domingo, 17 de mayo de 2020

Esta situación nueva

—Jolines, ya está mamá otra vez con la musiquita —le dice Héctor a su hermano.

—¿De dónde habrá salido eso… tan horroroso?

—Pues igual que todos los días —le contesta Iván—. Oye, ¿te has fijado que ahora parece que nos dan muchos besos, parece que nos quieren más?

Pepita entra en la habitación y les dice:

—Venga niños, arriba, a levantarse que ya son las ocho y media.

—Mami, ¿qué es eso que suena y que es tan feísimo? —le pregunta Héctor.

—Es una música maravillosa —le contesta la madre—. La llaman la Ópera Chica y se llama Zarzuela, es nuestra música y es preciosa, debéis y tenéis que conocerla, porque, aunque sois pequeños, poquito a poquito os iréis acostumbrando a ella. Valoradla y algún día me lo agradeceréis.

—¿Y esto tiene que ser todas las mañanas?

—¡Pues vaya una forma de despertarnos! ¡Esto no es justo! —contesta Iván.

—A ti te gusta porque eres vieja, y nos quieres fastidiar el día —le contesta Héctor. Pepita hace que no los oye.

—Venga niños, venid al balcón que hoy hace un día precioso y veréis lo bonita y lo limpia que está la mañana hoy. Hacía mucho que no la veíamos con esa claridad —les anima su madre—. Hay que empezar el día dándole las gracias a Dios y pidiendo un deseo: que se muera pronto el “bichito”.

—Ya… —contesta Héctor—, y también cuando llegue la tarde.

—Como todos los días —replica Iván—, que sí… que tenemos que salir al balcón a aplaudir también por esas personas tan buenas, que se están sacrificando tanto, curando a todos esos enfermos que están tan malitos.

Así comienza una de las muchas mañanas. Los niños se dirigen al aseo y, a continuación, entre codazos y zancadillas, se encaminan a la cocina para ver quién de los dos se toma el trozo de bizcocho más grande; para continuar luego, como hace ya un tiempo, la misión de todas las mañanas. Pepita les apremia para que hagan las tareas del “cole”.

—Venga, que papá y yo también tenemos deberes que hacer, igual que vosotros.

Héctor e Iván no replican y se dirigen a su dormitorio, pero van comentando:

—No contábamos con esto ¿eh…? Nos han engañado un montón —le dice Héctor a su hermano.

—¿Te acuerdas del día que nos dijeron que no íbamos a volver al “cole”?  Lo contentos que nos pusimos, porque nos iban a dar vacaciones. Y sí, sí… Nos están mandando más deberes que antes, estamos madrugando igual. ¡Vaya fastidio! Por lo menos allí teníamos el recreo. 

La madre los oye y calla. Luego le comenta a su marido:

—Qué buenos son nuestros niños y cómo lo están llevando de bien; les hemos contado mitad verdad y mitad mentira.

Ya en el almuerzo, cuando están todos juntos, el papá les pregunta:

—¿Cómo lleváis la mañana, chavales? Que me ha dicho un pajarito que os ha oído quejaros...

—No… lo que pasa es que preferiríamos estar en el “cole” —contesta Héctor.

—¿Y eso? ¿Por qué? —pregunta el padre.

—Pues… Es que Diego me ha engañao con los cromos, el último día en el recreo, y se la tengo jurada, estoy deseando ir, porque ese se va a enterar...

—¿Solo por eso?

—Eso es una bobada, hijo, porque en este momento nos ha surgido un problema muy importante y hay que saber esperar, llegará el día en el que lo puedas resolver. Veréis, os voy a aclarar algo: una niña llamada Greta, algo mayor que vosotros, se ha dedicado a recorrer muchos países, avisándonos a los adultos, igual que muchos expertos también y jóvenes ecologistas, nos advirtieron que estábamos estropeando el planeta. No les hicimos caso y seguimos actuando igual, las mismas barbaridades, estropeando la Tierra, nos amenazaron con “tsunamis” en diferentes países, para escarmentarnos. Y como no rectificamos, el planeta nos ha enviado a este “bichito” que se nos ha colado por todo el mundo. Ha venido a castigarnos. El mundo se había convertido en muy materialista, solo nos importaban las cosas, no las personas, nos estábamos deshumanizando, y solo valorábamos lo que nos podía proporcionar el dinero. Nos faltaba humanidad, olvidando el contacto con las personas; nos mirábamos únicamente nuestro ombligo, y cuando el mundo salga de este confinamiento al que nos tienen sometidos, del que vamos a salir, descubriremos a las personas, que nos habrán dado una lección muy importante. Necesitamos muy poquito para ser felices. ¡Que no somos nada! ¡Que todos somos necesarios, y que nos necesitamos los unos a los otros! Pero, sabéis, lo peor, lo más triste, es que hemos defraudado a nuestros mayores, porque se nos ha quedado en el camino toda una generación. A nuestros abuelos y abuelas les debemos mucho, les tenemos que agradecer que trabajaran y se sacrificaran tanto, para que nosotros vivamos como lo estamos haciendo, y para que a vosotros no os falte de nada. Pero cuando este confinamiento se termine, ya nos encargaremos tu madre y yo de recordároslo.

Amelia González Luengo

viernes, 15 de mayo de 2020

Frida Kahlo


Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón, nació en Coyoacán, México, el 6 de julio de 1907. Su padre era judío húngaro y su madre de ascendencia indígena mexicana.

El éxito de la pintora Frida Kahlo por el mundo comenzó dos décadas después de su muerte, en los años 70, cuando despierta ante el mundo y nace el fenómeno Frida Kahlo, el cual tiene que ver con el movimiento feminista que se ha desplegado a nivel internacional.

Fue autora de unas 200 obras, principalmente autorretratos, en los que proyectó sus dificultades por sobrevivir.

La vida de Frida estuvo marcada desde muy temprana edad por el sufrimiento físico y las enfermedades que padeció. En su infancia contrajo la enfermedad de poliomielitis, dando inicio a una serie de sucesivas enfermedades, lesiones, accidentes y operaciones. La primera enfermedad le dejó una secuela de por vida: la pierna derecha mucho más delgada que la izquierda.

El 17 de septiembre de 1925 sufrió un grave accidente cuando el autobús en el que ella viajaba fue arrollado por un tranvía, quedando aplastado contra un muro y completamente destruido. Su columna vertebral quedó fracturada en tres partes, sufriendo además fracturas en dos costillas, en la clavícula y tres en el hueso pélvico. Su pierna derecha se fracturó en once partes, su pie derecho se dislocó, su hombro izquierdo se descoyuntó y un pasamanos la atravesó desde la cadera izquierda hasta salir por la vagina. Kahlo comentaba al respecto que habría sido esta la forma brutal en la que había perdido su virginidad.

La medicina de su tiempo la atormentó con múltiples operaciones quirúrgicas (por lo menos 32 a lo largo de su vida), corsés de yeso y de distintos tipos, así como diversos mecanismos de estiramiento.

En 1927 su pintura se volvió más compleja. Frida ya había comenzado a frecuentar ambientes políticos, artísticos e intelectuales, e incluso comenzó a formar parte del Partido Comunista de México, donde su marido, Diego Rivera (muralista mexicano de ideología comunista), era militante.

Matrimonio
La artista contrajo matrimonio con Diego Rivera el 21 de agosto de 1929.

Su relación consistió en amor, aventuras con otras personas, vínculo creativo, odio, un divorcio y una nueva boda un año después.

Al matrimonio lo llegaron a llamar la unión entre un elefante y una paloma, pues Diego era enorme y obeso, mientras que ella era pequeña y delgada.

Frida, debido a sus lesiones, nunca llegó a tener hijos, cosa que tardó muchos años en aceptar.

A pesar de las aventuras de Diego con otras mujeres (que llegaron a incluir a la propia hermana de la pintora, Cristina) y de las propias infidelidades de Frida, la pareja lograba complementarse en muchos aspectos.

Los trajes tradicionales mexicanos se convirtieron, junto a su semblante cejijunto, en su imagen de marca.

Él amaba su pintura y fue también su mayor admirador. Frida, por su parte, fue la mayor crítica de Diego.

De todas maneras, ella alguna vez declaró: “Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el que un autobús me tumbó al suelo... el otro accidente, ¡es Diego!”.

Últimos años (1950-1954)
En 1953 en la Ciudad de México se organizó la única exposición individual en su país durante la vida de la artista. La salud de Frida estaba muy deteriorada y los médicos le prohibieron asistir al evento. A ella le dio igual y llegó en una ambulancia: asistió a su exposición en una cama de hospital. Los fotógrafos y los periodistas se quedaron impresionados. La cama fue colocada en el centro de la galería y Frida contó chistes, cantó y bebió la tarde entera. La exposición había sido todo un éxito.

Ese mismo año le tuvieron que amputar la pierna por debajo de la rodilla debido a una infección de gangrena. Esto la sumió en una gran depresión que la llevó a intentar el suicidio en un par de ocasiones. En silla de ruedas y junto a su marido Diego, participa en una manifestación de protesta contra la intervención estadounidense en Guatemala.

Frida Kahlo murió en Coyoacán el 13 de julio de 1954. No se realizó ninguna autopsia. Sus restos fueron velados en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y se cubrió su féretro con la bandera del Partido Comunista Mexicano. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas se conservan en la Casa Azul de Coyoacán, el lugar que también la vio nacer.

Frida Kahlo fue en realidad una de las artistas más importantes del siglo XX, que logró transformar su dolor y su sufrimiento en total inspiración, arte y mucha creatividad.

Pero Frida no fue solo eso, sino que además contó con una convicción política y social de la que poco se habla, pero que la llevó a tomar posturas peligrosas para la época que le tocó vivir.

Sus pinturas retratan a personajes que sufren (muchas veces ella misma) en ambientes rurales y rodeados por una naturaleza fantasiosa.

También han sido comunes sus pinturas de personajes indígenas típicos de su México natal. Las temáticas del dolor, la sangre, los abortos, el miedo a la muerte y el sufrimiento son los más comunes en sus pinturas.

Fue una mujer comprometida con el mundo y la realidad que le tocó vivir. Comunista como su marido, Frida expone en su diario personal diferentes pensamientos contra el capitalismo y deseando la llegada de una revolución social en la cual los poderosos cayeran y perdieran su poder frente a los trabajadores.

Frida abrió un camino a todas esas mujeres seguras de sí mismas y de su talento.

Decidió crear su imagen como si de una obra se tratara, y quiso enfocarla a la lucha hacia la igualdad. Masculinizó su aspecto, permitiendo y aceptando el vello facial, y se olvidó de los estereotipos de género, que eran tan seguidos en la época.

Hoy es conocida mundialmente y se ha convertido en un verdadero icono para muchas mujeres que luchan por su libertad.

“Nada vale más que la risa y el desprecio. Es fuerza reír y abandonarse, ser cruel y ligero. La tragedia es lo más ridículo que el hombre tiene.” (F. Kahlo)

Su obra más cara: “Dos desnudos en el bosque” (la tierra misma). Creada en 1939, esta pintura se hizo a manera de regalo de Frida para su novia de aquel momento, pues la artista nunca sintió vergüenza alguna en manifestar que era bisexual, así que corresponde a un símbolo de su dualidad.


“Autorretrato” (el tiempo vuela): permite ver a una Frida recién enamorada de Diego Rivera. En este trabajo se notan tonalidades vibrantes y brillantes, marcando el inicio de un nuevo estilo para sus obras. Se subastó en el año 2000 por cinco millones de dólares.


“Viva la vida”. Su último cuadro también se exhibe en el Museo Frida Kahlo. Se trata de un óleo que muestra varios cortes de sandías en tonos muy vivos. En uno de estos trozos y junto a su firma se puede leer: VIVA LA VIDA. Las últimas palabras en su diario fueron: “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”


“Raíces” representa su sueño de ser árbol de vida

Nuestros mayores

Creo que a muchos de nosotros, después de esta catástrofe, la vida nos marcará con un antes y un después.

Parecía una película de terror, una de tantas que hemos visto a lo largo de nuestra vida. Quién nos iba a decir que seríamos los propios protagonistas… Me impactó aquel fatídico día, cuando por primera vez oímos: "cien muertos en China debido a un tipo de virus llamado coronavirus". Cada día que pasaba, la cifra de muertos aumentaba de una forma bárbara. Yo pensaba con cara de asombro: ¡Por Dios, somos personas, no números! Era como si la noticia no fuese con nosotros…

Hasta que llegó. Ya no era China. Ya era… ¡Mil muertos en España! Y así un día y otro... Desde entonces para mí los días se volvieron grises, pues el virus, tan expandido, se llevaba la vida de miles de personas… Amigos, hermanos, padres, madres… Aunque no fuesen nuestros, los sentíamos como tales.

Y cómo olvidarnos de los más afectados, nuestros mayores, esas personas que lucharon por lo que hoy tenemos construido. ¿Por qué no se luchó por ellos? ¿Por qué tenían preferencia personas más jóvenes o sin patologías? No pararía de hacer preguntas… No por buscar culpables, ni juzgar a nadie. Sé que nos vino grande este virus. Nadie estaba preparado, pero ya se veía venir…

Nunca os vamos a olvidar. Sois las estrellas que cada noche nos iluminan.

Siempre estaréis con nosotros.

Jessica Sevillano (Secundaria N2)

viernes, 8 de mayo de 2020

Banksy


Banksy es el seudónimo con el que se conoce al artista más representativo del Street Art (arte callejero) en la actualidad. Aunque no se tienen datos biográficos sobre él, se cree que nació en una localidad cercana a Bristol en 1974.

Banksy oculta su identidad real a la prensa y a la policía. Muchos periódicos han apuntado que su nombre podría ser Robin Banks, pero este rumor podría haberse originado a partir de una broma por la similitud fonética entre el nombre, Robin Banks, y «robbing banks» («atracando bancos», en inglés). Otro nombre sugerido ha sido Robin Gunningham pero no se sabe su verdadera identidad.

Entre los seguidores del artista, ha levantado polémica el precio alcanzado por algunas de sus obras. Para un artista que presume de antisistema y que critica el capitalismo despiadado, resulta irónico que sus obras sean de las más caras del mercado, por eso algunos artistas callejeros le acusaron de venderse a ese poder que criticaba.

Durante el confinamiento rindió un homenaje al NHS (Servicio Nacional de Salud). Banksy convierte a una enfermera en superheroína en una obra en blanco y negro que ha regalado al Hospital General de Southampton.

La cultura de masas y la cultura de élite


En la clase de Nivel 2 hay días que pegamos la hebra con temas de actualidad porque estamos cansados de estudiar cosas serias, y uno de esos días ocurrió que acabamos hablando de los realities que nos tenían enganchados. Y es un tema delicado porque hablar de ciertos programas de televisión es como confesar un pecado capital. Hace falta tener confianza con la otra persona para salir de tu armario y decirle: “Me llamo Jose, y sigo una telenovela turca”, o bien, “estoy enganchado a La isla de las tentaciones”. Parece que hay que pedir disculpas por pasárnoslo bien. La cultura de masas está mal vista, y ver ciertos programas es una carta de presentación que no queremos tener con un desconocido.

La cultura de élite causa un impacto de tamaño parecido pero en sentido contrario. Basta decir que te gusta leer a Gracián, o a Sartre para que todo el mundo se quite el sombrero sin pedirte más credenciales. Quizá esa sea la razón de que circulen tantos decálogos y frases lapidarias por internet atribuidas a García Márquez o a Shakespeare que ellos nunca habrían pronunciado porque ninguno pontificaba.

«Mis amigos me dicen que los pensamientos de Pascal les sirven para pensar. Ciertamente, no hay nada en el universo que no sirva de estímulo al pensamiento», dice Jorge Luis Borges en “Otras inquisiciones”. La erudición del argentino, entiendo al leer la cita, le permitía aprovechar el texto de un culebrón o de un catálogo de Ikea. La cultura, sigo interpretando, está en cómo lees, no en lo que lees. Creo que dos grandes creadores como Tarantino, o Cervantes, darían la razón a Borges. Tarantino no eligió lo más santo de la cultura occidental para hacer sus homenajes cinéfilos, eligió el spaghetti western, las venganzas del cine oriental, los nazis histriónicos. Cervantes no hace a don Quijote indigestarse de clásicos latinos, eligió a conciencia la literatura de masas de la época, la novela de caballerías, que Cervantes imita y satiriza porque la conoce muy bien, porque se había empapado de ella.

Yo no sé si debo pedir disculpas cuando me engancho a un programa de máxima audiencia que me entretiene. No sé si soy listo cuando leo a Montaigne, o a Borges, cuyo humor inteligente me hace sonreír en cada párrafo. Pero tengo que confesar que no me siento tan distinto cuando leo a unos y cuando leo a otros.

Tampoco digo que el gusto popular sea más acertado, porque los que ven culebrones a veces tienen la misma venda en los ojos cuando dicen que los clásicos son aburridos. Quien habla así es porque no se ha acabado muchos, porque los hay muy entretenidos.

Son batallas estériles. La cultura popular y la cultura de élite han cavado unas trincheras desde las cuales no se escuchan. Y hay que decir que cuando lo hacen, como ocurre con los autores que citaba, surgen obras inolvidables.

José Contreras

miércoles, 6 de mayo de 2020

La flor septuagenaria


María Isabel Granda y Larco (1920-1983), conocida mundialmente como Chabuca Granda, fue una cantautora peruana de valses criollos y ritmos afroperuanos. Entre sus composiciones más conocidas figuran La flor de la canela y Fina estampa.

La Flor de la Canela es su canción más famosa, y lanzó a la autora al estrellato cuando el conjunto “Los Chamas” la estrenó con éxito en 1954. Un año antes otro trío, “Los Morochucos”, realizó una primera grabación que no funcionó tan bien. Sin embargo, es sabido que la letra de La Flor de la Canela la completó Chabuca aún antes: el 7 de enero de 1950. Y la cantó por primera vez el 21 de julio de ese mismo año, en una reunión para celebrar el cumpleaños de su vieja amiga Dª Victoria Angulo, que fue quien la inspiró para componerla. Por eso en 2020 conmemoramos el septuagésimo aniversario de la canción, además del centenario del nacimiento de la cantautora.

Como cuentan los testigos de aquella noche de enero de hace setenta años, entre ellos el músico Óscar Avilés, la Primera Guitarra del Perú, Chabuca Granda había acudido a la fiesta de cumpleaños de D. José Moreno Alarcón. Entre guitarras y cajones, en versión de Avilés, Chabuca escuchó un estilo de cantar muy expresivo en algunos de los presentes, una manera especial de alzar la voz a mitad de una canción, que Avilés consideraba propia de los músicos del distrito de La Victoria. El clímax de emoción inspiró a Chabuca de tal forma que, en un momento dado, se puso a cantar, en el tono alto que descubría, la parte que le faltaba: “Déjame que te cuente, limeño, ¡ay!, deja que te diga, Moreno, mi pensamiento. A ver si así despiertas del sueño, del sueño que entretiene, Moreno, tu sentimiento”. Todo un halago para el Sr. Moreno. Esa madrugada, Chabuca culminó su canción y así lo dejó apuntado en su diario. Tal vez, pues, el vocativo “moreno” de la letra, tenga su origen en el apellido del homenajeado aquel día, pero acabó diluyéndose en un interlocutor genérico, que podría ser cualquier limeño de piel morena, ya fuese negro o mestizo.

Además del hecho anterior, se pueden rastrear en la canción huellas de diversos elementos que pudieron influir en la autora para su composición final: el mismo título La Flor de la Canela es una locución nominal usada para encarecer lo muy excelente o valioso, y ya se había utilizado en alguna marinera del cancionero criollo. También influyeron las conferencias y reuniones amistosas en las que el historiador Don Raúl Porras Barrenechea defendía la conservación en Lima de "el puente, el río y la alameda" (Chabuca estuvo presente en esas charlas o tuvo conocimiento de ellas). Y, desde luego, el mayor motivo inspirador fue la imagen de Doña Victoria Angulo, su vieja amiga de alcurnia negra, caminando con garbo y señorío desde el Puente de Palo a la Alameda. Chabuca la admiraba, y le dedicó la canción usando la locución como sobrenombre para ella. El Puente de Palo mencionado en la canción (situado frente a la casa de Victoria Angulo) es ahora el Puente Santa Rosa, que está al final de la Avenida Tacna de Lima.

La Flor de la Canela recorrió América, llegó a Europa y pasó a ser conocida mundialmente. Cuando regresó a Perú desde otros confines, revalidó su éxito y se convirtió en uno de los orgullos del acervo popular peruano. La Flor de la Canela incluso ha sido traducida a varios idiomas, como el sueco o el japonés. Sin duda, la gran difusora de esta canción en nuestro país (y también fuera de nuestras fronteras) fue la inolvidable María Dolores Pradera (1924-2018), con sus sobrias –a la par que elegantísimas– interpretaciones del tema, como las de Fina estampa, el otro gran éxito de Chabuca Granda.

Como señaló la periodista Fietta Jarque, Chabuca Granda fue el eslabón entre dos épocas, entre dos sociedades que se daban la espalda, entre dos formas de amar a su pueblo. Ella, rubia, hija de una antigua familia burguesa, superó la barrera cultural entre la música negra y la criolla, y las aunó, colocándolas en la modernidad. La Flor de la Canela habla de una hermosa mujer negra –de piel canela–, amiga desde su infancia, a la que Chabuca evoca caminando altiva por el paisaje de la hermosa ciudad colonial. Aquella Lima de calles empedradas y puentes centenarios fue desapareciendo, pero, de algún modo, para F. Jarque la canción sugeriría un utópico proyecto de restauración de la ciudad. Todos creen en lo que ella imaginó. A todos les gustaría ver a La Flor de la Canela caminando de nuevo del puente a la alameda.

Madrid fue la primera ciudad del mundo en poner a una plaza el nombre “Chabuca Granda”. Se encuentra precisamente en Hortaleza, nuestro distrito (la estación de metro más cercana a esta plaza es San Lorenzo). Se inauguró en 1994 y la ocasión fue celebrada con un concierto de María Dolores Pradera, Nati Mistral y Betty Missiego en el Auditorio Nacional. El lugar, probablemente, no es muy conocido por la mayoría de los peruanos que residen en la capital española.

El escritor colombiano Darío Jaramillo, en su amplia antología de la Poesía en la canción popular latinoamericana (Pre-Textos, 2008), hablaba de la existencia de una “poesía para ver” y una “poesía para oír”, para, acto seguido, preguntarse si existe “poesía para ver” en la “poesía para oír”, es decir, si existe en la canción latinoamericana (y yo lo extendería a la canción en general, de cualquier pueblo o cultura) la belleza expresiva propia de la poesía escrita. Su conclusión es que la frontera entre la poesía para ver y la canción no está trazada por la calidad de un lado y la simpleza del otro, pues tanto en una como en otra puede haber luces y sombras, aciertos y carencias. Y, desde luego, en ambos universos es posible hallar el destello, el verso deslumbrante, la aguja entre el pajar.

Además de los poemas que el canon literario ensalza, hay letras de canciones populares que son buena literatura y que, además de ese valor digerible para minorías académicas que tienen el peligroso poder de contribuir a la creación de cánones, poseen otros méritos adicionales y, acaso, mucho más importantes: su enorme difusión (radio, TV, cine…) y buena acogida por la sociedad, que se identifica con los sentimientos expresados en esas canciones; y la capacidad que tienen de acabar regresando a los poetas convencionales, los cuales incorporan elementos de ellas a su obra o las recrean.

Ni que decir tiene que La Flor de la Canela forma parte de la mencionada antología de Jaramillo, la cual, si bien es extensa como antes he indicado, no puede abarcar en ningún caso todas las canciones de Latinoamérica (Brasil incluido) que merecerían a buen seguro figurar en ella.

                                                                                                                                O. Sobral

(Fuentes: aparte de los autores ya mencionados, diversos sitios web, blogs y medios digitales, entre los que destaca el diario peruano El Comercio, así como los textos originales de José Félix García Alva, Pepe Ladd y Jorge Berrios R.)


La Flor de la Canela

(Chabuca Granda)

Déjame que te cuente, limeño.
Déjame que te diga la gloria
del ensueño que evoca la memoria,
del viejo puente, del río y la Alameda.

Déjame que te cuente, limeño,
ahora que aún perfuma el recuerdo,
ahora que aún se mece en un sueño
el viejo puente, el río y la Alameda.

Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
airosa caminaba la Flor de la Canela;
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que en el pecho llevaba.
Del puente a la Alameda menudo pie la lleva
por la vereda que se estremece
al ritmo de su cadera.
Recogía la risa de la brisa del río
y al viento la lanzaba, del Puente a la Alameda.

Déjame que te cuente, limeño.
¡Ay! Deja que te diga,
moreno, mi pensamiento.
A ver si así despiertas del sueño,
del sueño que entretiene,
moreno, tu sentimiento.
Aspira de la lisura
que da la flor de canela.
Adórnala con jazmines,
matizando su hermosura.
Alfombra de nuevo el puente
y engalana la Alameda,
que el río acompasará
su paso por la vereda.

Y recuerda que…

Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
airosa caminaba la Flor de la Canela;
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que en el pecho llevaba.
Del puente a la Alameda, menudo pie la lleva
por la vereda que se estremece
al ritmo de su cadera.
Recogía la risa de la brisa del río
y al viento la lanzaba, del puente a la Alameda.





lunes, 4 de mayo de 2020

"Como saliva en la arena": el difícil camino de una mujer

La lucha de una niña, mujer a la fuerza: sus pensamientos, sentimientos, y todo ello con el trasfondo de la cultura y la religión hindúes. Se trata del libro Como saliva en la arena, de Klaus Kordon (publicado en 1987). Sin caer en sentimentalismos, nos ofrece la descripción necesaria del contexto y de una cultura que es lejana para España, la de la India.

Munli, una niña pobre, es la protagonista de esta historia, que empieza con su infancia en la aldea, cuando aún no ha cumplido trece años. Trabaja, ayuda a la familia y espera con interés casarse alguna vez con un hombre que no la maltrate. Ahí la pequeña Munli ya llega a los corazones de los que lean su historia: su deseo es que su futuro marido la quiera tanto como para no golpearla por cualquier fallo que pueda cometer en el hogar.

Poco a poco, se conocen más detalles y acontecimientos que llevan a Munli a querer huir de su aldea. Ella se da cuenta de la pasividad de su madre, de la insignificancia de la mujer en su aldea, de que puede quedar atada a un matrimonio que la puede llevar incluso a la muerte y al desgaste, y de que no tiene ninguna capacidad de decisión, ni tan siquiera puede intentar expresar sus sentimientos a sus hermanos por temor a la deshonra.

A partir de ahí la pequeña Munli se enfrentará a una serie de problemas, algunos más graves que otros. Pero, en definitiva, la belleza de esta historia reside en el trasfondo. Sobre todo, destacaría las reflexiones acerca de las religiones y la tolerancia, así como el papel de la mujer en la política y en la sociedad. Al contrario de lo que pudiera pensarse, las mujeres de este libro no quieren abandonar India, sino que su objetivo es cambiar la mente de los hombres y, sobre todo, del resto de féminas, que se niegan a reclamar una posición igual a la del género masculino.

No culpan, solo sueñan con una época en la que disminuya la tasa de analfabetismo en las mujeres indias, en la que se elimine la dote, que no se queme a las viudas junto a los cadáveres de sus maridos, que no tengan que sentarse detrás de los hombres de la casa, que se mejore la higiene y la educación en las familias. Y, de esta forma, como indica el título del libro, que una mujer sin marido ya no se seque nunca más "como saliva en la arena".

Esta historia no es real, pero utiliza muchos datos reales que ayudan a construir los personajes del libro.

Mercedes Raposo (Secundaria N2)


Última edición en español del libro:
Klaus Kordon: Como saliva en la arena
Santillana Educación, 2017
ISBN: 978-84-9122-189-0
La biblioteca del CEPA cuenta con algunos ejemplares

martes, 28 de abril de 2020

Cómo preparar baleadas hondureñas

Soy de Honduras y les voy a hablar un poco de cómo es la vida allá a diferencia de aquí, en España.

He crecido en el campo, donde se respira aire puro. La vecindad está unida. Cuando al vecino le falta algo, pues ahí estamos los demás para ayudarle. Mantenemos la hermandad, y vivimos rodeados de animales: la mayoría de nuestros alimentos se produce en casa (la carne, las verduras, frutas…). Cultivamos café, maíz, frijoles (aquí les llaman alubias), etc…

En Honduras están las famosas Islas de la Bahía, donde se encuentra el segundo arrecife coralino más bello del mundo, y las playas de Roatán, Cortés, Tela, Cayos Cochinos, La Ceiba y Trujillo.

Y bueno, hace tres años decidí emigrar aquí, a España. Me gusta mucho, sí, pero por ningún punto cambiaría mi tierra, que me vio nacer.

Les enumeraré los platos típicos de mi país: son las baleadas, los nacatamales, los tacos flautas, las enchiladas, los tamalitos de maíz tierno, el pollo con tajadas, el pescado frito y las catrachitas.

Para las baleadas, estos son los ingredientes:

● Harina de trigo
● Agua templada
● Sal
● Polvo para hornear
● Aceite
● Mantequilla o margarina
● Frijoles triturados (alubias)
● Cebolla (opcional)
● Pimiento
● Huevo
● Aguacate
● Crema fresca

En dos libras* de harina se agrega una taza no muy grande de aceite, media cucharadita de sal, polvo de hornear, una cucharada normal de azúcar y una cucharada de margarina (o mantequilla). Primero se añade una taza de agua de una vez, y luego hay que ir agregando, si es necesario, media taza más.

Después amasarla unos 10 minutos, dejarla, y luego volver a amasarla otros 10 minutos, hacer las pelotitas al tamaño que desee y dejarla reposar 20 minutos. Pasados los 20 minutos, estirarla en papel de aluminio. Se pone a precalentar el comal o sartén, y se echa la tortilla ya estirada en el comal (sartén), hasta ver si está cocinada, y se saca.

Luego triturar las alubias, condimentarlas si desean (y si no, solo con sal). Se prepara también el huevo picado (revuelto).

Ya luego a la tortilla se le agregan las alubias preparadas al gusto, el huevo, el aguacate y la crema. Y también se le puede agregar pollo, ya sea frito o desmenuzado, es opcional.

¡Y a disfrutar! ¡Les encantará!

Yadira Barahona (Secundaria N1)


*(dos libras equivalen prácticamente a un kilogramo)

jueves, 16 de abril de 2020

Quédate en casa

Hola, me llamo Merche. ¿Queréis saber cómo me siento?

Pues me siento mal, aquí encerrada todo el día en casa. Estoy acostumbrada, pero la situación me supera, no sé cómo va acabar... Estoy preocupada por mi familia de Barcelona, pero, sobre todo, por la de aquí, ya que creo que no lo llevo bien. No quiero ver las noticias por el horror de saber que han muerto muchas personas por el COVID-19. Según datos del Ministerio de Sanidad, España acumula hoy 12.418 muertos y 130.759 contagiados; 58.744 han necesitado hospitalización y se han curado 38.080. Además, 6.861 pacientes están en la UCI.

Con estos datos tan alarmantes, una no sabe ya qué pensar. ¿Qué nos va a pasar? ¿Estaremos bien de salud o económicamente? Estoy escribiendo y se me saltan las lágrimas y no lo puedo evitar… El dolor se lleva por dentro. Solo una cosa me alegra: que mi familia y más personas a las que conozco, profesores, alumnos…, estén bien. Este virus nos ha cambiado la vida a todos y sé una cosa: lo vamos a superar, y hasta ese momento, aquí, en mi casa, seguiremos con nuestras tareas de estudio, tareas de casa, y como ahora, escuchando música.

Esos sanitarios, policías, trabajadores de panaderías, supermercados, farmacias…, no sé si me dejo alguno, para ellos estos millones de gracias por cuidarnos y poder comer cada día.

Mi familia y yo estamos confinados como el resto del mundo. Es duro, pero hay que hacerlo. Gracias por cuidar de nosotros. Solo deseo una cosa: que esto acabe pronto.

Mis condolencias a todos los familiares de los fallecidos y, deseando la pronta recuperación de los enfermos, seguiremos aplaudiendo a las 20:00 horas.

                                                                           En Madrid, a 6 de abril de 2020

Mercedes Raposo Lera
(Secundaria N2)

lunes, 13 de abril de 2020

Anam Cara

Ocho horas dormido.
No escucho ni un ruido.
Respirando despacio y viajando inconsciente,
me pierdo en un mundo de felicidad.

Estrellas y cometas.
Puedo ver los planetas desde mi balcón.
Y dibujar tu silueta, sentir que eres perfecta,
besarte los labios, llevarte a un rincón del espacio, y hacerte el amor.

En mis sueños eres mía,
y no pienso despertar.
Hago lentos mis latidos
y los tiempos infinitos.

Quédate un ratito más.
Ya está amaneciendo y tú te vas.
Rompiendo ilusiones, fantasías,
yo te sueño noche y día.

Oh, vida mía, alma gemela.

Brandon Andrade (Secundaria, N2)

martes, 31 de marzo de 2020

CONCURSO LITERARIO: SE AMPLÍA PLAZO DE PRESENTACIÓN DE OBRAS




Presentación:

• Los textos se presentarán preferiblemente a ordenador o con una caligrafía legible, y firmados. Se valorará la ortografía y la presentación en la selección de los ganadores.

• Los textos se enviarán a cualquiera de los siguientes correos electrónicos:

lengua1.pabloguzman@gmail.com
laexpresionpg@gmail.com

Excepcionalmente (textos manuscritos) se podrán entregar también en la conserjería del centro.

• Los concursantes deberán estar matriculados en el CEPA a día 1 de marzo.

• Fecha límite de entrega de las obras: EL PLAZO DE PRESENTACIÓN FINALIZA EL MARTES 9 DE JUNIO A LAS 12:00 DEL MEDIODÍA

Premios:

Por cada modalidad se concederá un diploma de reconocimiento y un libro (o bien un DVD).

Todas las obras presentadas serán publicadas en la revista del CEPA.

Se recuerda que los premios pueden quedar desiertos si no hay trabajos que reúnan las condiciones exigibles.

Los premios se entregarán el 23 de abril (fecha susceptible de modificación, según dure la suspensión de actividades presenciales).


EXTENSIÓN: Máximo 2000 palabras.
TEMA: Libre
MODALIDADES: Poesía. Relato. Periodismo.

lunes, 9 de marzo de 2020

La vida

Ella nos da.
Ella nos quita.
Ella es como el río.
No para cuando la necesitas.
Sin hablarme,
ella me guía, me encamina.

Así es ella,
lo mismo nos da que nos quita.
Ella sigue su camino
siempre con picardía.
En cualquier rincón te espera.
¡Qué sorpresas da la vida!

Luego pienso..., necesito pensar,
esta vida es justa o... injusta.
Si no fuera así,
estaría enfadada con ella, con la vida.
¡Qué genio tiene la condenada!
Todo lo domina.

Puede ser tímida,
algo complicada.
¡Pero así es la vida!
Ella siempre gana.
Disgustos, alegrías,
aventuras, desventuras.

Todo, todo lo domina
ese carácter suyo
que a cada uno pone en su lugar.
Solo hay que tener paciencia y
saber esperar.

Juana Taboada (Secundaria, N2)