nuevo. La obra ha avanzado considerablemente, pero aún nos quedan muchas cosas por terminar. Aquí seguimos viviendo entre nubes de polvo y señores muy raros que nos visitan cada día, y que no me apetece nada de nada ver.

Espero que todo esto merezca la pena, y por fin llegue el día en que pueda ver mi casa recompuesta del todo. Para mí será muy de agradecer poder volver a sentarme en mi sofá a ver la tele, o hacerme una tortillita francesa en mi cocina por las noches, esas cosas tan simples que no apreciamos hasta que no podemos hacerlas, pero sobre todo quiero perder de vista a los señores obreros, pintores, electricistas, fontaneros, carpinteros, albañiles, etc… que día a día han conseguido sacarme de mis casillas y han perturbado mi sueño.

Pensaros muy mucho si vais a hacer obras en casa, solo os hago un pequeño comentario, y esta vez aplicando de lleno la ley de Murphy, tened presente que no importa lo bien que sujeteís vuestra tostada con mantequilla y mermelada, seguro que caerá al suelo y por supuesto lo hará por el lado en que está untada.

Espero deciros muy pronto que todo ha finalizado, que ya no tengo señores raros deambulando por mi pasillo y que ya puedo hacer mi vida como cualquier mortal.

Paloma Sardinero

jueves, 26 de octubre de 2017

Nuestro mapa del mundo

Cuando la humanidad comenzó a poner por escrito las máximas de sus sabios, los códigos que recogían las costumbres y las leyes, los relatos de los acontecimientos en los que se había forjado cada pueblo, nació la lectura.

Hasta entonces la cultura “cultivo del alma” solo se escuchaba: únicamente lo que los hombres y las mujeres retenían en la memoria se transmitía a las siguientes generaciones, como un valioso mapa del mundo, como una antorcha en medio de la oscuridad.

Escuchar sigue siendo hoy fundamental en muestra vida: encauza nuestro primer acceso al lenguaje, le da forma mientras vivimos y, sobre todo, hace posible el diálogo, que es una de las fibras del tejido mismo de la vida. A la vez, para que el dialogo valga la pena hay que tener algo que decir, y eso requiere una riqueza interior que se alimenta en la lectura, la reflexión personal, la apertura a la sociedad.

La lectura ocupa ya un lugar irreemplazable en la cultura: la memoria de la humanidad es hoy también, en una medida importante, palabra escrita, letra que espera el diálogo con un lector…

Prometo continuar escribiendo un poquito mas en revistas posteriores pues aunque no sea lo que se dice ratón de biblioteca pero valoro un buen libro y todo lo que aporta....

Lucía Sanz


martes, 24 de octubre de 2017

Desde mi atalaya: reflexiones otoñales

Desde siempre me ha parecido la estación más sorprendente del año. Visto desde mi atalaya conquense, el otoño es la placidez de la edad madura. Es tiempo de recoger los últimos frutos del huerto, junto a las nueces y los membrillos. También de los silvestres: los higos, las bellotas, las endrinas, etc. Tiempo también de sembrar. Oler a tierra y a lluvia de simienza. Disfrutar de la armonía serena de la tarde. Oír el ruido de los aperos de labranza y esperar aquello de que en los Santos, nieve en los altos.

Es tiempo también de añorar aquellos gritos desesperados del gorrino en la mesa de matanza, así como las voces de los cazadores persiguiendo la liebre o banda de perdices. Contemplar el espectáculo de ver como los chopos se visten de oro y luego los desnuda el viento. Pasear sin más ruido que el que produce la hojarasca del carrascal y sin más compañía que la cesta para depositar en ella las setas que luego irán a la sartén de gachas.

Desde hace ya unos cuantos años el otoño en los pueblos hace que casi todo se vista de soledad, y ésta suele ir unida a la tristeza. Se fueron los veraneantes y los que quedan son cada vez más viejos y menos. Lo único que aumenta de un otoño a otro, son los vecinos del cementerio. Cementerio al que con pocos ánimos, llevan sus flores por los Santos esos pocos vecinos que van quedando.

David

jueves, 19 de octubre de 2017

Abuelos



—!Bueno, ya tenemos a todos los niños escolarizados!  ¡Ya hemos dejado atrás las vacaciones! ¡Que ilusión verlos aparecer en nuestras casas! ¡Pero ver llegar la hora de que empiecen sus clases escolares es igual de maravilloso que para sus padres!

Los abuelos, durante generaciones eran nuestros mayores respetados y dueños de una sabiduría que proporciona la universidad de la vida. Se trasmitía de padres a hijos y se tenían en cuenta muchas de sus opiniones, pero de unos años aquí y, sobre todo, desde que las mujeres se han incorporado al mundo del trabajo, han cambiado mucho las cosas, porque en la mayoría de los casos la educación de los hijos era, una labor de la que se ocupaban las madres mayormente.

Nuestros hijos nos proporcionan la mayor de las alegrías al hacernos abuelos y bien que lo sienten otros mayores cuando no es así para ellos. Nuestras casas se quedaban un poquito tristes cuando ellos por ley de vida las iban abandonando, así es que, ¡con que ilusión aparecen nuestros nietos y la casa se llena otra vez de esa alegría que traen debajo del brazo nuestros niños!

Hace unos años los abuelos iban de visita con sus regalitos, y también nosotros recibíamos a nuestros hijos y a sus hijos con mucha frecuencia en nuestras casas como se sigue haciendo. Pero al ir cambiando la sociedad y, sobre todo desde que se nos ha instalado la crisis, los abuelos somos la ayuda y el soporte de tantos y tantos hijos que necesitan de nuestra ayuda. Alguna de ellas por la deteriorada economía –a quien vas a ayudar en la vida mejor que a tus hijos si lo necesitan–. Y los abuelos, unos de buen grado y bendiciendo que te dejen hacer esa labor, y  otros porque no pueden negarse ­–hay que tener en cuenta que hablamos ya de personas que empiezan con sus problemas de salud–; tiran con todo si pueden como si no. Pero no tenemos  la sensación de que son demasiados abuelos rodando con sus niños ya más mayorcitos. Nadie duda de que estamos ahí para cubrir todos los huecos necesarios, imprevistos, navidades, vacaciones, puentes, esos bebes que los ves tan chiquititos y te ofreces antes de que los lleven a una guardería.

Pero quiero también comentar que en algunos casos bajo mi punto de vista se están dando algunos abusos por parte de algunos hijos. Ellos están sacrificando a sus mayores, no solo porque necesitan ayuda en una etapa concreta, sino que se sirven de ellos para prosperar en la vida. Y eso es mucho más triste. Vemos a abuelos tirando con los niños sin poder. Los papas lo entienden así, habrá también seguramente otras muchas razones.

Y nosotros estamos y debemos estar para cuando nos necesiten, porque por otra parte son tantos y tantos hijos que no paran de agradecérnoslo a cada momento.

Hay una verdad muy grande y es que no hay dinero que pague que te digan…

—¡Hola abuelo!

Amelia G. Luengo

martes, 17 de octubre de 2017

Los miserables

Todo sucede en la Francia del siglo XIX, en pleno apogeo del romanticismo, en el que Víctor Hugo nos da a conocer el ambiente parisino de la época. Nuestro protagonista, Jean Valjean, es el eje central de la historia de los miserables. Puesto que la obra está plagada de digresiones no es tarea fácil comentar una novela tan archiconocida, ya por sus versiones literarias y por estar adaptada al cine, es decir al musical que tiene el mismo título. Como comentaba anteriormente la historia está llena de digresiones y aunque los hechos difieren unos de otros al final terminan por unirse y relacionarse, los personajes principales y secundarios tienden a tener todos de algún modo protagonismo, pues Víctor Hugo dedica decenas de páginas a cada uno de ellos. En primer lugar nos centraremos en nuestro protagonista: Jean Valjean, el cual es acusado de ladrón por robar pan (aquí al inicio del relato aparece en escena el infatigable y perseguidor nato de Jean, el inspector Javert, que no cejará en su empeño llevarlo de nuevo a prisión, pero que al final de la novela, tras varias cavilaciones, terminará por suicidarse) y tras veinte años de trabajos forzados en la cárcel es puesto en libertad condicional. Después de ir de posada en posada sin encontrar donde guarecerse, encuentra en el clérigo Myriel la bondad suprema y éste le aloja en su humilde morada. Jean le roba unos candelabros de plata, pero con tanto infortunio que es arrestado por los gendarmes e interrogan a Myriel si Jean Valjean había cometido dicho hurto. Al final el clérigo no le descubre y le perdona a cambio de que lo vea todo por el lado bueno. Nos detendremos en este punto y comprobaremos que el tema central de la obra es la RELIGIÓN (discernimiento entre el bien y el mal, la verdad de la mentira… etc.) El hecho lleva a nuestro protagonista a ver en el sacerdote un mensajero divino donde las reflexiones hacen hincapié en el expresidiario. En segundo lugar dedicaremos especial atención a Fantina (mujer ingenua que se queda embarazada de un joven libertino) que, como no tiene medios económicos para mantener a su hija decide dejarla en manos de los Thernádier, una pareja de posaderos cruenta y villana que no tendrán ningún miramiento con su hija (Cosette) y la tratarán como una méndiga y a Fantina la sonsacarán el dinero hasta que no puede más y cae gravemente enferma. (En esta parte de la narración Víctor Hugo realiza una crítica desmesurada a la prostitución el cual él rechaza y repugna)

Jean Valjean tendrá la misión de encontrar a Cosette y sacarle de la miseria a la que la tienen sometida los Thernádier, los cuales no tienen escrúpulos y Jean tendrá que darles dinero a cambio de que se la entreguen, pues será el único padre que cuidará de la niña. No hemos caído en la cuenta de que nuestro protagonista tendrá que ocultarse bajo nombres supuestos (el alcalde de Magdalena, el mendigo que da limosna, Fauchelevent) pues tendrá que tener cuidado, pues la divina providencia le pondrá a prueba y tendrá que delatarse ante la incredulidad del tribunal para que exculpen a un inocente (Champmathieu) a quien Javert y sus secuaces creerán que es Jean Valjean. Tras este incidente el expresidiario escapará de la mano de la “Justicia” y deberá mudarse a otros lugares para no ser descubierto (el convento, las alcantarillas de París... etc.) Otro personaje de gran interés es Marius, que junto con los amigos del ABC iniciarán una revolución dirigida por Enjolras. Marius tras pasar dificultades económicas, descubrimientos sobre su padre (que murió por amor a la patria y le condecoraron por ello) cambios en su manera de vivir (de pobre a rico), el anhelado perdón de su abuelo Gillenormand y el tan sonado idilio con Cosette (más creíble en la novela que en versión musical) protagoniza una trama en la que están implicados los Thérnadier (incluso Javert) que en su calidad de delincuentes dejarán abandonados a su suerte a sus dos hijos más pequeños. Los dos hijos mayores, Eponina y Gavroche son otros personajes secundarios de gran peso. Gavroche una historia que parece sacada de una novela picaresca, destaca por su heroicidad en la barricada y Eponina locamente enamorada de Marius, la cual desengañada, al final le ayuda para encontrar a Cosette, pues sin ella él prefiere la muerte. En plena revolución Marius cae herido y Jean le encuentra y tendrá que ir por las alcantarillas de París donde aparece Thérnadier que le ayudará a salir.

En el desenlace final Jean le revela a Marius toda la verdad de su pasado sin que esto afecte a su relación con Cosette y así puedan casarse pero Thérnadier chantajeará a Marius posteriormente sabiendo éste de antemano toda la verdad y por compasión le arrojará dinero.

Pese a su extensión, la obra engancha por el poderoso argumento y sus personajes enfrentados a conflictos morales y sociales. Hay que destacar las aventuras folletinescas, persecuciones, peligros, disfraces para ocultar la identidad, muerte, amores imposibles convergen en un final francamente emotivo (la muerte de Jean) muy difícil de olvidar.

En definitiva "Los miserables" es una historia de superación, arrepentimiento y salvación personal que continúa tras cien años inspirando a los lectores y que está abierta a todo tipo de opiniones.

Sonia Sánchez

jueves, 5 de octubre de 2017

Carta a doña Manuela Carmena

Querida Doña Manuela:

Llevo mucho tiempo queriendo dirigirme a usted, con la intención de darle a conocer la diferencia que hay en el tema de movilidad en mi barrio (Canillas)

Tengo que decirla que no todo el barrio tiene carencia de transporte público

Hay una parte de la Carretera de Canillas que solamente tenemos el autobús nº 73 que pasa con una asiduidad de media de mas de 20 minutos, y esa es mi reclamación.

He escrito muchas veces tanto a la EMT, como a la Junta Municipal, para dares mis quejas

Estoy viendo y leyendo que han mejorado muchas lineas de autobuses e incluso han puesto alguna linea nueva

Pero de verdad me siento decepcionada, al ver que otra vez se han olvidado de “mi barrio” que de verdad hay muchas personas y casi todas ya de edad avanzada, que el “metro” les pilla algo mal y debido a las escaleras les resulta complicado de utilizar

He leído que van a poner una linea que va a ir por la Carretera de Canillas, hasta Mar de Cristal, que no está mal, pero ¿es tan difícil una que vaya por la Carretera de Canillas, que abarca al poblado, al barrio de San Fernando y toda la calle de Carril del Conde, que la puedo decir sin miedo a equivocarme que hay mucha personas, que necesitan ir al hospital Ramón y Cajal, al que pertenecemos?

Creo no extralimitarme al enviarla esta carta, pero la aseguro que llevo muchos años en el Barrio y siempre ha sido mi caballo de batalla el transporte público del que carecemos en esta parte de Madrid y que otros barrios de nueva construcción lo tienen mejor que nosotros.

No quiero decir con ésto que quiero que les quiten sus beneficios, lo que me gustaría igualarme a esos barrios

Espero que al menos lea esta carta que le envió con todo el respeto que usted me merece.

La saluda atentamente.

Laura Oñoro Salvadores



Miedo

Hay fechas a lo largo de mi vida que me han ocasionado bastante zozobra, aparte de las de mi vida particular.

Todas las fechas a las que me voy a referir, las tengo grabadas como si hubieran pasado ayer, y os tengo que decir que algunas de ellas he tenido miedo por lo que hubiera podido pasar.

La primera, fue la muerte del General Franco, no tenía claro que podía ocurrir en aquella España que ahora la recuerdo como muy gris, y casi triste. Parece que a pesar del ruido de sables que había, se unieron para poder hacer una transición que aparentemente parecía que iba a dar resultado.

La segunda fue cuando la matanza de los Abogados de Atocha, a primeros del año 1.977, fueron también unos días muy difíciles.

Después de muchas tiranteces se fue arreglando poco a poco.

No voy hacer una carta histórica de los momentos complicados que hemos pasado, creo que vosotros las conocéis también como yo.

Pero no puedo dejar de recordar aquel 23 de Febrero de 1981 sobre las seis de la tarde cuando entró en el Congreso de los Diputados pegando tiros el teniente general Tejero.

Menuda noche pasamos, se le llamó la noche de los transistores, todos teníamos la radio encendida para enterarnos de los que estaba pasando en el Congreso.

Estaréis de acuerdo conmigo, o no que durante todos estos años (40) ha habido bastantes tierras movedizas debajo de nuestros pies....

Hay heridas que no se han curado, que han cicatrizado en falso.

Y con toda esta mochila llena llegamos al panorama que tenemos hoy, con el problema de Cataluña.

Nunca, nunca ningún gobierno ni de centro, ni de izquierdas, ni derechas, se han sentado a hablar que pasaba con Cataluña, problema que venimos arrastrando hace mas de cien años, dándonos algún dolor de cabeza.

Que conste que yo no soy persona entendida en temas políticos, solamente estoy haciendo un pequeño recorrido de nuestra mas reciente historia.

A mi entender (que es poco), me pregunto como hemos llegado a esta situación tan grave y al mismo tiempo tan triste, de pelearnos entre nosotros, de no aceptar la idiosincracia de los pueblos, esta guerra de banderas.....

De verdad que no lo puedo entender, me duelen esos palos que han recibido los catalanes, me duele lo que los catalanes están haciendo a nuestra Policía Nacional y Guardia Civil, que (ellos no tienen culpa de lo que ha pasado el 1 de Octubre)

Hay que echar la culpa de toda esta sinrazón es a éstos políticos, para mí unos ineptos que no tienen ninguna altura de miras, que están en la Política para medrar y no al servicio del “pueblo”.

No se que pasará en estos próximos días, pero de lo que de verdad estoy segura, que esta fractura va a ser muy difícil de curar...

Laura Oñoro

jueves, 24 de agosto de 2017

Campamentos de verano



En este verano que está próximo a acabar, han habido, como siempre, cantidad de campamentos para niños y jóvenes, suelen haber diferentes tipos, según las necesidades de los padres. Los hay urbanos y deportivos, éstos suelen desarrollarse en el mismo centro escolar los primeros y en los centros deportivos los segundos, en estos tipos de campamentos los niños vuelven a casa, volviendo al día siguiente a disfrutar de las actividades; y luego existen los campamentos en los cuales los niños están fuera de sus casas por unos días y en los cuales disfrutan de numerosas actividades al aire libre, por citar algunas: gimkanas, tirolina, etc. También desarrollan juegos de estrategia, manualidades, bueno un sinfín de juegos lúdicos que hacen que el niño desarrolle toda su creatividad.

Pero los más interesantes y provechosos son los campamentos de inglés, éstos son un gran refuerzo de inglés, ya que cuentan con monitores nativos, en ellos todas las actividades están dirigidas a practicar lo más posible esta lengua, y a la vez, familiarizarse con el bilingüismo lo antes posible ya que en un futuro las personas deberán desenvolverse en inglés con soltura sobre todo en el terreno laboral y es muy importante que se adquiera un nivel muy alto de inglés.

La edad más idónea para comenzar a asistir a los campamentos de inglés sería a los 2 ó 3 años, puesto que a esta edad los niños son esponjas y absorben con gran facilidad todo lo que se les enseña, pero si no puede ser, cuanto antes mejor, ya que cuánto más mayores sean los niños más les costará asimilar, tanto el aprendizaje del inglés, como de cualquier idioma en el cual se les quiera iniciar.

El aprendizaje de un idioma o varios en la infancia tiene beneficios en la edad adulta, tanto cognitivos, como de superación personal.

Así que por los beneficios adheridos al aprendizaje de un idioma a edad temprana, se deben fomentar en todos los colegios el bilingüismo, y que el 100% de las materias sean impartidas en inglés y se debería comenzar en las escuelas infantiles.

El conocimiento de un idioma de una manera fluida, en concreto el inglés, es una asignatura pendiente en nuestro país, y ojalá en futuras generaciones se pueda superar.

Maricarmen Prieto

viernes, 11 de agosto de 2017

La importancia de la vitamina D


Si tienes déficit de Vitamina D puede que tu cuerpo te esté avisando.

¿Por qué la población española no es consciente de esta carencia?

¿Qué intereses oscuros habrá detrás de este hecho?

La vitamina D es una vitamina esencial y necesaria para la absorción del calcio, el desarrollo óseo, el control del crecimiento celular, el funcionamiento neuro-muscular y de nuestro sistema inmune, así como para el alivio de la inflamación y el dolor. La vitamina D es conocida como “la antirraquítica” y también como “la del sol”. La razón de su primer apodo es que su presencia es fundamental para evitar el raquitismo en niños, sobre todo en los recién nacidos. Su segundo nombre se debe a que el 90% de esta vitamina la generamos los humanos a través de un proceso tan simple como es tomar el sol. El otro 10% procede, generalmente, de una adecuada alimentación con productos que la contengan.

Los cambios sufridos en países industrializados y por tanto en nuestros hábitos cotidianos, el abuso de cremas de protección solar, una inadecuada alimentación y el prolongado tiempo que permanecemos en nuestros puestos de trabajo quizá tengan mucho que ver con este preocupante aumento de déficit en vitamina D.

En un país con las horas de sol de España, el nivel de vitamina D en sangre desciende año tras año. Según los expertos la población española sufre un alarmante déficit en vitamina D. Se calcula que prácticamente el 70% de los españoles presentan un nivel muy bajo de esta vitamina. Está más que demostrado que los niveles en nuestro país son incluso inferiores a los que tienen los habitantes de países nórdicos, como Suecia, Finlandia y Noruega.

La vitamina D es un elemento clave para nuestra salud. Hasta ahora se conocían los beneficios de la vitamina D, especialmente, por fortalecer los huesos. Sin embargo, ahora se sabe a ciencia cierta que casi todos los órganos y tejidos son receptores de la vitamina D, siendo esta la única vitamina que tiene efectos a largo plazo en los procesos metabólicos del intestino, cerebro, corazón, páncreas y de la piel. Científicos y médicos la consideran ya como una autentica hormona y fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

Una buena alimentación rica en vitamina D y la exposición al sol serían más que suficientes para obtener unos niveles óptimos de esta vitamina. El sol debe tomarse de forma moderada, los rayos ultravioletas necesarios para la obtención de la vitamina D son los denominados UVB, no confundir con los UVA. Esta exposición al sol se hará siempre y cuando no haya contaminación ni el cielo este nublado. La mejor hora para tomar el sol sería sobre las 12:00, hora solar, con quince o veinte minutos tendríamos más que suficiente. La duración de la ingesta de sol dependerá de nuestro color de piel, es decir, cuanto más blancos y rubios menos tiempo y más tiempo cuanto más morenos. Este periodo de exposición al sol debe hacerse sin cremas de protección solar. Estos rayos de sol (UVB) nos deberán llegar sin barreras que impidan atravesar nuestra piel.

Por otro lado, recordar, a pesar de que el sol es la principal fuente de vitamina D, que una exposición al sol en exceso no es nada recomendable por el riesgo a sufrir cáncer de piel. Hay que evitar la exposición al sol durante las horas más intensas del día y si vamos a hacerlo no hay que olvidar aplicar la crema de protección solar.

¿Cómo detectar una carencia en vitamina D?

La fatiga y el cansancio, un estado bajo de ánimo, nerviosismo, excitabilidad, insomnio, necesidad de comer dulces, debilidad muscular, miopía, caries y gingivitis. Todos estos síntomas pueden ser los primeros en hacer saltar la alarma y nos estén indicando un posible déficit en vitamina D. Únicamente realizando un análisis de sangre podremos saber si el nivel de vitamina D en nuestro organismo es el adecuado.

Si tienes carencia de vitamina D es el momento de poner remedio. Los médicos recomiendan el suministro de 400 UI para los bebés de hasta 1 año de edad, y 800 UI en el caso de los niños, adolescentes, adultos, ancianos, mujeres embarazadas y lactantes, aunque realmente estas cantidades, según algunos expertos, se quedan bastante cortas.

¿Dónde encontrar fuentes de vitamina D?

En productos animales, especialmente en los pescados grasos (arenque, salmón, atún, sardinas), aceite de hígado de bacalao, en la yema de huevo, el queso, la leche entera y sus derivados, cereales fortificados (contienen vitaminas y minerales añadidos). Estos alimentos contienen pequeñas cantidades de esta vitamina. Además, muchos alimentos en el mercado, dirigidos principalmente a niños o a la tercera edad, presentan una fórmula enriquecida en vitamina D y otros minerales y vitaminas.

Todas las vitaminas son necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, vitaminas que encontramos en todos los alimentos. Ahora se sabe a ciencia cierta que de entre todas ellas la vitamina D, a causa de su funcionamiento y comportamiento, es vital para nuestra salud.

Si tienes déficit de vitamina D es hora de incluirla en tu dieta lo antes posible. Realizar controles periódicos te confirmara si tus niveles son los correctos y, sobre todo, lo más importante, toma el sol en las horas indicadas, aunque sea invierno.

Del control y prevención de la vitamina D en nuestro organismo dependerá nuestra salud y bienestar y sobre todo nos ayudará a no ser dependientes de medicamentos que tan solo favorecen a la industria farmacéutica.

P. Sardinero